Chismes

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❝what the hell are you talking about?❞

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Al acercarse al extenso círculo de personas donde sus compañeros de toda la vida lo esperaban, Carlo se sintió como un reo camino a su fusilamiento. Detestaba ser tan conocido y que su vida privada estuviera siempre bajo la lupa de todo el mundo, no importaba si se cogía a alguien o si iba a tal fiesta, todo acababa siendo un escándalo.

Tampoco era fan de las burlas a sus espaldas, que estaba seguro, provenían de Jack Conway en un intento por arruinar su imagen y quedarse él con su puesto como líder del equipo de baloncesto. Una lástima que fuera un Gambino, y los Gambino no se dejaban joder.

—¿Qué hay? —saludó, para intentar retrasar el interrogatorio que le tuvieran preparado. Volkov, su cuñado, alzó una mano antes de dirigirse a buscar a Horacio por alguna parte. Conway estaba apoyado en una camioneta, con Julia entre sus brazos. Lo que le faltaba.

—¿Cómo que "qué hay"? ¡Nos tienes en ascuas, joder!

Julia Evans. Estudiante estrella, protegida por los licenciados, excelentes modales, dependiente emocional total y una chismosa sobresaliente. Si algo ocurría en el instituto, da por seguro que la chica lo sabría con lujo de detalles.

—Oh, vamos, ya lo sabéis. No me hace falta explicar nada.

—No nos puedes culpal pol tenel culiosidad —Hai, un tipo entrometido que no pintaba nada en el equipo, pero siempre estaba atrás de él para aprovecharse de la fama de su apellido, intervino—. ¿Quiénes son los nuevos Gambinos?

—¿Ves aquellos dos rubios bajitos de allá? Pues son ellos.

Conway, Hai, Julia y Michelle voltearon en la dirección que les indicó.

A lo lejos se podía ver a Gustabo corriendo por el jardín exterior, la tela de su falda negra rebotando de tanto en tanto por el movimiento, tomado de la mano de Horacio. Toni iba más atrás de ellos, caminando más tranquilo y simulando no conocerlos.

—Vaya, se ven muy enérgicos.

—Se ven como unos gilipollas, mejor dicho.

Mantener las apariencias era lo que peor sabía hacer, no podía molestarse por el show que los tres tontos estaban dando. ¿Preferiría que fueran más discretos? Sí. ¿Sería posible que ellos se comportaran? Absolutamente no.

—¿Cómo te llevas con ellos? —Michelle se escuchaba interesada y genuina. De todo su grupo falso de conocidos, ella era la que mejor le caía por su habilidad para no ser una molestia. Era una gran habilidad, si le preguntaran a él.

—A parte de ser hiperactivos, no dan problemas. En el tiempo que viven conmigo respetan la casa, parecen ser hogareños y muy tranquilos.

Gran mentira. No paran de hacer bromas y fingir inocencia con sus ojillos convincentes y persuasivos de Omega regañado. Estoy seguro que el estúpido de Gustabo metió adrede una cucaracha en mi calcetín hace una semana.

Hermanos CaóticosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora