Todo lo bueno acaba, pensó Lexie al ver el sol que se alzaba sobre su cabeza, brillante e iluminando sobre todo lo que existía en esa parte del planeta. Viktor se había ido a trabajar y ella había cogido el día libre, regalo de él por la estupenda noche. Sin saberlo le había facilitado su más temeraria actividad.
Estaba sentada en un banco en medio del parque a dos cuadras de la avenida, esperaba que Hide la recogiera mientras tomaba un café vienés. El auto se detuvo en frente cuando ella terminaba su bebida, tiró el vaso vacío en el cesto de basura a su derecha y se subió al auto. Llevaba en su bolso lo que necesitaba, lo demás lo traía él.
— ¿Cómo fue la noche?— preguntó Hide cuando arrancó el auto, incorporándose al tráfico.
— Invaluable— respondió ella— y por la expresión del rostro de Nathaniel cuando recogió a Viktor esta mañana, la tuya no fue muy distinta— comentó Lexie mirándolo pícaramente.
— Podría decirse— respondió este con una sonrisa.
— Y tú podrías ser menos ufano al respecto— alegó ella.
— No— negó rotundamente— cuando cosas buenas pasan, verdaderamente buenas y que nos hacen bien, no debemos negarlas ni degradarlas. Son escasas en la vida, sino las aprovechas al final pierde el objetivo mantenerse vivo— argumentó— más aún en este estilo de vida que llevamos— añadió.
— Sí, tienes razón— concordó ella— entonces, háblame.
— Bien, el encuentro se llevará a cabo en los almacenes del puerto, específicamente el 23— informó Hide.
— Día 23, almacén 23— razonó Lexie— estos chicos están obsesionados con el número.
— No, no es el número, es lo que representa— aseguró Hide— piénsalo. Viktor cumple el 23, el mismo día en que siempre asiste a su club, el resto del año puede no ir o lo hace contadas veces, pero esa noche siempre irá. Es una celebración doble— Lexie entendía a medias— ¿Recuerdas que en la foto Selena lloraba? Bueno, es eso, ella lo ama o cree que lo hace a su enfermiza manera; por eso el 23. Es el día en que celebraba que él estuviese vivo y también el único momento del año en que era 100 % seguro que lo vería, debía de esperar ese día como ningún otro. Es una forma de honrar lo que significa para ella.
— Entiendo, pero cómo entra el hermano en esto— preguntó Lexie.
— Estuve investigando y no me gusta lo que encontré— comentó Hide— por lo que sé, él fue quien la crió, literalmente lo ha hecho todo por ella, incluso estuvo un año en la cárcel por dejar a un tipo en terapia intensiva después de que ella dijera que la estaba acosando. No se le conocen relaciones de ningún tipo con nadie, pensé que podía ser asexual pero…no lo es. Presenta los patrones correctos de alguien obsesionado con otra persona, en este caso su hermana. Hizo la función de padre, madre y hermano, la protegió y dejó todo en su vida de lado por ella. Creció, pero su despertar sexual tuvo que verse reprimido por sus responsabilidades para con ella, hasta que ella también alcanzó esa edad, entonces dejó de verla como su familia únicamente. Era el ser que siempre había estado allí, por quien había dado todo, la única persona en su vida. Le entregó todo poder sobre sí mismo a ella, porque la amaba, la ama…en más de una manera.
Lexie cayó redonda sobre el entendimiento, lo que Hide planteaba tenía lógica hasta cierto punto, pero no por eso era menos impresionante.
— Pero de amarla... ¿no debería estar celoso de que ella ame a alguien más?— sugirió confusa.
— No, no necesariamente, él pondría la felicidad de su hermana antes de la propia. Podría ver a Viktor como el objeto de esa felicidad y con solo verla satisfecha estaría bien— explicó Hideki.
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Sombras Ocultas
ActionCuentas peligrosas: Libro I (trilogía) La vida de Lexie era un sube y baja de manipulaciones. Bajo el control de un corrupto se vio arrastrada al mundo del que tanto había intentado escapar hacía años. Ahora unos ojos azules turbios y taladrantes l...
