VII

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— Oye, dejando de lado el tema de mis pestañas ¿No deberíamos preocuparnos por Baji? — le susurró a la más baja

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— Oye, dejando de lado el tema de mis pestañas ¿No deberíamos preocuparnos por Baji? — le susurró a la más baja.

— Tienes razón, hace un rato que parece un gato triste — Mencionó llevándose un asentimiento por parte del contrario.

— ¿Qué hacemos? — preguntó el peliplata agachándose detrás de una mesa.

— La verdad que no sé — se quedó de pie observando al que estaba en el suelo.

— Pues piensa — la sujetó del pie llevándola hacia abajo

— ¡Con más cuidado! — se pasó la mano por la cabeza

— (Nombre) mira — señaló al de cabello negro — ¿tienes pescado? — extendió su mano hacia la fémina

— ¿Y yo por qué iba a tener pescado? — arrugó la nariz

— ¿Tienes o no? — giró levemente su cabeza para verla

— Ten — le pasó una lata

— ¿Atún? — observó aquel recipiente

— Baji dice que siempre debemos llevar una lata de atún para los gatitos callejeros — levantó su dedo índice mientras se explicaba — Pero bueno ¿Qué harás con eso? — se acercó a la espalda de su compañero

— Mira vamos a atraerlo hacia nosotros con esto — explicó brevemente su plan.

— ¿Y cómo vamos a hacer eso? — expectante le cuestionó

— Se lo vamos a lanzar — levantó la lata

— ¡Quiero hacerlo yo! — levantó su brazo y el chico le pasó aquel objeto

— Bueno, entonces a la cuenta de tres — Propuso el chico

— 1.......2....... — comenzó a contar

— ¡TRES! — se levantó de un salto lanzando la lata

Boing, fue el sonido que se escuchó por toda la habitación.

— ¡Oye no era tirar la lata! — reprochó el más alto.

— ¿Qué..... — el de colmillos quedó en blanco mientras se dejaba caer al suelo.

— ¡Baji! — se acercaron al chico que se encontraba extendido en el piso.

— Shhhh escucha — dijo Mitsuya pegando su oído a la cara del chico.

— Está durmiendo — susurró luego de escuchar los ronquidos que emitía el azabache.

— Salgamos de aquí — propuso (Nombre)

— Sí — se alejaron del cuerpo ajeno dirigiéndose hacia la salida.

Y en silencio abandonaron el aula, dejando al pobre gato en brazos de Morfeo.

Y en silencio abandonaron el aula, dejando al pobre gato en brazos de Morfeo

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Caramelo || Sano Manjiro x LectoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora