▪︎°☆º•º || Un atrapante aroma que la enredaba entre sus manos, dando calidez a su corazón con dulces.
[Capítulos Cortos]
» Manjiro Sano x Lectora
Anime: Tokyo Revengers
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— Oye, dejando de lado el tema de mis pestañas ¿No deberíamos preocuparnos por Baji? — le susurró a la más baja.
— Tienes razón, hace un rato que parece un gato triste — Mencionó llevándose un asentimiento por parte del contrario.
— ¿Qué hacemos? — preguntó el peliplata agachándose detrás de una mesa.
— La verdad que no sé — se quedó de pie observando al que estaba en el suelo.
— Pues piensa — la sujetó del pie llevándola hacia abajo
— ¡Con más cuidado! — se pasó la mano por la cabeza
— (Nombre) mira — señaló al de cabello negro — ¿tienes pescado? — extendió su mano hacia la fémina
— ¿Y yo por qué iba a tener pescado? — arrugó la nariz
— ¿Tienes o no? — giró levemente su cabeza para verla
— Ten — le pasó una lata
— ¿Atún? — observó aquel recipiente
— Baji dice que siempre debemos llevar una lata de atún para los gatitos callejeros — levantó su dedo índice mientras se explicaba — Pero bueno ¿Qué harás con eso? — se acercó a la espalda de su compañero
— Mira vamos a atraerlo hacia nosotros con esto — explicó brevemente su plan.
— ¿Y cómo vamos a hacer eso? — expectante le cuestionó
— Se lo vamos a lanzar — levantó la lata
— ¡Quiero hacerlo yo! — levantó su brazo y el chico le pasó aquel objeto
— Bueno, entonces a la cuenta de tres — Propuso el chico
— 1.......2....... — comenzó a contar
— ¡TRES! — se levantó de un salto lanzando la lata
Boing, fue el sonido que se escuchó por toda la habitación.
— ¡Oye no era tirar la lata! — reprochó el más alto.
— ¿Qué..... — el de colmillos quedó en blanco mientras se dejaba caer al suelo.
— ¡Baji! — se acercaron al chico que se encontraba extendido en el piso.
— Shhhh escucha — dijo Mitsuya pegando su oído a la cara del chico.
— Está durmiendo — susurró luego de escuchar los ronquidos que emitía el azabache.
— Salgamos de aquí — propuso (Nombre)
— Sí — se alejaron del cuerpo ajeno dirigiéndose hacia la salida.
Y en silencio abandonaron el aula, dejando al pobre gato en brazos de Morfeo.
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