▪︎°☆º•º || Un atrapante aroma que la enredaba entre sus manos, dando calidez a su corazón con dulces.
[Capítulos Cortos]
» Manjiro Sano x Lectora
Anime: Tokyo Revengers
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Doce años después....
El aire olía a jazmines y a carne asada. Takemicchi parpadeó, desorientado. Un segundo antes estaba en el hospital, siendo abrazado por Mikey, y ahora... ahora estaba sentado en una silla de jardín, frente a una mesa redonda repleta de pasteles, cupcakes y... ¿dorayakis?
Giró la cabeza rápidamente. Estaba en un jardín inmenso y perfectamente cuidado. Guirnaldas de flores blancas y rosadas colgaban entre los árboles. A lo lejos, bajo un dosel de enredaderas, se veía un altar adornado con más flores. La música suave de un violín se mezclaba con las risas y conversaciones.
¿Dónde estoy?, pensó, confundido.
El instinto que había adquirido después de viajar repetidas veces al pasado se activó. ¿Habré viajado de nuevo? ¿Es el futuro?
Sin pensarlo, se levantó de un salto y empezó a correr. Necesitaba encontrar a todos. ¿Estaban bien? ¿Estaban vivos?
Finalmente, llegó a una zona donde el humo de una parrilla se elevaba hacia el cielo. Y allí estaban.
Draken, con un delantal que decía "El chef es el jefe", y su cabello al natural sin tinte, volteaba costillas con una seriedad épica. Keisuke Baji, yacía a su lado mientras que con una sonrisa de lobo, se robaba descaradamente trozos de cerdo aún crudos, metiéndoselos a la boca mientras el de trenza no miraba.
— Baji-san, eso te va a sentar mal — Susurró Chifuyu, que ajustaba el centro de mesa de una mesa cercana con una precisión milimétrica cubriendo a al pelinegro.
En una esquina Emma y Hina vestían a juego y reían tomadas del brazo, admirando un arreglo floral. Peh-yan y su novia discutían acaloradamente sobre qué salsa barbacoa era mejor. Entretanto Smiley y Angry competían por comerse un algodón de azúcar gigante. Mientras Pah-chin, considerablemente más delgado y sonriente, filmaba a su esposa con una cámara.
Todos.
Estaban todos.
Felices, tranquilos, disfrutando en el ambiente cotidiano.
El Hanagaki se detuvo en seco, jadeando, con los ojos llenos de lágrimas. — ¿Q-Qué... qué pasa aquí? — preguntó, temblando.
Todos giraron hacia él. Hubo un silencio incómodo de unos segundos, seguido de miradas de confusión absoluta.
— Takemitchy, ¿estás bien? —Draken fue el primero en reaccionar, secándose las manos en el delantal. —¿O es que los nervios de padrino ya te están afectando? — preguntó, arqueando una ceja con una sonrisa.
— ¿P-Padrino? — balbuceó el mencionado.
— Sí, padrino — intervino Baji, masticando su trozo de cerdo robado. — De la boda. ¿Se te olvidó? ¿Quién fue el que le dio bebida? — Cuestionó al resto en tono de broma, haciendo que todos se rieran.