▪︎°☆º•º || Un atrapante aroma que la enredaba entre sus manos, dando calidez a su corazón con dulces.
[Capítulos Cortos]
» Manjiro Sano x Lectora
Anime: Tokyo Revengers
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— ¡Mikeeeeeey! — nombró Hanma emocionado a la persona frente a él — Te estábamos esperando — abrió sus brazos tal cual ave extiende sus alas al volar mientras esbozaba una cínica sonrisa.
— ¿Dónde la tienes? — preguntó Mikey arrugando el entrecejo, ignorando el amistoso saludo del contrario.
El más alto entre ambos sonrió nuevamente, logrando una gran expresión de burla — ¡Oh! ¿te refieres a ella? — el de ojos dorados se colocó de costado, mostrando la figura que yacía atada en el suelo detrás de él.
— Saluda a tu princesa — culminó el de mirada almendrada colocando una de sus manos sobre la mitad de su rostro, marcando de sobre manera la burlona expresión que mantenía su cara.
De un momento a otro el pie del rubio ceniza se encontraba a centímetros del rostro de Shuji, este esbozó una pícara sonrisa recibiendo el impacto que lo llevó más atrás en el suelo. Ante esto Mikey se acercó con ímpetu hacia la joven que se mantenía inconsciente, a ahora metros, detrás de Hanma.
— Lo siento — musitó a centímetros de la pálida tez de la contraria. Entre tanto él recorrió su rostro con la mirada percatándose de las recientes ojeras que se hacían presentes debajo de sus, en ese momento, ojos cerrados.
Las nubes escucharon al apedillado Sano y comenzaron a llorar ante su expresión, iniciando estas una llovizna en presencia de los líderes de la Tokyo Manji. Al que estaba más cerca de la fémina poco le importó como las gotas comenzaron a caer sobre su espalda cubriendo las pieles ajenas. Permaneció sin moverse hasta que dejó de sentir la respiración pasiva que producían los pulmones de la chica frente a él.
Mikey levantó su mirada angustiado buscando el cuerpo de la única joven del lugar, abrió sus ojos en ira al toparse con los iris dorados de Shuji. Él la tenía sujetada por la espalda, manteniendo su agarre en las cuerdas que mantenían reclusa a la fémina.
— Con lo mucho que amo ver historias románticas — comenzó a hablar Hanma moviendo su única mano libre bajo la atenta mirada de la persona que permanecía inmóvil delante de él — Me parte el corazón tener que acabar con la suya — dejó de hablar para segundos después hacer ver el arma blanca que sujetaba su, antiguamente, mano libre.
Los iris de los presentes se agrandaron de sobremanera, todos comenzaron a correr buscando alcanzar a su contrincante, la respiración entrecortada de aquellos pandilleros complacía a Shuji, había logrado su cometido, era el momento de mostrarles el acto final de su pequeña obra. De un movimiento rápido levantó hacia el cielo aquella navaja, mostrándole su filo al resto, angustiándolos más, el de ojos almendrados no pasó por alto esto y los miró gracioso enseñando sus dientes.
Recibiendo dichoso la atenta mirada de los hombres a su costado, para los cuales todo sucedió en cámara lenta. Hanma clavó su arma en el abdomen ajeno, angustiados todos chasquearon sus dientes ante la escena intentando acelerar su paso, no obstante, sólo pudieron observar como el tatuaje izquierdo de Shuji soltaba su agarre del cuerpo de la más baja, dejando caer aquel herido cuerpo por sobre el barandal.
La fémina despertó al sentir la punzada que segundos atrás su captor le había hecho, adolorida entreabrió los ojos teniendo una imagen espléndida de la luna, sintiendo el frío aire de la medianoche mientras la lluvia acariciaba su debilitado cuerpo. La sangre empapó su uniforme con gran agilidad, ella sonrió ante la mirada que le dirigían las estrellas que permanecían inmóviles en el cielo, notó por última vez la luz de los faroles del lugar dándose cuenta de la presencia de sus amigos que la observaban en desespero.
Al ver sus rostros comprendió la situación sin inmutarse, no pensaba dejarles como último recuerdo una imagen aterrada, tomó fuerzas al ver la mirada que le dirigía Mikey intentando con este acto hacerle llegar sus sentimientos. Cerró sus ojos con tranquilidad, curvando sus labios en una gentil sonrisa en una expresión llena de amor, un gesto que le entregaba a su joven enamorado, a aquel chico que le enviaba dulces.
Él extendió su brazo intentando alcanzarla fracasando en el intento, quiso saltar pero fue detenido por una de las extremidades de Draken que le negaba el paso con culpa. Ryuguji permaneció firme hasta que este dejó de moverse, Manjiro se frustró, más no levantó la mirada para reconocerlo, simplemente se dedicó a hundirse en la sonrisa que le dedicaba la joven, que él consideraba, como el amor de su vida.
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