XXIX

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— Lo siento mucho, pero usted no es compatible — le hizo saber la enfermera al rubio ceniza

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— Lo siento mucho, pero usted no es compatible — le hizo saber la enfermera al rubio ceniza.

— ¿No lo soy? — preguntó Manjiro más para sí mismo que para la mujer frente a él.

— No es de tipo A — le informó ella viendo su ficha médica — ¿Aún así desea donar sangre? — cuestionó la mujer.

Sin responder nada, la mirada del Sano se oscureció nuevamente pensando en qué hacer, (Nombre) necesitaba una transfusión y  él no era compatible, sus amigos no habían llegado, sumándole el hecho que no tenía el número de los padres de la joven.

Siendo sorprendido por la enfermera sintió unas palmadas en su espalda por parte de la misma.

— No piense tanto en eso — articuló la mujer sonriendo con calma — iré a hacer el traslado, regrese a la sala de espera por favor — dijo por última vez antes de comenzar a retirarse de la habitación.

— ¡Espere, regrese! — se escuchó de repente una voz femenina detrás de la puerta.

— ¿Puedo donar sangre? — preguntó una voz masculina abriendo la puerta de golpe.

Frente a ambos se presentó la figura de Takemicchi ya consciente, con heridas en casi todo el cuerpo, un gran moratón en la mitad del rostro junto al desgaste en su uniforme, el cual dejaba ver las raspaduras ocultas debajo de este.

Tambaleándose asustó a la enfermera que había llegado juntó a él logrando que ella se acercara, ayudándolo a mantenerse de pie frente al dúo que ya estaba dentro del lugar.

Sin creer muy bien lo que veía, Mikey se acercó a paso lento a la figura de su lastimado amigo, pasando una mano por su cuello lo abrazó sonriente.

— ¡Eres genial, Takemitchy! — sonrió Manjiro con esperanza y alegría de ver al contrario — ¿Qué dice enfermera?, ¿Puede él donar sangre? — se volteó alejándose, dirigiéndose a la mujer que estaba con él hace poco.

— P-Pues, podemos revisar — contestó la misma tartamudeando un poco ante la situación.

Su cabeza no podía formular otra oración que no fuera relacionada con que esos  jóvenes, se habían vuelto locos.

Su cabeza no podía formular otra oración que no fuera relacionada con que esos  jóvenes, se habían vuelto locos

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Caramelo || Sano Manjiro x LectoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora