Extra II

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[Vestido de novia]

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[Vestido de novia]

El taller de Mitsuya parecía haber sido alcanzado por un tornado de encaje, satén y tulle. Montañas de telas blancas y crema se amontonaban en cada superficie disponible, y en el centro del caos, (Nombre) miraba su reflejo en el espejo de cuerpo completo por décima vez en la última hora, con el rostro desencajado.

— No, este tampoco — declaró la fémina, con un hilo de voz que rayaba en el pánico.

El ex peliplata, con agujas sostenidas entre los dientes y una cinta métrica colgando del cuello como una boa constrictora, cerró los ojos y contó hasta diez en silencio. Luego hasta veinte.

— (Nombre), es el séptimo vestido que te pruebas — dijo Takashi, con una calma que sonaba forzada. — Este es de encaje francés vintage, con detalles bordados a mano que me tomó tres semanas. ¿Qué es lo que no te gusta?

— ¡No lo sé! — se quejó ella, hundiéndose en las capas de falda. — ¡Es muy... encaje! ¿O muy blanco? ¿O muy... vestido? ¡No lo sé, no me siento yo! —Lloriqueó escondiéndose entre las telas del vestido.

Justo en ese momento, la puerta del taller se abrió de golpe. Como si alguien hubiese encendido un interruptor

— ¡Llegó por quien lloraban! — anunció Baji, mordisqueando una brocheta de dango (que misteriosamente había aparecido en su mano). Pero se congeló al ver la escena, (Nombre) al borde de las lágrimas en un vestido blanco gigantesco y Mitsuya con una mirada homicida. — Uy, ¿Qué te pasó?

— Baji, este no es un buen momento — Espetó el sastre, con una voz que prometía dolor.

— Yo diría que más bien llegué justo a tiempo — Baji se recargó en el marco de la puerta, escaneando a su amiga de arriba a abajo con la crítica mirada de un halcón que en su vida pasada fue crítico de moda. — A ver, gira.

— ¿Qué? — preguntó (Nombre), confundida.

— Gira, mujer. Déjame ver el espectáculo completo, si no, no puedo emitir juicio —Ordenó Keisuke haciendo ceñas de vuelta con la mano.

Ella, demasiado exhausta para discutir, giró lentamente. El de colmillos se quedó en silencio por unos segundos, estudiándola como si fuera una escultura rara. Luego, una carcajada explosiva y sin control salió de su boca, tan fuerte que casi se ahoga con el dango.

— ¡¿AH?! — gritaron (Nombre) y Mitsuya al unísono.

— ¡Pareces un pastel de bodas al que le cayó encima un pompón! — logró decir Baji entre risas, secándose una lágrima. — ¡O una nube con complexión de novia! ¡Solo te faltan palomas saliendo de la falda! —Se carcajeó sujetándose el estómago.

La nombrada miró su reflejo de nuevo y... maldita sea, tenía razón. Un sollozo escapó de sus labios nuevamente.

— ¡Baji, cierra tu bocota! — rugió Mitsuya, blandiendo una aguja de tapicería como si fuera un puñal.

Caramelo || Sano Manjiro x LectoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora