XVI

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Suspiraste con pesadez, te encontrabas junto al peliplata discutiendo sobre qué harías para acercarte románticamente a Mikey

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Suspiraste con pesadez, te encontrabas junto al peliplata discutiendo sobre qué harías para acercarte románticamente a Mikey.

— Bien, repasemos tu plan, dime los pasos -— dijo sacando una libreta de su bolsillo y sujetando el lápiz que anteriormente tenía detrás de la oreja.

— ¡Bien! — eufórica te paraste de un salto, y te pusiste firme, tal cual presidente al momento de dar un discurso — escucha atentamente lacayo — ordenaste con autoridad, recibiendo una mala mirada por parte del chico.

— Habla rápido — ordenó él ahora, mientras sujetaba tu pie y te colocaba nuevamente en el suelo de un tirón.

— Grosero — respondiste masajeando tu retaguardia, recibiendo una mirada de disgusto por parte del contrario.

— Te perdonaré, pero sólo porque eres mi mejor empleado — le dijiste poniendo tu dedo índice frente a su rostro. — Bueno, continuando mi discurso ante este honorable pueblo, diré paso a paso mi propuesta de campaña — seguiste hablando, llevando la palma de tu mano hacia tu pecho, justo en el lado de tu corazón mientras mirabas hacia la nada.

— Dios, ayúdala — rezó Mitsuya uniendo sus palmas y cerrando sus ojos.

— Bueno anota, paso número uno — te aclaraste la garganta — Hablar con el pelón y pedirle ayuda. — dijiste decidida viendo como el de ojos color plata anotaba desganado.

— Ya, ahora el paso número dos — artículo sin levantar la mirada de su cuadernillo — ¿(Nombre)? — levantó la vista al sentir como te tensabas.

— El paso dos sigue en proceso — susurraste casi inaudible.

— ¿Cómo? — preguntó acercando la oreja para escuchar mejor.

— ¡QUE EL PASO DOS SIGUE EN PROCESO — Gritaste dejando sordo a tu acompañante, lo cual no desaprovechaste, ya que en cuanto lo viste aturdido te propusiste a escapar de la escena.

— ¡VUELVE AQUÍ! — Alzó la voz levantándose de su lugar dispuesto a perseguirte.

— ¡BAJI AYÚDAME! — suplicaste aterrorizada observando como el peliplata se acercaba cada vez más a ti. — ¡BAJI! ¡NO ME IGNORES! ¡AYÚDAME! ¡ES UNA SEÑORA! — Seguiste intentando invocar a tu amigo para que fuera a tu rescate.

— ¡Alguien dijo señoras! — apareció mágicamente el pelinegro con un bastón en sus manos — ¡Vengo a patear traseros arrugados! — sonrió mostrando sus colmillos.

— ¡Gracias, Dios! ¡Se me quitó lo atea! ¡En cuanto llegue a casa te haré un altar — lloriqueaste sujetándote tal cual garrapata a la pierna del azabache, mientras mirabas al cielo gozosa.

— ¡Gracias, Dios! ¡Se me quitó lo atea! ¡En cuanto llegue a casa te haré un altar — lloriqueaste sujetándote tal cual garrapata a la pierna del azabache, mientras mirabas al cielo gozosa

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Bonus Chibi

— ¿Baji, me ayudas a pensar el siguiente paso de mi plan? — preguntaste mientras sostenías una bolsa de hielo sobre el moratón en tu cabeza.

— No — dijo desde el árbol al cual lo habían colgado.

— Espero que esto les sirva de lección para que comiencen a respetar a las señoras — habló Mitsuya acomodando la Biblia que tenía debajo de su brazo.

— Dios es duro — dijeron ambos jóvenes golpeados, mientras observaban al peliplata irse del lugar.

— Dios es duro — dijeron ambos jóvenes golpeados, mientras observaban al peliplata irse del lugar

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Caramelo || Sano Manjiro x LectoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora