Consejo de Viejos Refunfuñones

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Acnologia se negaba en rotundo a subir a su lomo al equipo de Saberthood, pero Lucy le dio una orden que no podía desobedecer y tuvo que subir a todos a su cuerpo de dragón. En modo de venganza, usó su cola para hacer el viaje más incómodo, pero Lucy no lo notaba ya que iba cerca de la cabeza y no le afectaba en absoluto el movimiento, además, ya estaba acostumbrada.

-Más rápido dragón, tenemos que llegar lo antes posible al Consejo de Magos en la capital. Zeref ya está empezando a resquebrajar de nuevo el sello.- le dijo en tono urgente.

-Como mande.- contestó con su grutal voz y de inmediato la velocidad aumentó muchísimo más, provocando que por poco, Rogue se volase, por suerte, Lucy lo sujetó con su látigo y amarró al resto a su cintura con el látigo a modo de cuerda.

La chica, a pesar del viento helado de las alturas, estaba sudando y roja, a causa del esfuerzo del sello, preocupando a los demás.

-Deberías dormir.- le sugirió Yukino desde atrás.

-No puedo.- le dijo seria y volvió la vista de nuevo hacia delante.

-Pasaron unos minutos y llegaron a los límites de la capital.

-BAJA AHORA.- le ordenó. Y descendieron de forma bruta y rápida.

Lucy no perdió el tiempo, saltó de inmediato una vez tocaron tierra y se giró al resto.

-Corred cuanto podais hasta el Consejo, yo os seguiré de inmediato.- dijo con voz entrecortada y sujetándose el pecho.

-Yo me quedo aquí.- dijo Sting.- No voy a dejarte sola.-

-Serán solo unos minutos mientras me recupero. No tardaré, te lo prometo.- lo miró a los ojos y le sonrió con pesadez. Sting tragó duro al verla así.

-Ten cuidado.- le dijo antes de que él y el resto empezaran a correr dejándola a ella y el dragón solos.

-¿Podrás aguantar ama?- la chica se cayó al suelo una vez los vio desaparecer entre las ramas rotas del bosque y con la respiración entrecortada habló.

-No por mucho tiempo...solo necesito un poco más de tiempo para reforzar el hechizo. Va a romperlo dentro de nada.- la chica se puso de rodillas con ayuda de su compañero y cogió sus llaves.

-YO TE ABRO PUERTA DE LA CABRA! ¡CAPRICORNIO!- gritó.

Y con un fulgor dorado, el mayordomo-cabra apareció.

-¿Si ama?- la chica lo miró con decisión.

-Ayúdame con un conjuro.- le pidió.

-Con gusto lo haré.- y la ayudó a pararse.

La sujetó de la cintura y después de que Lucy le explicara el conjuro, procedieron a hacerlo.

Una aura azulada los rodeó y ambos se concentraron en recitar las palabras exactas con la mayor precisión y dedicación posibles.

Acnologia, entonces, dejó en el suelo una piedra de color morada y el espíritu, junto con su maestra, se centraron en enviar el sello hacia ahí.

Lucy notaba como el sello procedía a a ser mayor y como poco a poco ella se iba debilitando, pero no le importó. Tenía que mantener a Zeref encerrado sea como fuera.

Cuando acabaron, Lucy cerró la puerta, cogió la piedra y se puso en marcha junto con Acnologia, pero no tardó en caerse de nuevo, a falta de fuerzas.

Acnologia la recogió y se la levantó del suelo, para cogerla en volandas y echar a correr.

-Cuando acabe esto, de juro que te voy a dejar que duermas por un mes entero.- le dijo Lucy sonriendo, a lo que este sonrió de medio lado.

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