Cap 34: El Maestro

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(Tercera persona)

20:15 pm Madrid- España  Clínica Santa Elena.

Horas después...

—¿Que haremos ahora? —murmuró una voz

—Esperar que despierte —respondió otra

—¿Y si no lo hace? —la sala de espera de aquella clínica se llenó de un silencio abrumador.

—Lo hará, no perderé a nadie más.

21:30 pm

—Deberías ir a casa a descansar

—No hasta que despierte

21:45 pm

—¿Y si jugamos algo?

—No jodas y duérmete, ¿Quieres jugar a eso?

—Bien, entendí la referencia

21:58 pm

—¿Y si a pasado algo malo y por eso tardan tanto?

—Solo... Calla, por favor. Todo está bien... Todo estará bien.

22:10 pm

—¿Ben?

—¿Hum?

—No creo poder soportar perder a otro hermano, lo entiendes, ¿No?.

Ben suspiró.

—No perderemos a nadie, Ty, lo prometo.

22:22 pm

—Ben... —susurró Josh

Ben seguía dormido en el piso del pasillo

—Ben... —el susurro siguió haciendo a Ben gruñir —. Pide un deseo, es la hora par. Anda, pídelo.

Ben, aún con los ojos cerrados pidió el deseo en voz alta:

—Deseo que la vida deje de ser una perra con nosotros. Deseo que mi hermana y mamá me perdonen. Deseo que Lu se case conmigo. Y deseo no perder a nadie más... De verdad lo deseo.

************

Hay tantas veces en la vida que nos preguntamos ¿Por qué? ¿Cuál es la razón de que pase esto? ¿Por qué yo? Y siempre llegamos a la misma conclusión: No lo sé. La vida puede ser tan hermosa para algunos y tan jodidas he incierta para otros que solo nos queda hacer un cosa, aceptarla. Aceptar que la vida es una mierda pero que dentro de esa mierda, hay pequeños momentos que lo compesan; una sonrisa de tu persona favorita, escuchar a tu perro ladra o gato maullar, reírte hasta llorar, escuchar tu música preferida, leer tu libro favorito o simplemente apreciar el cielo, la lluvia, los atardeceres y amaneceres...

Tantas pequeñas cosas a las cuales no le prestamos atención hasta que estamos en el ojo del huracán y pensamos hubiera reído más con esa persona, hubiera visto el cielo cuando pude, le hubiera dicho lo que sentía a esa chica o chico, hubiera comido esa última porción de torta o hubiera apreciado ese momento tan feliz...

El hubiera no existe.

Pero, luego llega la moraleja que es: Apreciar esos momentos.

Si, apreciar cuando reíste con tu familia, apreciar cuando cantaste en el coche a todo pulmón, apreciar el momento que pasaste con esa persona....

Porque... Así estes en la tormenta, tienes la opción de buscar tu propia calma dentro de ella. Es así como funciona. O por lo menos eso le dijo Annie a Augusto, solo que nunca mencionó que ese día justo a las 23:00 pm las cosas tomarían otro rumbo.

Del odio al amor✓ (EDITANDO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora