Capitulo 2: El reencuentro
Mis notas en mi anterior instituto eran buenas, casi perfectas, pero desde que entré a este para estudiar mi último año aquí no puedo decir lo mismo, pero algo es algo, tampoco son tan malas... Espero.
Los pasillos se encuentran sin una sola alma mientras avanzo y eso me produce escalofríos en todo el cuerpo, el completo es que me salga algún espíritu para chupar mi alma, no sería divertido.
Llego a la dirección, nerviosa, decidiendo no entrar pero al final toco la gran puerta de la oficina.
Bien, aquí vamos.
Si no sobrevivo, recuerdenme cómo la persona que salvó a su país.
—Adelante —dice una voz masculina desde adentro.
Abro la puerta con lentitud y descubro al director William revisando unos papeles que están sobre su escritorio.
—Director William, ¿quería hablar conmigo? —me acerco con lentitud a una de las sillas.
—Sí, Wills, tome asiento, por favor —ordena sin mirarme.
Tomo asiento nerviosa y pienso de nuevo en algo que me indique de por qué estoy aquí, pero no consigo nada.
Cuando las primeras palabras salen de su boca, quiero levantarme he irme.
—Señorita Wills, primero quiero darle mis condolencias por la muerte de...
Me tenso de inmediato.
—No lo diga —lo corto, mirando a otro lado de la oficina, no queriendo ver su cara de lastima.
Porque al final todos te mirarán de esa forma si pasa una tragedia como la que vive mi familia.
—Lo siento, siento mucho que usted y su familia hayan tenido que pasar por tan desgarradora perdida. El joven Louis fue...
Me pongo de pie y lo miro casi furiosa.
—Vaya al grano, Rector William —mi voz sale un poco más grosera de lo que quiero pero no me retracto.
Lo más probable es que esté siendo una perra mal educada, pero no soporto que la gente sea tan hipócrita.
El rector se pasa una mano por la cara, suspira y vuelve a hablar.
—Es... Taylor —cuando ese nombre sale de su boca mis alarmas se disparan.
—¿Que le pasó? ¿Está bien? ¿Dónde está? —pregunto cómo una loca poniéndome de pie.
Solo espero que este bien, no puedo perder a nadie más. Jodidamente me niego.
—Calmese, él está en detención, se peleó con un chico y casi lo mata —responde mientras niega con la cabeza — Él está bien. Solo quiero que usted hablé con él, desde que usted y su familia se fueron por la mue... Por ese suceso, él se descontroló, se porta mal, no asiste a las clases y se pelea constantemente.
No suena como mi Taylor... Bah, a quién engaño, de hecho si suena como él, pero me sorprendo porque él no es el tipo de persona que se descontrola con facilidad, es más bien el tipo de depredador que analiza a la presa antes de atacar.
Diciendolo así suena bastante mal, joder.
—Quiero verlo —ordeno con determinación.
El director me mira con desafío porque como todo hombre detesta seguir las órdenes de una mujer.
—No creo que eso sea...
—Quiero. Verlo.—insisto haciendo pausas para que entienda.
—Bien, sigame. —se pone de pie, derrotado, mientras guía el camino hacia el aula de detención. No decimos ni una palabra.
Entonces ahora no creo que sea buena idea verlo, no me quiero desmoronar, no otra vez. Tengo mucho tiempo sin verlo porque luego de ese suceso mi familia y yo nos fuimos de la ciudad y regresé, no lo hice hasta ahora.
Las manos me sudan y siento que en cualquier momento me desmayaré, lo que sería doloroso porque no hay nadie que me ataje, así que el golpe será duro.
Cuando llegamos, el rector abre la puerta pero me quedo estática sin querer entrar, vamos Annie, solo hazlo, es hora. Respiró hondo dando un paso adentro y lo veo.
Ahí está él.
Está sentado en un pupitre mirando hacia la venta; lleva puesto unos jeans y una sudadera negra, tiene las manos hechas puño y los nudillos llenos de sangre seca. Mi corazón está acelerado como si hubiera corrido un maratón. Llevo mucho tiempo sin verlo pero eso está por cambiar justo ahora en cuanto sus ojos se conectan con los míos.
Sus ojos se abren con sopresa porque no esperaba verme, entonces es el momento exacto en que todo mi mundo se desmorona, todas las barreras fuertes que he construido en estos duros años sin él se caen en mil pedazos haciéndose añicos, porque siempre supe que los iba a volver a ver a todos, pero no sabía que tan duro iba a ser.
—Nani —suelta apenas un susurro.
—Ty —pronuncio de igual manera.
Todos los amigos de mi hermano son como mis hermanos: Taylor, Ben, Josh y hasta incluso el imbécil de Augusto, a todos nos dolió de igual manera su muerte. Luego de que ocurrió el accidente en el que mi hermano perdió la vida, me fui de la ciudad sin despedirme de nadie, solo Cynthia lo sabia, pero la vida me ha traído devuelta a la ciudad y aunque es doloroso estar aquí sin él, tengo que aprender a soltarlo y seguir adelante con mi vida.
Ty se levanta casi corriendo y me envuelve en un cálido abrazo y es como si lo estuviera sientiendo una parte de él, de mi hermano. El rector sale del aula y en cuanto cierra la puerta no puedo evitar desmoronarme frente a él, sin vergüenza alguna lloro, lloro por todo el dolor que siento, lloro por no poder estar aquí para todos ellos cuando eso sucedió y lloro porque duele como el infierno.
Luego de un largo rato en el que no me había dado cuenta de que estamos sentados en el piso yo sacando las últimas lágrimas y él consolandome, es el primero en hablar.
—Ssh, todo está bien —murmura con suavidad pasandome una mano por el cabello, con cariño.
Dios, pasó tanto tiempo sin escucharlo.
—Yo lo siento mucho, Ty, no tenía que irme, tenía que quedarme a apoyarlos —mi voz se quiebra mientras lo digo separandome de él.
—Ssh, no digas eso, Nani, hiciste lo que creías necesario —responde agarrándome por cada lado de la cara. Puedo observar sus ojos verdosos tristes, rojos y llenos de lágrimas. Me parte el corazón verlo así —. Sea cual sea tu decisión siempre te vamos a apoyar, ¿De acuerdo? Ahora no llores más que te vas a arrugar como una pasa y a nadie le gustan las pasas —continúa, pasado su pulgar por mis pómulos limpiando las lágrimas que quedan.
No puedo evitar sonreir haciendo que él me imite, nos ponemos de pie y nos sentamos en unas sillas que estan cerca. Observo su cara de angustia con confusión.
—Ahora, necesito que me digas, ¿quien sabe que estás aquí? —pregunta directo.
Y así paso toda la mañana contándole mi vida desde que me fui, le conté que regresé a casa con tía Kelly y mi sobrina Sofía. Él pregunta por mi hermana, y entonces le cuento todo sobre ella, cómo que se fue del país y me dejó a cargo de Sofi.
Cuando insiste de nuevo saber quiénes saben de mi estadía en la ciudad, le cuento que la única que sabe de mi regreso es Cynthia. Pregunta por Logan y un poco aburrida de hablar de él le cuento un poco de nuestra relación de amistad y de como se vuelve un intenso. Su mandíbula se tensó cuando le mencioné lo de Logan, algo que no pasó por alto.
Cuando pregunto por su vida me comenta que justo este fin de semana habrá una carrera de motos en el lugar de siempre y que debería ir de sorpresa.
Y... No me parece una mala idea, sería un buen regreso.
**************
Capitulo completamente editado.
Con mucho amor, Tina ❤️
ESTÁS LEYENDO
Del odio al amor✓ (EDITANDO)
Teen FictionDicen que del amor al odio hay solo un paso, en este caso será viceversa Del odio al amor, hay solo una delgada línea que los separa. ¿Quien la pasará primero? ¿Será Augusto Parker? -¡¡ESTOY MALDITAMENTE ENAMORADO DE TI!!, ¡¡¿PUEDES ENTENDER ESO...
