Cap 1:El director

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Capitulo 1: El director


Todo está en silencio, solo se escuchan nuestras respiraciones agitadas, además de que el ambiente está tan tenso que es casi palpable, los minutos pasan y la situación se vuelve más difícil, pero sin embargo seguimos en la misma posición. Los rayos del sol se cuelan por la ventana de la cocina iluminando la escena, el lugar sigue en silencio solo se escucha las manijas del reloj anunciando que son las siete de la mañana, nuestras respiraciones aceleradas y la tostadora avisando que ya el pan está listo, luego todo pasa en camara lenta...

Pestañeo, ¡Carajo!

—¡Por fin!  —Sofi pega un grito de victoria por haber ganado nuestro duelo de miradas.

Pero nadie le dirá que la dejé ganar, ¿Bien? Bien.

Sofia Mayers: 5 años de edad, inteligente, mala para concentrarse, amante del chocolate blanco, cabello rubio, piel pálida y unos ojazos azules que admito envidio. Hija de mi hermana mayor Megan y su esposo Thomas.

Sí, esa pequeña que ahora mismo se burla en mi cara, es mi sobrina.

—Es pura suerte de principiantes —le digo, riendo de su entusiasmo por ganar.

Estos niños de hoy en día son muy competitivos... ¿A quién engaño? Yo soy igual, no miento.

—Claro que no, te gane, tía Ann, acéptalo —responde haciendo una mueca graciosa con la boca.

—Sí, está bien, como sea, apúrate con el desayuno que ya vamos tarde —le aviso haciéndole un ademán a su comida en la mesa.

Jamás le diré que la deje ganar, me lo llevaré a la tumba.

Escucho los pasos de Tía Kelly que llega a la cocina agarrando su bolsa que se encuentra en la encimera para empezar a caminar a la salida mientras nos da indicaciones.

Tia Kelly: 35 años de edad, perteneciente a un buffet de abogados muy reconocidos a nível internacional, ama repetir las cosas miles de veces así las hayas entendido a la primera, piel bronceada, cabello negro como la noche y ojos marrones. Hermana de papá.

—Nos vemos mis niñas, pórtense bien y recuerden... —empieza de nuevo, casi ruedo los ojos pero entonces Sofía habla.

—No abrirles la puerta a extraños al menos que sea vendedores de galletas—la corta Sofi repitiendo lo que nos dice siempre he inventando lo último a su conveniencia.

Reímos mirándola comer toda inocente.

—Annie, cariño, volveré un poco tarde, ¿de acuerdo? no me esperen para cenar —se mira por el reflejo del vidrio de el horno antes de ver la hora en su reloj y salir casi corriendo —. ¡Las amo, cuidense! —grita al final.

Suspiro y entonces miro a mi querida y molesta sobrina.

—¿Preparada para tu primer día en el infierno? —le pregunto a la chiquilla que está sentada arriba de la mesa del comedor.

—¡Síí! —grita eufórica—. Espera, Tia Ann, ¿Que es el infierno? ¿No íbamos a la escuela? —se rasca la frente confundida haciéndome reír.

—No lo vas a entender y tampoco te lo voy a explicar —resoplo buscando las llaves del auto. —, y andando, ya es tarde.

Al final logro conseguir las llaves dentro del jarrón de la azúcar, ¿Que hacía ahí? No me lo pregunten que tampoco sé.

Media hora después de cantar a todo pulmón la canción de Barney y dejar a Sofía en su escuela —donde casi llora al ver que la dejaba sola — estoy casi llegando a mi instituto agradeciendo que este es mi último año en este lugar, la mayoría de los alumnos se encuentran caminando a la entrada, unos están charlando y otros... Otros, ujum, fumando atrás de un coche

¿Cómo es que la directora no se da cuenta?

Cuando bajo del coche y doy tres pasos, siento como alguien me tapa los ojos con las manos, ese olor, esa piel suave la conozco.

—Cyn, si no me sueltas te daré un codazo en el estómago —advierto intentando quitarle las manos de mis ojos pero se niega.

—¿Por qué tienes que ser tan agresiva? —pregunta,  quitando las manos de mis ojos y posicionándose en frente de mi.

Sonrio cuando la veo fruncir el ceño.

Cynthia Smith: 18 años de edad, mi mejor amiga desde pequeña; el día que nos hicimos amigas fue cuando le metí un pie de Barbie en el oído y se le atascó, se puso a llorar provocando que me diera risa la situacion. Es que vamos, solo era un pie de plástico en el oído, nada del otro mundo.

Sí, ese fue nuestro pacto de mejores amigas, desde entonces somos inseparables.

—Ya sabes quién me enseñó —respondo su pregunta con una sonrisa triste, recordando...

Me devuelve la sonrisa y pasa uno de sus delgados brazos por mis hombros antes de encaminarnos a la primera clase de hoy. Que al parecer es con el profesor que me odia, que novedad, ruedo los ojos cuando llegamos a nuestros asientos en el salón de clase y poco a poco el salón se va llenando hasta que entra el profesor Robinson, que novedad.

Resoplo de nuevo, hoy me hará la vida imposible.

Desde que llegué lo ha hecho, ¿Por qué? No lo sé, ¡Si yo soy un amor de persona! Pero no, él siempre tiene que arruinarme las clases que da.

Fija su mirada en mi y por un momento estúpido pienso en que está leyendo mi mente, pero él me frunce con el ceño antes de hablar delante de todo el salón.

—Annie Wills, el director quiere verla en su oficina —dice con dureza y un toque de satisfacción en su voz.

No me estoy poniendo pálida en este momento, ¿De acuerdo? Para nada, no estoy asustada, porque es normal que te citen a la oficina del director en tu... ¡Último año!

Mi ojos conectan con los de Cyn que me da una mirada de «¿Que mierda?» me encojo de hombros he intento ignorar todas las miradas y murmullos en tanto salgo del aula.

Suspiro con profundidad.

Empiezo a pensar en todas las cosas que he hecho desde que llegué a este instituto pero quedó igual de confundida.

¿Que hiciste ahora, Annie Wills?


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Capitulo completamente editado.

Con mucho amor, Tina ❣️

Del odio al amor✓ (EDITANDO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora