( Augusto)
9:30 pm...
Siento sudor correr por mi frente como cascada, la sangre me hierve como lava pura haciendome tener un zumbido en los oídos.
Lo hizo de nuevo.
Apreto con mucha fuerza el volante de mi camioneta ignorando lo blanco que mis nudillos se ponen por el esfuerzo. El sonido que las llantas hacen mientras descienden por el asfalto me hacen sentir como si un chute de adrenalina hubiese sido inyectado en mi sistema. Puedo sentir la voz de mamá suplicándome que no le haga daño a mi padre, pero ¿Debo dejar que él me lo haga a mi? Lo siento mamá, pero uno de los dos va a morir hoy.
No seré yo.
Sigo conduciendo hasta llegar a la casa de Annie. Necesito sacar a todos de la ciudad. Ya.
Louis me pasó los detalles por mensaje. El hombre al que debería llamarle padre pero que ahora lo vamos a apodar la rata de alcantarilla, había estado comunicandose con las cucarachas que quedaron de su imperio, ha sobornado a los inconpetentes de los policías que custodiaban su celda aislada y ahora se ha escapado dejando solo una libreta dónde detallaba su plan, estúpido de su parte pero ¿Que se puede esperar de él?
La libreta contenía muy bien estructurado el plan de como saldría del recinto a demás de los nombres de las personas que haría pagar primero como venganza.
Yo era el primero en la lista
Siempre los primeros en todos lados, querido Gus.
La familia Wills me secundaba para luego dar paso a toda mi familia, sí, los chicos, las chicas, todos. Jodidamente todos.
Incluso el nombre de Louis estaba. Ese idiota se había dejado ver de la rata y ahora formaba parte de la dichosa lista.
Frené de golpe al llegar frente a la casa de Annie, por fuera se escuchaba un poco de música. Olvidé por un momento la pijamada en la que estaban. Mierda. Bajé apresurado mirando para los lados esperando ver algo inusual pero todo estaba igual. Bien, eso me daría un poco de tiempo.
Toque la puerta maldiciendo ¿por qué coño está casa no tenía timbre como las casas normales?
—¡Annie! —grité aporreando la puerta. El corazón latiendome al mil.
Escuché que la música electrónica se detenía al mismo tiempo que las risas. Cuando estaba apunto de abrir la puerta por mi cuenta alguien la abrió desde adentro.
—Oh ¿Eres el repartidor de pizza? Que sexy —la voz de la amiga de Annie me dió la bienvenida.
El acento latino me parecía interesante y si no estuviera perdiendo los nervios ahora mismo me hubiera reído de como iba vestida; parecía como si la hubiera maquillado una niña de ocho años, más una bufanda de plumas y vestimenta de vagabunda.
La aparte tropezando con su hombro sin querer mientrás me adentraba a la casa. Trate de no enfocarme en el desastre que había en la sala del lugar, ni tampoco en la cosa verde que la prima de Annie y la cría de Megan llevaban en la cara. Mi desesperación volvió al no ver a mi chica en la estancia.
—¿Dónde coño está Annie? —pregunté con dureza escaneando el lugar. Olía a un fragancia rara.
—¡Oye ladrón! ¡No malas palabras! —chilló la chiquilla señalandome.
No estaba para estás mierdas, necesitaba sacarlas rápido de aquí pero claro que tendría una discusión con una cría de unos ocho años.
—Tú no me dirás qué coño hacer.
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Del odio al amor✓ (EDITANDO)
Teen FictionDicen que del amor al odio hay solo un paso, en este caso será viceversa Del odio al amor, hay solo una delgada línea que los separa. ¿Quien la pasará primero? ¿Será Augusto Parker? -¡¡ESTOY MALDITAMENTE ENAMORADO DE TI!!, ¡¡¿PUEDES ENTENDER ESO...
