Capítulo 5 parte B

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Los días lunes y martes con sus respectivas actividades en las vidas de nuestros protagonistas, siguieron su cauce.

Para el miércoles, ya toda la ciudad de Nueva York sabía de la desgracia que embargaba a la Familia Actoral Baker—Granchester, no habiendo lugar como: restaurantes, locales e inclusive la misma calle, donde Terrence se presentara o transitara que los reporteros lo abordaran con infinidad y todo tipo de preguntas.

El actor, por supuesto, los evadía con su característica arrogancia y prepotencia; y muchas de las veces se le vio confrontar a más de un "abusadillo" cuando llegaba a preguntarle mal intencionado... "Si su hijo estaba enterado sobre la notoria y gritada a voces, infidelidad de su madre: Susana Marlowe"... causando con ello, un rápido efecto en el castaño, ya fuera dedicándole una bien ganada mala respuesta y golpeando al que se atrevía a cuestionarle sobre eso.

Aunque la mayoría de esas discusiones, debía ser Eleanor Baker la que interviniera respondiendo por su hijo con tal de que lo dejaran en paz; o el mismo Señor Robert Hathaway que ya lo representaba en ese tiempo porque era notorio que sólo lo hacían para fastidiar y provocar el tan buen conocido temperamento del artista.

Por otra parte...

Candy seguía todos los pormenores por medio del periódico, y también muchas veces se le notaba molesta, ya que, o lo arrojaba al suelo o lo estrujaba con coraje, por los malos comentarios en contra del castaño de ojos bellos.

Mientras tanto, Bryan, el cual siempre la observaba haciendo eso, se llenaba más de celos por la atención que su prometida tenía para con su "amigo" como ella lo llamaba y, eso provocaba que las peleas entre ellos fueran cada vez más frecuentes y por lo mismo, fuertes.

Y es que, Candy, escudándose en su amistad, defendía la posición de Terrence.

En cambio, Bryan no lo veía de ese modo, ya que desde el día que la rubia pecosa había vuelto a ver al actor, su relación y ella misma se había tornado fría; ya no había acercamiento entre ellos y lo peor...

Una tarde mientras se besaban y él, le proporcionaba una caricia de más, de la boca de Candy se escapó un suspiro llevando como dedicatoria el nombre de "Terry" poniendo a Bryan en un estado de extrema furia y lo que causó: una gran confrontación.

Mientras el pelirrojo recordaba eso, veía a la rubia sentada en el sofá con los brazos cruzados y rostro serio.

De repente, el teléfono sonó y ella voló hacia el aparato para contestar:

— ¿Sí, diga?

El corazón de Candy se le aceleró a mil cuando distinguió la voz del otro lado de la línea.

Disimuladamente, ella se giró para darle la espalda a Bryan que estaba en la mesa con varios libros abiertos sobre ella y fingía estar interesado en su lectura conforme observaba las reacciones de la rubia y escuchaba:

— ¿A qué hora? —, silencio. — Está bien, ahí estaré. Hasta luego.

— ¿Quién era? — preguntó el pelirrojo de inmediato manteniendo su vista en unas líneas que escribía; y la rubia no supo más que decir en tartamudeos:

— Ah, e-este...

— ¿Qué quería? — se le volvió a cuestionar, y ésta vez mirándole al rostro.

— Bryan —, ella se rascó nerviosamente la cabeza; — debo salir, y espero que no te molestes. Era la señora Baker. Hoy es el sepelio de Susana y prometí asistir; pero si quieres puedes venir conmigo, para que estés seguro que entre Terrence y yo no hay absolutamente nada.

El pelirrojo soltó primero un pujido lleno de ironía. Consiguientemente, respondía:

— No, gracias. Tengo muchas cosas qué hacer; además, te recuerdo que mañana partimos para Atlanta, así que, ve tú con tus amigos — dijo e hizo un movimiento despectivo, — y te despides de ellos — concluyó; y sin hacerle más caso volvió a su escritura.

La rubia sacudió su cabeza ante la frase "Te despides de ellos"

¿A qué le sonó? o ¿a qué se debió? como siempre, Candy no lo quiso averiguar, levantó los hombros y mejor se dio a la tarea de entrar a la recámara para vestirse y salir de ahí cuanto antes.

NAVIDAD SIN AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora