Solicitud de empleo

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Anthony se mantenía en el ring mientras bebía agua y regulaba su respiración, el entrenamiento había sido bastante agitado el día de hoy.

Ya eran las 8:30pm y si no se equivocaba tenía que realizarle una entrevista a una de las chicas que Pepper había elegido para ser la nueva secretaria.

Pepper había tenido que salir de viaje por negocios, así que la casa se encontraba completamente sola.

El sonido de unos tacones acercándose a paso firme lo sacaron de sus pensamientos.

Se dio media vuelta y apreció, según él, a la mujer más hermosa que había visto.

"Es sexy, la necesito, lo tiene todo" fue lo que cruzó por la mente del castaño.

─ ¿Cuál es tu nombre niña? ─ Preguntó mientras se recargaba en las cuerdas del ring.

─ Rushman, Natalie Rushman. ─ Mencionó la chica mientras lo miraba con sus grandes ojos verdes.

─ Sube al ring Natalie. ─ Dijo con una sonrisa.

Natalie dejó unos papeles que la acompañaban sobre la pequeña mesa y se dirigió hasta el ring.

El castaño sonrió al ver la manera tan elegante y atractiva en que la mujer subía.

Ambos se vieron un rato a los ojos, verde y café se mantenían firmes.

Cuando menos se dieron cuenta, una sonrisa ya había aparecido en sus labios.

─ ¿Has boxeado alguna vez? ─ Preguntó el castaño para romper la tensión.

─ Sí un poco. ─ Sonrió y asintió.

─ ¿Boxeas en la calle o gimnasio?

Natalie se aclaró la garganta y desvió su mirada a una de las ventanas.

Stark sonrió y aprovecho el momento, sólo quería hacer el ademán de un golpe para asustar a la pelirroja frente a él.

─ Regla número uno, jamás quites los ojos de tu oponente.

El castaño soltó un golpe casi sin fuerza a el rostro de la chica, grande fue su sorpresa cuando la mujer tomó su mano con muy buenos reflejos.

Jadeo de dolor cuando la mujer dio un salto y enredo sus piernas en su cuello para hacerlo caer.

Natalie lo soltó rapidamente y le ofreció una disculpa.

─ ¿Sabes? Sí me gustaría tener tus piernas en mi cuello pero no exactamente de esa manera. ─ Mencionó mientras respiraba agitado.

La mujer soltó una risita y le ofreció la mano al castaño.

Anthony sonrió malicioso, tomó la mano de la pelirroja y la atrajo hasta él para luego subirse sobre ella.

─ Tienes una callada fuerza, Natalie. ─ Su mano se dirigió hasta unos mechones de la pelirroja para quitarlos de su delicado rostro.

─ Sí, me lo habían dicho. ─ Mencionó mientras sentía su pecho subir y bajar con nerviosismo.

Sin pensarlo más tiempo el castaño se acercó a la pelirroja y la besó.

La manos curiosa del genio viajaron hasta los senos de la pelirroja por encima de la blusa y empezó a masajearlos lentamente.

Con ganas de más, la pelirroja tomó la mano del castaño y la dirigió hasta su pantalón, el cual se encargó de abrir para darle acceso al hombre sobre ella.

Rompieron el beso para llevar aire a sus pulmones, Anthony llevó su curiosa lengua hasta el cuello de Natalie mientras su mano se adentraba en su ropa interior para acariciar su caliente intimidad.

Natalie gimio mientras arqueaba levemente su espalda al sentir las expertas caricias de el castaño.

─ Oh, señor Stark... ─ Soltó en un suave gemido.

Anthony sintió un tirón en su miembro al escuchar las palabras de la pelirroja.

Entre besos, caricias, lamidas y mordidas, las prendas fueron desapareciendo.

Ninguno se dio cuenta en que momento Natalie se había puesto sobre el genio y ahora se frotaba contra su miembro necesitado sin pudor alguno.

Stark subió sus manos hasta la cadera de la pelirroja para ayudarla a moverse.

La calida mano de la pelirroja tomó el duro miembro de el castaño para acariciarlo suavemente y luego alinearlo en su estrecha entrada.

Natalie abrio la boca al sentir la manera en que el pene del castaño la empalaba por completo, era grande, grueso y caliente, muy caliente.

Una ola de placer recorrió por completo en cuerpo de Anthony al sentir cómo la apretada entrada de la pelirroja se tragaba por completo su dura erección.

Ambos se quedaron quietos un rato mientras se acostumbraban a la unión de sus cuerpos.

Un gemido salió de los carnosos labios de Natalie cuando una fuerte nalgada cayó en su redondo trasero.

Sin más, empezó a montar el miembro de el castaño con fuerza, puso ambas manos en el pecho de el hombre y empezó a subir y bajar con fuerza todo el largo de su miembro.

El lugar se había llenado de gemidos, el sonido que producía la entrada y salida de el pene del castaño en la entrada de la pelirroja, y la excitante melodía de sus cuerpos chocando.

Natalie llevó sus manos hasta sus senos para acaricialos mientras se movía en círculos sobre el castaño, quien mantenía sus manos en el trasero de la pelirroja, dando nalgadas o ayudandola en sus maravillosos movimientos.

─ Dios..─ Soltó en un gemido el castaño.

─ Mm, tú puedes llamarme Nat.─ Dijo con una sonrisa coqueta para luego bajar a besar al castaño.

Siguieron así unos minutos más, hasta que los gemidos y movimientos de la pelirroja le indicaron al castaño que estaba por llegar, y él igual.

Un gemido salió de los labios de cada uno cuando llegaron juntos.

Natalie se dejó caer en el pecho de el mayor mientras éste la rodeaba con ambos brazos.

─ Entonces.. ¿tengo el trabajo? ─ Preguntó con ironía.

El castaño soltó una suave carcajada.

─ Me tienes a mí, y con eso, el mundo a tus pies, Natalie. ─ Mencionó mientras dejaba un beso en los cabellos alborotados de la pelirroja.

Por que sí, Anthony Stark sabía que Natalie Rushman sería su perdición por completo.

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One Shot sin continuación.

One Shots IronWidow.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora