Punto y aparte
Si me preguntan si quiero volver a nacer, la respuesta sería bastante sencilla: No.
Nadie nunca me dijo que tener diecisiete años sería difícil. Sabía que lidiar con hormonas, sangre, malos olores y muchos cambios físicos, no sería fácil. Pero nadie me preparó para tratar con los dolores del alma.
Me di cuenta de que lo que pensé que tendría a esta edad solo era una fantasía incrédula que veía en el televisor, hecho por personas que quieren que el mundo sea así y al no lograrlo llamarnos fracasados.
Amaba a mi madre, era la persona más importante en mi vida, ¿pero desde cuándo había cambiado? Su desplante en el parque había sido traumático para mí. Me sentía avergonzada conmigo misma por pensar que ella me buscaría.
En primer lugar, si me quisiera tanto como creo, me hubiera llevado con ella y no me hubiera dejado aquí con el imbécil de mi padre.
Ya habían pasado tres días desde la burla que me hicieron John, Ruby y sus amigos. Hoy era sábado y había decidido faltar todos estos días a la escuela. No quería ver a ninguno, solo a Evan... pero ni siquiera le había visto un pelo.
Incluso, todos estos días me habían servido para darme cuenta de que la llamada de mi madre y el hombre de negro había sido un invento de ellos para asustarme y hacerme retirar de la escuela, cosa que estaban logrando porque no quería ir más. Pero sé que los profesores no dejarían que eso ocurriera, ya que por parte de mi padre lo haría con tal de tener alguien en casa.
Que también lo estaba logrando, porque hoy debía limpiar la casa y me encontraba bien a gusto haciéndolo.
Desde que ella se fue automáticamente estas cuatro paredes eran mi responsabilidad. Tenía apenas catorce años, apuras penas y sabía calentar agua. Pero recordarla tanto me había ayudado para tener en cuenta cada consejo de cada rincón.
Mi padre me había regalado el desaparecer por estos dos días.
Después de todo la soledad no era tan mala. Normalmente te entiende, su silencio es acogedor y hasta te aleja de malos ratos.
Puedes hablar libremente sin sentirte juzgado.
Mi padre no era tan malo algunas veces, me había dejado algo de dinero para hacer las compras mientras él no estaba y una notita que avisaba sobre un viaje entre amigos.
Arrojé el papel en la basura porque de verdad que me importaba poco y salí hacer las compras.
Después de todo mi vida era más tranquila si mi padre no estaba en ella.
Estando en el mercado fui directo al local que más me gustaba. Siempre iba allí con mi padre, ya hasta los tenderos sabían qué llevaría.
Muchos recuerdos empezaron a travesar mi memoria. De Alice y yo corriendo por el lugar, ya que sus padres trabajaban aquí y yo la acompañaba a veces. Mi madre comprando las cosas navideñas, cuando venía con mi hermanita a comprar gomitas...
Sacudí mi cabeza para alejar el sentimentalismo.
Se suponía que hoy debía ser un buen día. El señor que me hacía la vida imposible no estaba.
En cuanto Carmen, la señora de la tienda que conocía hace mucho tiempo terminó de atenderme caminé hacia otro local.
Extrañaba a Evan, después de insultarlo por chat por obligarme a ir a la escuela no apareció más. Él decía que no debía dejarme vencer tan rápido, que debía vencer mis miedos y bla bla bla, en fin, no iría.
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Needs Love
RomanceElla la nunca había amado, ella no sabía cómo el amor se sentía. Para ella amar y ser amada, era algo que en los libros pasaba. Èl hizo que ella pensará que estaba en un cuento de hadas. Se amaron. Él amó cada parte de ella. Ella se espantó...
