15. Al menos hay regalos

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Al menos hay regalos

─ Se me olvidaba... te traje esto. ─ Me extendió una caja de chocolates con colores.

─ Creo que es el mejor regalo que vas a recibir. Son chocolates con combinaciones extrañas, hay de queso, fresa, piña y lo mejor aguacate.

─ Muchísimas gracias. ─ Respondí. Aún no procesaba todo esto.

─ ¿Irás a la fiesta de Halloween?

─ No lo creo. No tengo nada preparado, y creo que mi padre estará en casa, sabes que no le gusta que participe en ese tipo de cosas.

─ Si decides ir puedo prestarte algún disfraz que haya usado antes. ─ Insistió.

─ Lo pensaré.

El timbre sonó y juntas fuimos para nuestras clases, causando la intriga de todos ya que habíamos entrado mostrando nuevamente una unión entre nosotras. Ella fue en dirección hacia sus amigas y yo me senté en el lado de la ventana, colocando mi bolso en una silla para guardarle el puesto a Evan, acción en vano porque nunca llegó.

Eso había causado mucha furia en mí.

Hicimos tantos planes para hoy, entre esos cambiar mi tradición de ir a la tumba de Alice solo porque le pareció muy deprimente.
¡Al carajo! Iría yo sola.

Toda mi molestia había hecho que tropezara fuerte con Roger.

─ Disculpe... ─ Hablé con vergüenza.

─ ¡Ambrosía! ─ Dijo como si hubiera visto la gran cosa. ─ ¡Feliz cumpleaños! ─ Se acercó a mi dándome un fuerte abrazo y lo abracé de vuelta. ─ Discúlpame tu a mí, no creo que sea de los mejores regalos de cumpleaños. Pensé que ya te habías ido, ¿tienes algo para hoy?

─ Tengo pensado ir a Folly. Hace tiempo que no voy allí. ─ Respondí.

─ ¿Irás con tu padre? ¿Cómo te ha ido con él?

─ Hoy me dio unos galletas y dinero. Algo extraño, creo que experimentó una abducción o algo así. Desde que mi madre se fue mi cumpleaños le da igual.

─ Ambrose, la comunicación es la estrella en la punta del árbol, incluso con nosotros mismos. Recuérdalo siempre. ─ Me dio un último abrazo despidiéndose de mi deseándome suerte y que pronto me daría mi regalo.

Aunque estuviera molesta con Evan y no lo quisiera ver lo busqué de todas maneras en la salida. Pensé que estaba buscando mal pero no, su cabello era de un rubio brillante que el mismo sol lo delataba, no estuvo en ningún lado.

Me fui a la estación de autobuses y estando allí sentí un brazo rodear mi cuello y depositar varios besos en mi cien. Tomé mi bolso con fuerza, para defenderme hasta que me di cuenta de que solo era el estúpido e inmaduro de Evan. Lo alejé de mi mostrando mi molestia cosa que a él no le importo porque volvió a abrazarme.

─ ¡Feliz cumpleaños bonita! ─ Dijo Evan sobando mis hombros mientras me daba un gran beso en mi mejilla.

─ Eres un idiota, ¿por qué no fuiste a clases hoy? Me hubieras avisado por lo menos y me hubiera ahorrado el buscarte como loca.

─ ¡Sí iba a ir! Pero desafortunadamente mi despertador no sonó y dormí un poco más. Ambrose, lo importante es que aquí estoy y justo a tiempo.

En efecto, lo estaba, el autobús había parado justamente. Evan de alguna u otra forma alegraba mi día, él era mi razón de ir a la escuela, de lo contrario hubiera retirado mis papeles desde que empezó el año.

Needs LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora