¿A dónde irán los "te quiero" tristes?.
Huérfanos, solitarios, sin techos, ni pálpitos.
¿A dónde van a parar, cuando nadie les escucha?.
¿Quién da refugio? ¿Quién da una manta?.
¿Escuchará la luna, esos "te quiero" tristes, en la ventana, antes de un par de lágrimas?.
¿Estará ya harta?.
¿A dónde se va el "te quiero", cuando se lo digo al cielo, un domingo por la noche?.
Decir "te quiero" siempre es un acto de valentía, es por eso que se nos quedan tantos en la garganta, en los labios, por el camino y los que llegan muy tarde.
Y estoy de acuerdo, el amor es el motor que mueve al mundo, amar es hacer antesis, metamorfosis y otros procesos más. Amar nos revive, amar crece, sujeta fuerte, levita, abraza, tararea, susurrando.
Decir "te quiero" es dar un beso, con el (no tocar).
Pero, ¿qué pasa cuando un "te quiero es triste".
¿Qué pasa cuando el "te quiero" duele?.
¿Qué pasa cuando lo decimos a un espacio vacío?.
Al cielo.
A la almohada.
A una foto.
A un recuerdo.
A un "no existe ya".
¿Qué pasa cuando lo decimos y nadie escucha?.
¿Cuánto duelen los que no tienen respuesta?.
Hay te quieros atrapados en las traqueas, encajados en la piel blanda, cortopunzantes, desgarrando todo lo que pueden, aunque no matan. Hay te quieros que sí consiguen salir, tarde, pero seguro... Y eso no tiene que ser filoso, como cortar con fuerza.
Hay te quieros que nunca se van.
¿A dónde va un "te quiero" que no llega?.
¿Existirá un cielo, a donde van, cuando fallecen?.
Tantos te quieros, que saben a cabellera blanca.
Tantos te quieros, que me hacen falta...
Te digo "te quiero" cuando una comida me sabe a la tuya. Cuando suena una canción que te repetías una y otra vez. Cuando intento soñarte lo más que puedo. Cuando te echo (más) de menos. Cuando te quiero contar algo que me ha pasado. Cuando me siento orgullosa pero incompleta. Cuando no me has visto ser la que soy ahora. Cuando me preguntó qué dirías tú, qué pensarías tú, cuando te imito, malamente.
Te dedico la mayoría de mis "te quiero" tristes.
Amar es... Es.
Del amor se atreve a hablar mucha gente,
como si lo entendiésemos del todo,
fingiendo, a lo erudito.
Creemos que sabemos querer
y que cuando lo hacemos;
la tristeza se hace un crucero.
Hay quien se atreve a decir
«te quiero»,
sin pensar en consecuencias.
Al amor se le da la llave
de algo muy bien guardado.
Sin contar que es el delincuente
más buscado, por policía y por ladrón.
Pero, ¿quién c0j#n*$ va a hablar de
cuando un te quiero es triste?
