Hoy acudiste a mí,
con tu corazón roto.
Con tu mirada
triste.
Recordé
cuantas veces,
en nuestra historia, nos
corríamos a los brazos.
Recordé
tú sensibilidad,
cómo tú sientes,
cuánto sientes.
Recordé
como es tú alma,
cuando algo te duele.
Te recordé mío.
Tan mío.
Como siempre debías ser.
De ninguna otra.
Mi rey.
Cuidarte y hacerte mío,
es un sueño que nunca pensé tener,
pero que no voy a soltar-te.
Siempre mío.
