REBELIÓN EN LA GRANJA

188 17 2
                                        

Si me pongo gráfica y explicativa, tu vida es un barco en alta mar, con velas gigantes, decorado a tu estilo. Con todo lo necesario para navegar, como, tener el conocimiento de timón, una tripulación que ayude a hacerlo todo, propósitos por los cuales estas día tras día, allí y finalmente un mapa, un mapa que te dice cómo llegar a un lugar, en caso de no tenerlo, pues una brújula, que te dice como encontrarte...

Pero...

Por qué?.

Si no estamos perdidos?.

Si el mar es tan grande, por qué tenemos que tener una dirección? Pautada por quién? Para qué?.

Por qué tiene que haber un guión de lo que tenemos o no, que hacer, si cada vida se vive a lo individual?.

Por qué estamos, como borregos, siguiendo a lo que nos dicen que debemos seguir, durante toda nuestra vida? Crece, estudia, trabaja, matrimonio, comprar una casa, luego l@s hij@s, el ballet, el fútbol, cenas en familia dónde no se cuenta mucho, las navidades, rebeldías de adolescencia, las canas, el divorcio o el acostumbrarse, luego volver a ser dos o un@ sol@, porque las aves vuelan del nido, a lo suyo, dolores de espalda, pieles arrugadas, el sofá frente a la tele con un mando que no va, la esperanza de recibir visitas en fechas que no son fiesta...

Quién ha escrito la obra y por qué tenemos, tod@s, que seguirla, para estar bien organizad@s?.

Quién ha ordenado los factores?.

Y las prioridades de cada quién?.

Y los sueños de cada quién?.

Quién ha sido el primero de la fila y dónde está? Por favor, alguien, alguien que le pregunte, que por qué le estamos siguiendo, como rutina?.

Y yo tarde me he dado cuenta, cuatro décadas tarde, que se dicen fáciles... Que no es que no quieras una familia o que tengas poca capacidad para amar, es que sí que amas, mucho, sí que quieres la casa, l@s niños en tu vientre, un compartir la cama o un que comemos hoy? Después de 30 años...

Es sólo que, no te apetece hacerlo a la manera de nadie. Que no te apetecen las formas de nadie más, que no seas tú. Que no quieres "sacrificar" nada, por mitos absurdos de "se te va el tren". Que no quieres dejar de vivir lo que a ti te apasiona, después de traer vida al mundo, porque estás convencida que ambas cosas pueden funcionar a la par y que no es como lo pintan. Que la vida, después de muchos años, no te puede condenar al sofá del salón, por mucho que tus pasos, de abuel@, sean más débiles. Que la vida se acaba sólo cuando estás bajo tierra y no lo estás, no?.

Como las leyes del Newton, aunque no tan físicas, la vida tiene una constante: poder/querer, poder y no querer o no poder y querer, poder y querer, no poder y aún así no querer. Libres elecciones. Todas válidas.

Y no, no deberíamos llamarle rebelión, a vivir la vida a tu modo, a tus tiempos, a tus formas y maneras, a tu orden, porque la rebelión es un acto de resistencia y tú, más que nadie, quieres dejarte vivir.

Que no tienes por qué sentirte mal.

Que no abras puerta a los agobios de nadie.

Que no estás "haciendo las cosas mal", porque no hay una manera de "hacerlas bien".

Que no estás contra reloj, que no hay reloj, que no hay una hora exacta, que no hay "tardes".

Que el tren no se va porque el tren eres tú.

Que no necesitas ninguna guía, ejemplo, camino, reloj, calendario, mapa, brújula...

Porque tú nunca has estado perdid@.

MAREASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora