Siempre he sabido que eres un hombre que daría su vida por cualquier causa justa. Siempre he sabido que perderías la pelea ante una injusticia, pero pelearías, sin dudarlo.
Eres un malhumorado adorable.
Eso siempre lo he sabido.
Tu corazón está en deterioro y es porque lo has utilizado demasiado. No es enfermedad, es uso.
Necesitas cirugía de recarga,
no hay maldad en ti.
Saberte en un hospital, golpeado, por defender a alguien que, necesitaba tu ayuda, tras estar cansado de la visita constante a ese sitio, me movió algo esta noche. La memoria.
Recordé que, tu carácter es tan fuerte como tu deseo de la justicia. Recordé que, tu sensibilidad es algo que, solo te incomoda a ti. Recordé que, tú nunca pierdes, aunque sí que pierdas, porque siempre has sido un tío noble, en un mundo contrario. Siempre.
Tu nobleza no conoce de límites, porque cuando das, das con todo de ti. Creo que, detendrías una bala con tu cuerpo, si alguien lo necesita y si eso es lo justo, ante tus ojos, amarillos.
Tu nobleza no se va, ni con los años, ni con las canas que empiezan a ser más notorias que hace dos años.
Tu nobleza ayuda,
sin protagonismos.
Tu nobleza detendría un tren. Tu nobleza cambiaría un clima. Tu nobleza siempre ayuda a alguien.
Tu nobleza hace silencio y en el silencio te escucho. Porque un golpe no significa nada para ti, cuando alguien te necesita.
Tu nobleza no la ves tú,
pero yo sí.
