Un vacío total pero que a la vez parecía tener latido.
Densa.
Respirando.
La miré sin querer hacerlo... y aun así no podía apartar la vista.
Neithan se tensó a mi lado. Su mano ya brillaba con ese verde que empezaba a reconocer como advertencia.
—No te muevas —dijo.
Pero yo ya no estaba segura de poder hacerlo.
La oscuridad reaccionó.
No a él...A mí.
Y cuando lo hizo un dolor seco me atravesó la cabeza. Casi como si algo hubiera intentado encajar dentro de mí a la fuerza.
Me llevé la mano a la sien.
—Neithan... —intenté decir, pero la voz no salió bien.
La grieta se abrió un poco más. Como si respondiera a ese mismo tirón y así como ella yo también respondí.
Di un paso.
—¡Leila, no! —su voz llegó tarde.
Era como si algo dentro de mí ya hubiera elegido antes.
La oscuridad no me asustaba.
Me reconocía.
Neithan se interpuso. Su energía verde estalló en su mano
—No le respondas —dijo, tenso—Está jugando contigo
Pero yo ya no tenía control
El cristal crujió. La cúpula entera vibró.
Y entonces un fuerte resplandor nos envió a ambos al suelo.
Clere apareció en el centro del aire como si el espacio la hubiera dejado entrar sin pedir permiso.
Me miró apenas. Solo un segundo. Pero fue suficiente para que su expresión cambiara de sorpresa a culpa y debajo de eso... algo más frío.
Cálculo.
—Esto no debería ser posible...
La duda se filtró por sus ojos, solo un poco, pero fue suficiente. La grieta tembló. Fue como si la oscuridad del otro lado empujara hacia afuera. Como si también reaccionara a ella.
Pero ella no titubeo avanzo con paso firme...
Rápida.
Precisa.
Apretó los dedos, y como si no fuera la primera vez que enfrentaba algo así; en segundos. El espacio alrededor de la grieta se comprimió.
No la destruyó.
La obligó a obedecer.
La oscuridad cedió.
Como algo que reconoce autoridad superior.
Y luego solo se cerró.
Sin sonido ni ruptura. Como si nunca hubiera sido permitida y no hubiera estado ahí realmente.
Clere bajó las manos lentamente y el aire cambió otra vez. No era relajado era más ... Controlado.
—Esto no ocurrió —dijo a modo de hecho.
Su mirada pasó por Neithan.
Luego por mí. Y ahí se detuvo.
Más tiempo del necesario.
No había miedo en su expresión solo decisión pura—Nadie hablará de esto —añadió.
Su mano se movió apenas. En un gesto mínimo. No agresivo. Preciso.
ESTÁS LEYENDO
Legítima Heredera
FantasiaTras pedir un deseo a una fuente Adeleila es transportada a un mundo mágico tan deslumbrante como peligroso. Y mientras se debate entre escapar o buscar respuestas descubre que su llegada no fue una coincidencia: hay secretos en ese mundo que la con...
