El inicio de la pesadilla

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De niña soñaba que era una princesa atrapada en su castillo...

Solía jugar con animales alados y practicar hechizos que me hacían flotar o volaban todo en pedazos. Al despertar corría a los brazos de mi padre a contarle mis grandes aventuras. Él me miraba con una sonrisa y decía que tenía una gran imaginación o al menos, así fue hasta que comencé a crecer.

Con el tiempo, su sonrisa se fue apagando. Ya no celebraba mis historias, solo fruncía el ceño y decía "Necesitas dejar tanta fantasía y vivir en el mundo"

Y al final, su deseo se cumplió cuando mi madre me regresó a la realidad a golpes. Fue entonces que entendí: mis sueños y las historias que amaba leer no me llevarían a ningún lado o al menos eso pensaba hasta que arrojé aquella estúpida moneda... 

Fue después de otra discusión con mi madre. Me fui sin un destino fijo y el deseo de alejarme. Camine hasta que el dolor en mis pies fue más fuerte que el nudo en mi pecho. Termine perdida en algún lado, debajo de un roble en un parque descuidado. 

Todo lo que tanto llevaba guardando por años fluyo con mis lagrimas ¿Era acaso tan mala hermana? ¿Qué era lo que había hecho mal? Incluso cuando hacía todo bien, nunca cambiaba nada. Suspire.

Intenté ser la hija que ella esperaba. Nunca salía tarde, ayudaba en casa. Aprendí a tocar el piano para compartir algo con ella. Pero, nada era suficiente. ¿Por qué no lo era? ¿Acaso había algo mal en mí?

Arroje una roca con fuerza y el estrepitoso sonido que emitió al chocar contra algo llamo mi atención. Me limpie las lágrimas y camine hacia los matorrales sin mucha fuerza. 

Ahí, escondida entre enredaderas se hallaba una vieja fuente de mármol. Guerreros de piedra la rodeaban, inclinados ante la estatua de una mujer de ojos verdes. 

Mire a la mujer de sonrisa serena. Algo en ella me resultaba extrañamente familiar. Al acercarme más note a sus pies, una rosa de piedra cuyas enredaderas formaban una breve inscripción. 

"Los deseos son la puerta que abre el camino a nuestro destino."

Me reí sin ganas. Si tan solo fuera así de fácil... Busqué en mis bolsillos hasta encontrar una moneda. La sostuve con fuerza y suspiré. 

No sabía qué esperaba exactamente... solo que algo dentro de mí ya había decidido antes que yo

—Desearía conocer la verdad. 

La dejé caer, mirando atenta como la moneda rebotaba en las paredes "tras" "tras" "tras" golpeteaba levemente, hasta que finalmente cayó al agua. El sonido fue apenas audible, incluso un poco decepcionante pero entonces... la fuente respondió.

Comenzó a brillar. No reflejando la luz, si no como si algo hubiese despertado desde dentro. 

Jade asustada, pero no corrí, solo pude quedarme de pie observando como el suave brillo se expandía, más y más. Casi como si me llamara.  

Y en cuanto el resplandor creció hasta envolverme por completo el torbellino que formo me atrapo. 

El mundo giraba sin control, conmigo dentro. Mi cuerpo flotaba, caía, subía de nuevo. Intenté gritar, pero el sonido se perdía en medio del caos. Hasta que todo se esfumo. Dejándome en el suelo, con el cuerpo adolorido y la mente aturdida. Tanto que incluso me era difícil recordar como respirar. 

Ponerme de pie fue una tarea titánica pero apenas lo hice la impresión me regreso al suelo.  

 Un castillo gigantesco, imponente, aún más grande de lo que llegue a imaginar en sueños, con escaleras flotando en el aire y columnas tan altas que parecían tocar el cielo ¡Un castillo!  ¿Cómo era esto posible? 

Legítima HerederaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora