Me ajusto por última vez el traje de pelea, este es de licra con unos almohadones en los lugares justos para poder ser ligero y protegerte al mismo tiempo. Espero no tener que usarlo hoy, estoy demasiado cansada por todo lo ocurrido los últimos días.
Sin embargo, mis plegarias no son escuchadas pues antes de que termine la clase escuchó como el profesor dice mi nombre.
Maldigo por lo bajo y subo a la tarima, con el pulso acelerado, es la primera vez que me siento así de inquieta... de pronto mi instinto parece tener sentido, ya que escucho como Madelin es llamada, maldigo por lo bajo ¡Esto tiene que ser una broma!
Ella sube a la plataforma con una sonrisa burlona. Nos damos las manos en señal de respeto y camaradería, ella me aprieta con fuerza por lo emocionada que está de acabarme ¡Viva!.
Luego ambas nos alejamos.
Analizo sus movimientos, respiro. En cuanto el profesor da la orden ella se lanza contra mí.
Me agacho y la esquivo, pero es más rápida: con un jalón a mi tobillo, termina mandándome al suelo. Siento el impacto de mi cuerpo y hago una mueca.
Ella se mira las uñas y ríe.
—Ups, lo siento. No estoy acostumbrada a pelear con personas tan frágiles.
Su comentario me hierve la sangre. Me levanto de inmediato y recupero mi guardia.
Lanzo un golpe a su mentón, que conecta. Sonrío, victoriosa.
Ella se desorienta un poco, pero pronto reacciona e intenta patearme de costado. Atrapo su pierna y ahora soy yo quien la hace caer.
La pelea se intensifica. Ninguna está dispuesta a rendirse. Intenta golpearme el cuello, tomo su muñeca y me dejo caer, inmovilizándola.
Yo saboreo la victoria cuando una corriente extraña pasa sobre mí y resbalo. Todos ríen ante mi supuesta torpeza.
Desorientada, me reincorporo. Seguimos peleando... y entonces lo noto: ¡está usando magia!
Me lanzo sobre ella, furiosa, pero antes de poder tocarla, salta por los aires. Me giro de prisa para volver a enfrentarla, pero algo extraño ocurre.
Una corriente me atraviesa y siento el cuerpo arder.
Miro a todos lados y sacudo las manos tratando de liberarme de esa sensación, que no hace más que intensificarse.
Madelin, aprovechando mi distracción, conjura su próximo hechizo. Pero cuando lo lanza, alcanzo a ver la ráfaga de energía venir hacia mí. ¿Cómo es posible?
Y entonces, para asombro de todos: coloco mis manos una sobre otra, con las palmas de lado, cierro una y extiendo la otra hacia el frente. No sé qué hago, pero se siente natural, casi instintivo. Una palabra brota de mis labios —Inmotus.
La chispa brota de mí y choca con el hechizo de Madelin, deteniéndolo en seco, lo que genera una fuerte ráfaga que nos lanza a ambas al suelo.
Mis oídos zumban y el corazón late con fuerza. Como puedo, me pongo de pie.
Madelin está inmovil, aún procesando lo ocurrido y no es la única. Todos nos observan, absortos, en absoluto silencio.
Una ola de emoción me recorre. ¿En serio está pasando?
Pero la emoción dura poco. Madelin, aún en shock, se pone de pie colérica y se lanza sobre mí. Me preparo para defenderme, pero un chasquido resuena y todo se inmoviliza. Mi cuerpo se eleva en el aire.
Momentos después, la decana camina hacia mí. Me mira de pies a cabeza, con una sonrisa ladeada.
—Felicidades, señorita. Al parecer sí es una de los nuestros, después de todo. La veré más tarde.
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Legítima Heredera
FantasyEn Ilesglow, el conocimiento tiene un precio. Y algunas verdades son capaces de destruir reinos, romper identidades... y condenar a quien las escucha. Una nación marcada por antiguas heridas. Una bruja y un mortal. Un sacrificio que aún resuena entr...
