En Ilesglow, el conocimiento tiene un precio. Y algunas verdades son capaces de destruir reinos, romper identidades... y condenar a quien las escucha.
Una nación marcada por antiguas heridas. Una bruja y un mortal. Un sacrificio que aún resuena entr...
No lleva su corona. Ni joyas. Ni símbolos de realeza. Estaba de pie sobre el musgo, descalza, con el cabello recogido en una trenza sencilla a un lado, era raro verla así pero por alguna razón no se sentía nuevo.
Su mirada se cruzo con la mía. Y aunque no dice nada de inmediato, siento que todo en ella ya conoce mis preguntas.
—Leila... —dice con una sonrisa que no necesita explicación—Me alegra verte.
—Yo... pensé que te habías olvidado de mi —susurro.
—Nunca olvido lo que importa.
Luego mira a Jonathan y Lony con una cortesía tranquila.
—¿Nos darían un momento?
Ambos asienten sin dudar. Jony, lanza una última mirada hacia mí. No de sospecha... sino de advertencia silenciosa. Luego se marcha.
Clere se acerca sin apuro. Su andar es tan ligero que parece no tocar el suelo. Saca una pequeña flor, sus pétalos oscuros con vetas lilas emiten un brillo propio.
—A veces creemos que la magia se despierta a gritos —dice ella, esparciendo suavemente un polvo sobre la flor—Pero hay cosas que solo nacen en el silencio.
La flor late. No de forma figurada. De verdad late. Como si tuviera un corazón.
—¿Qué significa eso?
—Que todo tiene su tiempo. Incluso tú.
La observo. Su voz es suave, pero hay algo en su tono que hace que el bosque se quede quieto.
—¿Por qué me dices eso?
Ella me sostiene la mirada. Su rostro está en calma... pero sus ojos, por un instante, parecen tristes.
—El tiempo, Adeleila... es un regalo. Un ciclo único. Increíblemente breve, incluso cuando parece eterno. —Hace una pausa—Pero a veces, si alguien ama lo suficiente, puede regalar su tiempo a otro. Como quien entrega una antorcha. Una chispa de vida... de esperanza.
Trago saliva—Clere... ¿de qué estás hablando?
Ella niega—Algunos lazos no se forjan aquí —se toca la frente—Sino aquí. —Y luego su mano va hacia el pecho— Y aquí. —Finalmente al centro del claro, donde la flor aún pulsa.
Algo dentro de mí se remueve. Como si mi cuerpo recordara algo que mi mente aún no alcanza.
Clere da un paso atrás. La flor permanece en el aire, flotando entre nosotras, como una promesa que aun no comprendo.
—Cuando estés lista —dice ella con suavidad—, lo recordarás. Pero por ahora no te preocupes, si al llegar el dia aun lo deseas. Cumplire mi parte del trato.
Ve de reojo a los chicos—Las respuestas llegarán a su tiempo, se más prudente y respeta los límites. Hay cosas de las que ni yo puedo salvarte
Y entonces, como si el claro la devorara, desaparecio. No como un truco. Más bien como una despedida silenciosa.
Jonathan regresa poco después, con una ceja arqueada.—¿Estás bien?
—Sí —respondo. Pero no lo estoy.
Porque por primera vez... me siento cerca de algo inmenso. Algo que me llama por un nombre que aún no recuerdo. Y aunque no entiendo nada...algo en mi sabe que es probable que, al llegar el plazo, no pueda marcharme.
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