Fil nunca había tenido su primer celo, con lo cual su casta no era segura aún. Aunque era obvio que no era un alfa, su contextura y su instinto le eran obvios que era un omega o un beta.
Y teniendo en cuenta la descendencia de su familia, teniendo dos madres beta, era un poco evidente cual sería el resultado. Pero Filipinas se negaba a eso.
A Fil le gustaban los hombres, era por completo gay y nunca había sentido ni un poco de atracción hacia las mujeres, pero también le encantaba la idea de algún día tener cachorros. Su instinto le rogaba en algún momento tener descendencia. Podría, si es que llegaba a ser un beta, tenerlos desde algún factor externo, tal y como sus madres habían hecho al tenerlo.
Pero eso no era todo.
No se sentía completo.
Sabía que estaba mal pensar eso siendo que gran parte de su familia era beta, pero la idea de jamás sentir las feromonas de su novio, o experimentar un celo, de sentirse lleno por el aroma que Usa desprendería al estar en celo, el ser enlazado, estar marcado, tener cachorros, lo mataba.
Usa parecía no importarle su casta, incluso apostaba a que si contra todo pronóstico era un alfa, él aún estaría dispuesto a intentarlo. Era más bien algo de él.
Una idea continua que lo perseguía todo el tiempo. Un miedo.
Como ya expresó, su novio no le daba importancia a eso, al contrario, parecía que a veces olvidaba que aún no tenía casta. Por eso y por lo ya mencionado es que Fil se molestaba tanto cuando Usa decía:
--Oh, Fil es un beta.
No, él no era un beta, aún existía la posibilidad de que no lo sea, la esperanza de no serlo. Por dentro le hervía la sangre cuando lo escuchaba. No lo hacía con mala intención, pero no tenía necesidad de decir algo así.
No era la mejor situación para hacerlo notar, quizás.
--No lo soy.
La mesa quedó en silencio unos momentos. Había olvidado donde se encontraban por unos momentos.
Mierda.
Siempre era muy bien recibido en la casa de Usa, sus padres lo adoraban y en esa ocasión lo habían invitado a cenar, se la había pasado todo el día trabajando así que no vio problema en aceptar.
Ahora se estaba arrepintiendo de haber hablado así, habían terminado de comer pero la charla estaba fluyendo de igual forma, bastante bien hasta que Canadá había decidido preguntar acerca de la casta de Fil, ya que nunca había sentido sus feromonas. Mala idea.
--Bueno, aún no lo sabemos, pero es posible de que lo sea.--Remató Usa para salvar la conversación luego de unos momentos de silencio, queriendo ignorar la tensión que se había provocado tras el tono de su novio.
El arrepentimiento de su tono se fue cuando lo escuchó volver a hablar así. Una parte de él se enojó de cierta forma al escuchar el "sabemos" en vez de un "no lo sabe", lo sintió como si a Usa le afectara tanto como al mismo Filipinas su casta. Y por supuesto que no era así. Además ¿"Es posible que los sea"?
Usa sabe que le molesta la idea de ser beta, le molesta la posibilidad ¿Por qué la remarca?
Iba a contestar pero, no, ese no era el lugar, luego hablarían.
Aunque la sensatez no le detiene de enojarse.
Dejó que la conversación fluyera sola unos minutos, sino se vería muy mal, para poder salir a fumar unos momentos.
Sabe que lo hace sentir inseguro el hecho de quizás ser un beta ¿Por qué se lo recuerda?
Cerró los ojos y exhaló el humo, queriendo perderse entre el silencio nocturno. Si se hacía más tarde tendría que quedarse, y justo en ese momento de verdad que no quería hacerlo, de hecho quería no ver a su novio durante al menos media hora para pensar con claridad las palabras que quería decirle.
Una ligera música lo distrajo, sintiéndose guiado hacia uno de sus lados. En la casa de al lado, sentado en el suelo delante de la puerta, con los auriculares en los oídos con el volumen fuertísimo. Argentina.
¿Así se llamaba?
Le tocó el hombro, llamando su atención al instante, asustándolo de hecho. El chico abrió los ojos y sonrió con un ligero dije cansado, retirando los auriculares de sus oídos.
--Hola, eres Fil ¿No?
--Hola, así es, creo recordar que te llamas Argentina--El chico asintió con la cabeza, dejando que sus cabellos blancos se muevan con él. Era lindo, incluso viéndose tan cansado y un poco despeinado. Parecía agradable--¿Vives aquí?
--Si, nos mudamos hace poco--Argentina arrugó un poco la cara, al parecer con disgusto por el humo que había exhalado al hablar, bueno, le daría dos pitadas más y lo apagaría para no molestarlo--¿Tú? ¿Vienes a visitar a alguien?
Pitada.
--Si, a Usa, supongo que ya lo habrás visto.
Exhalación.
--Oh, si ¿Son muy amigos?
Pitada
--Es mi novio--No pudo evitar soltar una risilla por la pregunta, era normal que las personas se confundan.
Exhalación.
Argentina volteó hacia el lado contrario de la calle, haciéndolo sentir un poco culpable ¿Tan mal le hacía el humo del tabaco? Lo apagó contra la acera, quedando en silencio aunque sea un minuto entero. Que tenso.
--Mira que bien--Asintió con la cabeza sin darse cuenta de que lo hacía, aunque sin darse el tiempo de responder antes de que Argentina siguiera hablando--¿Y qué haces acá afuera solo?
--Sólo quería fumar, a Usa no le gusta mucho cuando lo hago así que esto será un secreto--No era una mentira del todo, a Usa si que le molestaba, pero no había razón para que sea un secreto si él mismo había dicho que se iba a fumar, solo quería hacer sentir más cómodo al joven de cabellos blancos--¿Tú, qué haces fuera?
--Mi hermano y su novio necesitan hablar, así que los dejé dentro solos--Argentina sonrió ante lo que él mismo dijo, como si fuera un chiste que sólo él podía entender. Lo hizo sonreír también.
Si, parecía agradable.
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『𝔸𝕟𝕘𝕖𝕝 𝕖𝕪𝕖𝕤 』 ᴜꜱᴀʀɢ 🔞
Короткий рассказUsa siempre había sido muy recatado, pero esos ojos de ángel lo provocan al pasar. ° Usa x Argentina ° Omegaverse
