Maldita sea ¿Qué demonios estaba haciendo?
Argentina no estaba orgulloso de esto pero las feromonas se le habían subido a la cabeza al momento de aceptar ir a esa fiesta, su lobo gruñía dañado ante el miedo de Usa de perder a Fil y ante la misma presencia del chico, su cabeza ya dominada por los celos y el instinto hicieron lo que estuviera más cerca suyo para llevarle la contraria al alpha, que en ese momento fue aceptar.
Y era un imbécil porque no era la primera vez que se enojaba con Usa sin quererlo y sin analizar la situación sólo porque sus feromonas le nublan la cordura. Además, no se siente muy a gusto en esa clase de fiestas.
--¿Desde cuándo te gustan esta clase de cosas?
Su hermano era algo así como su conciencia con forma física, recordándole a cada instante que era un idiota y no hay ninguna clase de razón lógica para haber aceptado, se había condenado a si mismo a esto.
Cuando conoció a Usa, en la fiesta, había ido porque quizás tendría la oportunidad de conocer a alguien antes de ir a clases, no quería llegar a un salón sin haberse relacionado con nadie antes. Lástima que entró en pánico al rato y terminó haciendo lo que todo rarito hace cuando no sabe que hacer en las fiestas: Irse a un rincón con el teléfono a fingir que hace algo para que no se den cuenta de que está muriendo por dentro.
Y lo hizo, pero cuando el ruido fue demasiado y aún faltaban cuarenta minutos para que su hermano, quien había sido levantado a las dos de la mañana con una llamada de Argentina pidiéndole que lo vaya a buscar, llegara, se fue al jardín con los auriculares que por alguna razón tonta (Los olvidó en el bolsillo del pantalón que tenía puesto, de hecho antes de la fiesta los estaba buscando y no los encontraba, los dio por perdidos) había llevado.
--No me gustan.
--¿Entonces? Mañana trabajo, así que si sospechas que te querrás ir en la madrugada no vayas porque no me voy a levantar.
Era una vil mentira porque si su hermano llamara a las tres de la mañana diciéndole que lo vaya a buscar a la otra punta del país caminando, lo haría, pero prefería no tener que hacerlo, no si podía evitarlo.
--Iré y volveré con unos amigos.
--¿Quiénes?
Argentina suspiró sin mirarlo, enfocándose mejor en su reflejo, aprobando su ropa. Una musculosa rosada pálido que dejaba una pequeña porción de su abdomen al descubierto junto a unas bermudas negras, si, algunos accesorios quedarían bien.
--El vecino, su novio y unos amigos de ellos.
--¿Usa? ¿Vas a salir con tu supuesto destinado y su novio?--Un silencio se implantó en la habitación, ambos callados, Uruguay sentado en la cama mirándolo y Argentina aún con la vista clavada en el espejo queriendo evadir el tema--Quiero imaginar que eres masoquista y no que te meterías en una relación.
--No voy a meterme en ningún noviazgo--"No quiero hacerlo, mejor dicho" porque ya había pasado algo, apenas se habían visto y nada más pero aún así si fuera su relación se enfurecería, era una infidelidad. Pero su hermano no tenía porqué saber eso, ni Filipinas, ni nadie--Además, no creo que estés en posición de hablar de ser el amante.
Su hermano calló, claro, no podía negar lo evidente.
No, claro que Uruguay no era el amante de Brasil mientras este tiene novia, ya quisiera su hermano ser el amante, pero algo ahí había. Entre las miradas, las caricias que es obvio que incitan a algo más, las palabras que esconden significados que no es capaz de descifrar pero que su hermano en definitiva hace ya que se pone tan nervioso con cualquier cosa que Brasil dice.
No eran amantes, pero siempre existe una tensión.
Casi como Usa y él, en resumen.
--No sé de qué hablas.
--Seguro.
Pero ignorando que su hermano estaba más que enamorado de un idiota.
Estaba seguro de que nada más pasaría de ahora en adelante con el rubio de al lado, sus ojos llenos de pánico se lo habían dejado más que claro. Había sido un error que no se volvería a repetir, y estaba bien.
Si, bien.
Quiso callar a su omega que chilló ante la idea pero lo dejó ser, que se queje cuanto como quiera, que se desquite, no es como si esto fuera su decisión, así estaban las cosas y eso era todo.
Usa no iba a querer tener nada que ver con él y Argentina estaba ya un tanto convencido con esa idea, así al menos no tendría la consciencia sucia.
--¿Y dónde van?
Volteó los ojos sin notarlo, aunque no replicó, de hecho estaba bien que su hermano se preocupe. Tiene sentido teniendo en cuenta de que son lo único que tienen entre si.
A veces le daba mucha pena Uruguay, había tenido que hacerse cargo de él desde que papá murió, tuvo que tomar muchas responsabilidades siendo muy joven. Lo mínimo que podía hacer era tenerle paciencia.
--A casa de un chico de la clase, mis compañeros estarán ahí. Supongo, eso me dijeron.
Casa de Rusia, al parecer amigo de Fil o algo así, no entiende mucho, al parecer todos eran amigos de Filipinas.
No iba a negar que notaba como Fil era una mariposa social que se la pasa hablando con todos y Usa se quedaba a un costado, sin hablar con nadie pero no por una actitud soberbia sino más bien tímido.
Una sonrisa se le escapó al pensar en eso.
Si, tímido.
No, alto, no pensamientos morbosos acerca de sacarle la timidez a la fuerza. Hoy era un día de amigos, conocería mejor a sus compañeros y todo estaría bien. Además, si Usa había terminado en el jardín cuando se conocieron es porque tampoco le van mucho las fiestas. O eso quiere suponer, porque quería al menos poder estar con alguien en un rincón si terminaba por agobiarse. Era la única situación en la que plantea estar a su lado esa noche.
Si, todo saldría bien.
Si sólo supiera que esa noche era una pieza fundamental en el rompecabezas del destino.
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『𝔸𝕟𝕘𝕖𝕝 𝕖𝕪𝕖𝕤 』 ᴜꜱᴀʀɢ 🔞
القصة القصيرةUsa siempre había sido muy recatado, pero esos ojos de ángel lo provocan al pasar. ° Usa x Argentina ° Omegaverse
