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Había muchas verdades de Usa, por ejemplo y siendo ahora lo más problemático: No tenía idea de como consolar a las personas.

Si él llora no puede hablar, prefiere descargarse siendo abrazado o algo así, pero no dice nada. Entonces no sabe qué decir cuando la otra persona es quien está mal. Su decisión fue la que él consideró la más sensata, mantenerse a unos pasos de distancia y ver lo que necesitaba el chico de cabellos blancos.

Por otro lado, el pobre omega se abrazó a si mismo, confundido, asustado y sumamente triste. Dolido, sentía que algo terrible había pasado. Aunque si es sincero, tendría que admitir que lo que más prevalece es el enojo.

Su omega, ese maldito lobo no paraba de llorar en su interior, estaba sollozando a los gritos, sin siquiera poder hablar. Aunque claro que si bien no hablaba dejaba en claro porqué se estaba comportando de esa manera. "Su alpha" los había rechazado.

Su parte más racional estaba ardiendo de vergüenza por llorar no sólo por esa estupidez sino que también delante del pobre chico que se notaba que estaba casi que entrando en pánico. Y su lado sentimental se sentía tan mal, tan triste.

Estaba furioso, un poco con el maldito rubio que intentaba consolarlo y que de alguna manera era culpable de su estado, aunque en su mayoría con si mismo, por de alguna manera haberle permitido a su lobo fantasear con que quizás esta vez podría hacerse ilusiones.

Se sentía patético.

--Por favor, no llores, está bien.

Al escucharlo hablar se sintió incluso peor, terminando por sollozar en voz alta, dejando por poco a su omega tomar control. Soltaba, sin quererlo, pequeños chillidos irritados, tristes casi desconsolados, sonidos que su lobo emitía para llamar la atención de su supuesto destinado.

El instinto vuelve sensible a cualquiera.

--No.

No supo con exactitud a que se negaba pero fue lo único que pudo decir antes de continuar sollozando. Estaba tan enojado, en la cena había dado lo mejor de si mismo para no demostrar estar más que furioso pero no cree que Usa no haya notado su veneno. Quería golpearlo, mandarlo a la mierda y gritarle por cosas que siquiera había hecho. Se enojó por algo que siquiera tiene derecho a reclamar.

"¿Cómo te atreves a tener novio?"

Era estúpido, no era la culpa de ese alpha el tener una vida antes de conocerlo.

Aunque ¿Conocerlo? No se conocían de absolutamente nada, no habían hablado nunca, siquiera se miraban. Lo único que habían compartido habían sido unos minutos sueltos en una fiesta. No era nada, en absoluto.

Quizás siquiera se había dado cuenta de que eran destinados.

Fue lo peor que pudo cuestionar en ese momento. 

Un lobo omega que se siente rechazado por su destinado, y supone que este no sabe que son destinados ¿Que es lo primero que puede pensar?

"Entonces debo hacérselo saber"

Fueron unos segundos, eso bastó y sobró para que su lobo tomara el control los instantes suficientes como para abrazar al estadounidense, fuerte, de manera imprevista, casi tirándolos al impresionado alpha y a él mismo.

Usa no puede negar que su alpha le rogó que lo abrazara tan fuerte como pueda, y que él no se resistió.

Sentirlo tan cerca de nuevo fue tan...

--Tranquilo, todo está bien.

...Escalofriante.

Su cuerpo vibró, se sintió como si temblara sin parar. Ese dulce aroma, lo hipnotizaba.

Argentina no lo sabía, pero la pequeña tontería de su omega interno, había provocado una revolución en el pobre alpha que luchaba con sus peores instintos.

Usa no podía evitar odiar la idea de que su lobo tomara el control, porque sabía que el mayor deseo de este era en ese preciso momento besarlo, besarlo mucho, hasta que sus labios se hinchen y le duelan.

Algo que él no podía permitir.

Y aunque le diera nauseas el solo imaginar soltarlo, tenía que negar lo que siente su piel.

Allí, con los cabellos blancos de Argentina contra su mentón, fue que recién notó que se llevaban bastante altura, incluso más que con Fil. Notando ese detalle, y entendiendo que el omega iba a tardar unos momentos en soltarlo, empezó a mirar con atención. De contextura delgada, rostro suave como el de una muñeca.

Era tan lindo. Y olía tan bien.

Otra vez, ese dulce y suave olor a jazmines y miel lo empezó a llenar.

Argentina, que ocultaba su rostro contra el firme torso de su destinado, tenía que tragar saliva para evitar jadear. No se había dado cuenta de que su estratega lobo había planeado. Todo para que huela sus feromonas y de alguna forma pueda "comprender" que era su destinado.

Y al parecer estaba funcionando, porque mientras que él se escondía entre su pecho y lo abrazaba desde los hombros, el alpha lo abrazaba desde la cintura, y de a poco escondía su rostro en su cuello, dejándole sentir su caliente respiración.

Y no iba a mentir,. el olor que de a poco liberaba lo estaba empezando a hipnotizar.

Tan fuerte y posesivo. 

Un suspiro a la altura de su cuello que lo obligó a dejar salir un jadeo. Su cuerpo estaba caliente, se sentía hirviendo, y apenas lo estaba sintiendo respirar. De solo imaginar lo que podía provocar cuando estuviera...

No, no, no, alto, esto no está bien.

¡Tiene novio, esto no está bien! Sonaba como una alarma en su cabeza.

Subió sus manos entre temblequeos hasta el pecho del menor, intentando apartarlo para poder tranquilizarse, pero apenas lo intentó esas mismas manos que lo abrazaban lo atrajeron con fuerza hacia ese duro cuerpo. Apenas sintió como lo apretaba desde la cintura contra si mismo fue que no pudo evitar que se le escapara un pequeño sonido de sus labios.

Todo se paralizó en ese instante.

Oh, mierda, esto estaba mal.

Ambos se soltaron de inmediato, asustados.

Aterrados de lo bien que se había sentido.

Se dio la vuelta, alarmado, desesperado por huir, abriendo la puerta de su casa para ir a buscar el postre. 

Usa quedó afuera, mirando sus manos.

asombrado de lo perfecto que había sonado.


『𝔸𝕟𝕘𝕖𝕝 𝕖𝕪𝕖𝕤 』 ᴜꜱᴀʀɢ  🔞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora