Quedarse o irse

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Ambos se sentaron en la sala para hablar finalmente. TN habló sin reserva, cada pequeño detalle que ella recordaba se lo había dicho a Shota, quién esperó y escuchó con paciencia todo lo que ella había estado ocultando y aguantando en secreto.

El pelinegro se sentía peor. Sabía que ella era fuerte, pero todos tenemos un límite y ella ya había alcanzado el suyo.

—Shigaraki es un tipo bastante peligroso.— mencionó Shota. —Tsukauchi está a cargo de el caso, ¿Verdad?—

—Si, aunque en realidad solo hablé con Hawks. De todas formas, imagino que ya le habrá dado la información a Tsukauchi.— comentó TN.

—Es lo más probable. Cómo sea, voy a tratar de investigar que ha estado haciendo últimamente y...— se detuvo a pensar un momento lo que iba a decir.

—¿Y...?—

—Tu... ¿Confías realmente en Mina?— preguntó Shota con un poco de miedo a la reacción de TN.

—Mina es mi mejor amiga.— respondió sin sonar muy convincente para él. Era cierto que había cosas sospechosas, pero no podía creer enserio que su mejor amiga fuera capaz de hacer aquellas monstruosidades que la habían estado atormentando. ¿Por qué?, No había un motivo. En cambio, Shigaraki había estado ahí y había anunciado que regresaría.

—Tambien deberías estar alerta. No podemos descartar a nadie hasta que ésta pesadilla se termine.— ordenó Shota.

TN se puso de pie. —Lo sé.— suspiró. — Es la razón por la que no me quedaré aquí.— dijo y se dirigió nuevamente hacia la habitación.

Aizawa se apresuró detrás de ella y al entrar ahí la tomó del brazo. —Es la razón por la que deberías quedarte.— afirmó.

—¡¿No escuchaste todo lo que pasó?! Esa persona mató a Lucas, trató de matarme y probablemente también mató a Dabi. ¡¿Quieres que te pase lo mismo?!— cuestionó TN bastante alterada.

—No me importaría, si es con tal de protegerte.— respondió firme.

TN lo miró molesta. —¿Lo ves?— jaló su brazo para zafarse de su agarre. —¡Justamente por eso quiero que estés lejos de mi!— dio la media vuelta para terminar de guardar las cosas que se llevaría.

Shota se acercó a ella y la abrazó por la espalda, rodeando su cintura con sus manos. —¿De verdad quieres que me aleje?— Preguntó recostando su cabeza sobre el hombro.

TN se quedó inmóvil al sentir la calidez del pelinegro. —Shota... Por favor...— balbuceaba con la respiración agitada. Él le estaba haciendo las cosas difíciles. Sabía que quería ayudarla, pero ella no aceptaría que el corriera ningún riesgo.

—Contestame.— insistió él, con voz tranquila.

A la joven se le hizo un nudo en la garganta. —Sabes a lo que me refiero.—

—¿Olvidas que soy un héroe profesional? — dijo Shota enmedio de una risilla. —Estaré bien. Estaremos bien.— dijo soltándola y guiándola a girarse para mirarla de frente.

Ella seguía evitando su mirada y mordía su labio inferior para evitar romper en llanto.

Acercó su rostro al de TN —Quédate conmigo.— Susurró Shota con su ronca voz.

TN no podía pensar. Si bien, era cierto que el pelinegro la hacía sentir fuerte y segura, también era su mayor debilidad.

Al levantar la mirada la mirada todo su esfuerzo cayó por la borda. Aquellos hermosos ojos negros hicieron que su cuerpo se estremeciera y sus latidos se aceleraran. Sintió el roce de los labios de Aizawa con los de ella y se dejó llevar en un suave y tierno beso.

TN levantó sus brazos y rodeó su cuello, mientras Shota la sujetaba firmemente por la cintura. Al mismo tiempo, el beso iba aumentando de ritmo, así cómo sus respiraciones y la temperatura de ambos.

El mayor deslizó su mano para meterla con delicadeza debajo de la blusa y acariciar la piel de TN. Ella dió un pequeño salto y rompió con el beso. —Shota... Detente, por favor.— pidió la joven.

—¿Qué pasa?— preguntó él con preocupación.

Los ojos de TN se humedecieron y miraron al pelinegro. —No puedo... Perdón.— dijo dando un par de pasos hacia atrás.

—Hey, tranquila.— dijo tratando de calmarla. —Ven aquí.— la tomó de la mano y la abrazó nuevamente.

—Perdón... Pero yo... Estoy muy cansada.— dijo finalmente mientras un sinfín de lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. —Traté de ser fuerte. Yo sé que eres un héroe, pero... No quería que me salvaras.— decía tratando de refugiarse en el pecho de Shota. —Desde el principio te portaste como un gran amigo conmigo y me has apoyado en todo. En cambio yo... No he hecho más que darte problemas desde el inicio y... ¡Te juro que traté!— lo miró a los ojos. —Yo de verdad traté de arreglarlo todo sin involucrarte. Lo último que necesito es que alguien te haga daño.—

Shota depositó un beso en su frente. —¿Te confieso algo?— preguntó con una sonrisa en el rostro. TN lo miró con atención. —Creo que eres la persona más valiente que he conocido.—

—Deja de bromear.— dijo ella limpiándose las lágrimas. Le parecía que él estaba exagerando en la manera de subir su ánimo.

—Es la verdad.— dijo él, manteniéndose serio. —He estado rodeado de muchos pro-héroes y aspirantes a héroes durante varios años, pero te aseguro que la mayoría de ellos se retirarían de combate si supieran que sus vidas están en riesgo. —

—¿Qué pasa con el resto? Los que no se retiran.— preguntó, tratando de refutar el argumento de Shota.

—Bueno, la gran diferencia es que ellos poseen algún kosei que los ayudaría en combate, así que eso les anima a creer que tienen alguna oportunidad de ganar, en eso se basa su valentía, tú no.— ella lo miró confundida de si estaba tratando de animarla o decirle que se rindiera. —Y aún así insistes en querer salvar a tu "damicelo en peligro".— agregó soltando una risilla

TN no pudo evitar reírse. —¡Eres un idiota!— dijo y le dió un pequeño empujón en el hombro. —Claro que haré lo posible por salvar a mi "damicelo". Me costó mucho trabajo conquistarlo cómo para perderlo así de fácil.— bromeó.

—¿De qué estás hablando? ¡El que estuvo esforzándose fui yo!— reclamó el mayor. —¡¿Crees que fue fácil cazar a todos esos gatos?!—

—¡¿Qué?!— exclamó incrédula. —Dijiste que los encontrabas en la calle.—

—Pues si... Pero nunca te dije que terminé con la población felina callejera de toda el área con tal de ir a verte.— confesó el pelinegro.

—¿Por qué? Sólo tenías que hablarme.—

—No ibas a hablarme. Tú creías que yo era un vagabundo y no lo niegues.— dijo él, haciéndole cosquillas en las costillas hasta que cayó sobre la cama.

—¡Está bien! ¡Soy culpable!— gritaba entre carcajadas. —¡Ya para!—

Shota se detuvo y depositó un beso en sus labios. —Cada gato era una nueva oportunidad para escucharte y verte reír, así que todo valía la pena.— dijo acostándose a su lado para después abrazarla.

TN lo miró y se sintió afortunada una vez más de haber conocido a una persona tan maravillosa como él. Estando junto a Shota olvidaba todo aquello que la atormentaba, sentía que no necesitaba nada más.

—Entonces ¿Te quedarás?— insistió Shota en un susurro una última vez.

—Me quedaré.— respondió TN, acurrucándose entre sus brazos.




MI HÉROE NOCTURNOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora