TN cuidaba de Shota, al mismo tiempo que vigilaba a Mina. A él lo recostó cerca de las raíces de un árbol, cuidando de no mover el metal y lastimarlo más o empeorar la herida.
Con cuidado retiró la bufanda de el cuello del pelinegro para atar a la pelirrosa y evitar que hiciera cualquier cosa en caso de que despertara.
Se estaba haciendo de noche, la temperatura en el bosque comenzaba a descender y no había señales de algún equipo de búsqueda o la policía.
TN trató de levantarse para hacer una fogata, pero Aizawa la detuvo sujetando su mano. Cada vez se veía más desgastado y eso llenaba de preocupación y miedo a la jóven.
—Haré una fogata.— le dijo al pelinegro poniéndose de pie.
—¿Tienes frío?— preguntó Shota en un susurro.
—No, pero debes mantenerte caliente hasta que nos encuentren.— respondió ella, que aún guardaba esperanzas de quién sabe dónde.
Shota estiró su mano hacia uno de sus bolsillos y le entregó un encendedor. —Tu no sabes hacer fogatas.— le dijo con una cálida sonrisa en el rostro.
TN soltó una risilla con tintes de tristeza en ella. —Nunca me enseñaste.— Se puso a juntar ramas secas que había alrededor para no separarse mucho del pelinegro.
—Lo haré. Deberíamos...— tosió. —Deberíamos ir a un bosque de luna de miel.—
La joven detuvo su búsqueda y se giró para mirarlo. —¿Luna de miel?— Preguntó confundida. Sentía que Aizawa ya estaba alucinando por culpa de la perdida de sangre.
—Si.— dijo quejándose. Estiró su mano hacia otro de sus bolsillos, sacó el estuche con el anillo que había comprado ese mismo día y lo extendió hacia TN, quién dejó de lado las ramas que llevaba en los brazos para hincarse y estar a la altura de Shota. —El que debería hincarse debería ser yo.— bromeó y después soltó otro ligero quejido.
—Shota...—
—No es el mejor momento, pero quiero que te cases conmigo.— Sacó el anillo de el estuche y estiró su mano para sostener la de TN y colocarle el anillo. —Esperaba que fuera algo romántico, como a ti te gusta, pero es lo mejor que hay. Soy un caso lamentable.— La miró a los ojos y esperó su respuesta.
—¡Si!— dijo con una enorme sonrisa en el rostro y depositó un tierno beso en los labios del pelinegro. Sus ojos desbordaban lágrimas de felicidad. Ese anillo significaba para ella la esperanza de que saldrían juntos de ahí, se casarían y tendrían una larga y feliz vida juntos. —Me daré prisa con la fogata.— se levantó y regresó por las ramas que había recolectado.
Después de un rato de batallar con las hojas secas, estarse ahogando con el humo y casi quemarse las manos, por fin pudo encender la fogata.
—¡Mira! ¡Lo logré!— gritó victoriosa. Volteó hacia Aizawa para celebrar su logro, pero éste yacía con los ojos cerrados. —¿Shota?— Se acercó y movió ligeramente su hombro.
Al verlo más de cerca, se percató de que tenía los labios morados y sus manos estaban más frías que hace unos minutos.
—Shota...— dijo con los ojo húmedos y la voz quebrada. —Por favor, amor, despierta.— Colocó sus manos en su rostro y comenzó a acariciarlo con delicadeza. —¡Shota por favor! No me dejes... Nos vamos a casar...— Las lágrimas caían una tras otras en un incesante y desesperado llanto. —¡No puedes hacerme esto! ¡Por favor despierta!—
El pelinegro no daba una sola señal de poder despertar.
—¡Amor!— Insistía la joven. —Aguanta un poquito. Vamos a salir de esta, ¡Me lo prometiste!— Las manos le temblaban más mientras más tocaba el cuerpo frío del pelinegro. Tenía un nudo gigantesco en la garganta y sentía un dolor en el pecho que parecía que iba a consumirla desde adentro.
No sé había dado cuenta por la posición en la que Aizawa se encontraba, pero detrás de él había un charco bastante grande de sangre.
—¡No, no, no, no, no!— gritó la joven con desesperación.
—¡Eraser!— se escuchó el grito de un hombre rubio con alas rojas que aterrizó a toda velocidad cerca de ellos.
—¡Ayúdeme por favor!— pidió TN. —¡Hay que llevarlo a un hospital!—
—¿Eres TN?— preguntó.
—Si.— respondió hecha un mar de nervios.
—Soy Hawks. Tengo que informar primero tu localización.— le informó el rubio.
—¡No hay tiempo! ¡No reacciona!— No entendía por qué el tipo prefería conversar en lugar de llevarse a Shota a un hospital para salvarle la vida. —¡Vete!— ordenó.
—Bien.— tomó al pelinegro con cuidado entre sus brazos. — Tendrás que esperar un poco más a que vengan a buscarte.— El semblante de Keigo cambió a uno de preocupación al sentir la temperatura corporal de Aizawa.
—¿Qué pasa?— preguntó TN al notar el cambio en el rostro del rubio.
—Nada.— Mintió. —No te muevas de aquí para que te encuentren pronto.— dijo a modo de despedida y se llevó volando a toda velocidad a Shota al hospital más cercano. Sabía que con una herida como esa, lo más recomendable era no moverlo hasta que alguien capacitado pudiera llevárselo, pero no tenía opción. Ni siquiera se tomó el tiempo de buscar signos vitales, sabía que cada segundo contaba.
TN observó como se alejaba Hawks con Shota y rogaba al universo, Dios o quién sea que pudiera interceder para que él se recuperara. No tenía otra opción más que esperar a que llegarán los equipos de rescate para que la llevarán con él. Era lo que más deseaba.
Se sentó a un lado de donde anteriormente se encontraba Aizawa, abrazó sus rodillas y escondió su rostro detrás de ellas para esperar. Su corazón latía fuerte.
Tenía la esperanza intacta, pero los ánimos muy cansados.
Cada minuto de incertidumbre le carcomía la cabeza.
Estaba cansada.
A ratos soltaba un llanto desconsolado, otros se calmaba y se repetía a sí misma que todo saldrá bien.
Cerraba los ojos, negaba todo y esperaba que nada de esa pesadilla fuera real.
—Duele, ¿Verdad?— preguntó Mina, que ya había despertado después de el golpe que le había dado TN. —Perder a la persona que amas.— continuó.
—Él va a estar bien.— respondió, más para convencerse a sí misma que a la pelirrosa.
—Si hubiese ido sobre él desde un principio, me habría ahorrado mucho trabajo.— Se burló. —Parece que te duele más ésto que todos los golpes que te di.— dijo con una sonrisa llena de malicia.
—¡Cállate!— gritó TN y se puso de pie.
—¿O qué? ¿Me vas a matar? ¡Hazlo! No tengo nada que perder.— retó la pelirrosa.
Negó con la cabeza —No vales la pena.— dijo y se volvió a sentar dónde se encontraba.
Mina seguía hablando, tratando de hacer sentir peor a TN, pero eso era imposible, no había manera de que sus ánimos cayeran más.
—Solo cállate y ya.— musitó y cerró los ojos.
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Aprecien éste capítulo, me costó mucho trabajo porque me ponía a llorar :'(
Los quiero <3 gracias por los comentarios y el apoyo.
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MI HÉROE NOCTURNO
Hayran KurguT/N es una chica sin quirk, que se ve extrañamente atraída hacia un misterioso héroe nocturno, el cuál es amante de los gatos.
