Papá logra dejarme en la escuela a las 6:55 del día siguiente. Estoy en un trance. En el auto, me dice:
—Tal vez si lo atrapas con las manos en la masa te den un premio de la comunidad.
No sé qué sea eso, pero siento que con toda seguridad no hay nadie en el mundo con menos posibilidades de recibir uno que yo.
Zelda, los representantes, los ayudantes nominados e incluso el viejo Kent están en el corredor y yo soy la única que está allí con el uniforme de la escuela. Básicamente, afuera es de noche. Aún no se prende el sistema de calefacción de la escuela. Me felicito a mí misma por haberme puesto dos pares de mallas esta mañana.
Zelda, en calentadores, zapatos deportivos y una sudadera con capucha Superdry que le queda demasiado grande, toma el control.
—Muy bien, Elementos Operativos. Hoy es el día en que los atraparemos, ¿correcto? Todos tienen asignada un área distinta de la escuela. Patrullen su área y llámenme si encuentran algo. No ha habido ningún incidente en la escuela desde el viernes, de modo que es poco probable que aparezcan hoy. Pero vamos a hacer esto hasta que sintamos que la escuela está segura, sea que atrapemos a alguien o no. Nos volveremos a reunir a las 8:00.
¿Por qué diablos vine?
Los representantes empiezan a platicar entre sí y Zelda habla con cada persona por separado antes de enviarla hacia las profundidades oscuras y gélidas de la escuela.
Cuando llega mi turno, me da un papel y me dice:
—Tori, tú patrullarás el área de informática. Este es mi número. Asiento y empiezo a marcharme.
—Ehhh, ¿Tori?
—¿Sí?
—Te ves un poco... —No termina la frase.
Son las 7:00 de la mañana. Puede irse al carajo.
Me alejo y tiro el papel en un bote de basura por el que paso. Me detengo al
encontrar a Kent parado ominosamente junto a la entrada del corredor.
—¿Por qué yo? —le pregunto, pero solo levanta las cejas y me sonríe, de modo que miro al cielo y sigo de largo.
Pasearse así por la escuela es raro. Todo está muy silencioso. Sereno. Ni siquiera circula el aire. Estoy caminando a través de una escena de película en pausa.
El área de informática está en el edificio C, en el primer piso. Hay seis salones de cómputo: C11, C12, C13, C14, C15 y C16. No se oye el zumbido habitual del área. Todas las computadoras están muertas. Abro el C11, prendo las luces y hago lo mismo en el C12, el C13 y el C14 antes de darme por vencida y sentarme en una silla giratoria en este último. ¿Qué diablos cree Kent que está haciendo al involucrarme en todo esto? Como si yo fuera a hacer «patrullaje». Pateo el piso y doy vueltas. El mundo se convierte en un huracán a mi alrededor.
No sé cuánto tiempo paso así, pero cuando me detengo para ver la hora, el reloj viaja a toda velocidad frente a mis ojos. Cuando se detiene, veo que dice que son las 7:16. Me pregunto al menos por decimoséptima ocasión qué estoy haciendo aquí.
Es ese momento escucho el sonido distante de la música de arranque de Windows.
Me levanto de la silla y salgo al corredor. Veo hacia un lado. Veo hacia el otro. El pasillo se disuelve en la oscuridad en ambas direcciones, pero por la puerta abierta del C13 sale una brumosa luz azul. Camino de puntas por el pasillo y entro.
El pizarrón interactivo está prendido, el proyector ronronea felizmente y puede verse el escritorio de Windows. Me paro frente al pizarrón, viéndolo fijamente. El papel tapiz del escritorio es un campo verde en pendiente bajo un cielo azul. Cuando más fijamente lo miro, más grande parece hacerse, ampliándose más y más hasta que el artificial mundo pixelado invade el mío propio. La computadora conectada a la pantalla emite un zumbido.
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Solitario
Teen FictionMe llamo Tori Spring. Me gusta dormir y meterme en internet. El año pasado, antes de los problemas de mi hermano Charlie y de tener que empezar a elegir universidad, tenia amigos. Supongo que entonces las cosas eran muy diferentes, pero todo eso aca...
