5. Reunión.

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-Shin fue por Benkei, nos toca esperar, seguramente tardarán un poco- hablo el de la cicatriz observando al chico que se notaba aburrido.

-No me molesta esperar a Shinichiro san- murmuró tranquilo jugando con el palito de la paleta.

-Entiendo- sonrió un poco el peliazul -¿Que piensas de Shin?

-Se ve agradable, aun que su peinado no le foverece- volteó a verlo tranquilo a lo que el peliazul asintió dandole toda la razón.

-Le e dicho que deje de peinarse así, pero no hace caso- ambos asintieron.

-Deberias esconderle el bote de gel- el peliblanco solto una pequeña risa.

***

-¡Takeomi, Wakasa!- el pelinegro levanto la mano para saludar al par que se encontraban hablando tranquilamente.

-Hasta que llegan- el primero en acercarse fue el peliazul, mientras que Wakasa se acomodó el cabello para estar presentable -¿Por que llegaron tan tarde?

-Lo sentimos, Benkei lo había olvidado- se excusó el pelinegro acercándose a los otros dos seguido del mas alto.

-Wakasa, ya conoces a Benkei, por favor llevense bien- sonrio alegré el pelinegro abrazando por los hombros al peliblanco que se dejo.

-Benkei, Wakasa se va a unir a los Black Dragon- el mas alto simplemente se encogió de hombros restansole importancia mientras se acercaba a el peliazul.

Habían decidido ir al festival juntos para que se conocieran y si era posible lograr juntar tanto a Benkei como a Wakasa, Shinichiro estaba seguro de que ambos serían una combinación impresionante.

-Aun no aceptó- murmuró el mas bajo que seguía a un lado del pelinegro, que se negaba a soltarlo temiendo que se aburriera y los dejara.

-Pero lo vas a hacer- sonrió seguro de sus palabras mientras apretaba un poco la mejilla del chico -Eres muy guapo Wakasa, Seguramente tienes muchas chicas tras de ti.

-Si, supongo, no me interesan- se encogió de hombros agachando la mirada, no quería que el pelinegro notara el sonrojo que se estaba formando en él.

-¿Enserio?, ¿Acaso hay alguien que te guste?

El peliblanco asintió despacio, notablemente nervioso, sentía que el aire no estaba llegando a sus pulmones por la repentina cercanía del pelinegro.

-¿Como es esa persona?

-Bueno, es un poco mas alta que yo, tiene el cabello negro y ojos del mismo color- tomó un poco de aire y lo apartó, tomando un poco de distancia -Es amable y siempre se esfuerza en todo, es una gran persona y la respetó mucho.

-Se escucha como una persona genial- el mas bajo asintió tímidamente, lo había descrito a él y ni siquiera lo había notado.

Pero claro ¿Que podía esperar de alguien tan despistado como Shini?

Mientras pasaban el rato en el festival, Benkei se dio cuenta de las muchas cosas en común que tenía con el peliblanco, e instantáneamente lograron conectar, claramente el peliblanco tenía una ventaja por tener una mentalidad de veintisiete años a su favor.

-Vez que no es tan malo una vez que se conocen- hablo el peliazul dandole una pequeña palmada en la espalda a ambos chicos que estaban comiendo algo que Shinichiro les habia llevado.

-No está mal, supongo- murmuró tranquilo el peliblanco dejando de comer, ya estaba lo suficientemente lleno como para probar otro bocado.

-Si hubiera sabido que eras agradable me hubiera acercado a ti desde hace tiempo- sonrio el mas alto de todos abrazandolo por los hombros de forma amistosa.

-¡Wakasa!- el pelinegro se acercó sonriente al chico que únicamente lo observaba curioso -¡Te traje un dorayaki!

-Yo realmente ya estoy...- guardo silencio en cuánto observó la cara emocionada del chico, solo un suspiro y tomo el dulce que el chico le ofrecía -Gracias.

-¡Ey, Shin, nosotros también queremos uno!- hablaron los otros dos acercándose a ambos, rompiendo el ambiente agradable que habian formado.

Wakasa simplemente solto un suspiró y llevo un poco del dulce a su boca, por su parte el pelinegro sacó otros dos de su bolsa para entregarselos a ambos, que agradecieron emocionados.

***

-Nos vemos después Waka- sonrio emocionado el moreno, resultaba que el peliblanco le había agradado mas de lo que hubiera pensado, a su lado el peliazul se despidió tranquilo tanto de él como de su amigo Shinichiro.

-Bueno, te llevare a tu casa Wakasa- sonrió amable el pelinegro, se había quedado con el con la excusa de intentar convencerlo para unirse a los Black Dragon.

-¿No te queda un poco lejos acompañarme?- preguntó tratando de ser amable, desde hace tiempo que no visitaba la casa de los Sano, lo último que supo de ellos fue en la pelea de las tres deidades cuando estaba en Brahman, donde vio a Mikey siendo un monstruo.

-No, mi casa queda cerca- mintió el chico tomandolo por los hombros, acercandolo a él.

-Si tu lo dices- murmuró tranquilo, empezando a jugar con una paleta que había sacado de su bolsa.

-¿Siempre tienes paletas?- preguntó curioso observandolo atentamente, el peliblanco asintió mientras sacaba otra de su bolsa para dársela, lo cuál agradeció -Oye.. sobre los...

El pelinegro no pudo terminar su frase ya que fue interrumpido por el contrario -Me unire, Koudou Rengou se fucionará con Ragnarok si así lo deseas, Shinichiro san.

-¿Que?, ¿Enserio?

-Si, me unire- sonrió amable y entonces el pelinegro sin dudarlo lo abrazó para después cargarlo un poco y darle un par de vueltas, a lo que necesariamente se tuvo que aferrar al contrario para evitar algún accidente.

-¡Estoy tan feliz!, ¡Takeomi y Benkei tienen que saberlo!- gritó dando pequeños saltitos en cuanto bajo a su compañero, buscando su celular -¡Dame tu número de celular!, Te agregare al grupo!

El peliblanco asintió tranquilamente sacando su celular para pasarle su número, que el otro anotó rápidamente.

-¡Que emoción!- dio un pequeño grito que hizo sonreir al chico, había olvidado como se sentía estar cerca del pelinegro.

-Ya estamos por llegar a mi casa- señalo el peliblanco hacía enfrente donde se veia su casa.

-¿Tan rápido?- el menor de ambos asintió dandole una sonrisa al chico -Te vez bien sonriendo.

-Gracias, supongo, tu también te vez bien- aseguró el chico dandole una pequeña palmada al pelinegro en su hombro -¿Nos veremos mañana?

El mayor asintió alegremente, ambos se despidieron.

El peliblanco no podía estar mas agradecido, esa noche se fue a dormir con una enorme sonrisa impregnada en el rostro.

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