11

547 53 4
                                        


ELIZABETH

—Esa chica debe ser despedida, esto es inaceptable. No se como gente así puede trabajar— sigue maldiciendo Karsten

Lleva desde que me he sentado así, y por la cara de los demás, llevará así desde que nos hemos ido con Julia. Igual que él no oculta su odio hacia mi yo tampoco, ya tengo claro que lo odio, no es una persona justa y es un egoísta. Y lo peor es la cara que le ha puesto a Scarlett cuando hemos vuelto, quien se cree que es. Después de todo lo que le he visto hacer hoy no se como puede alguien en la tierra odiar a Scarlett, es perfecta. Ayudando a Julia a mantener su trabajo, hablando con ella para tranquilizarla, todo lo que ha hecho por esa chica sin siquiera conocerla, eso es tener buen corazón.

Y no puedo negar que verla trabajando no ha encendido algo en mi. El traje que lleva hoy le queda como anillo al dedo y no puedo parar de mirarla.

Se que no se acuerda de nada de esta mañana, pero, yo si. Me ha pedido perdón por algo que yo debería ser la que pida perdón por sentirme así. Porque una parte de mi se alegra de que no se acuerde, pero la otra quería que si, quería ver qué pasaba, si después de eso iría a más. Me siento culpable por dejar que me afecte tanto una situación que solo yo soy consciente de ella. Cuando me acuerdo de lo cerca que estábamos, me dan escalofríos y tiendo a morderme el labio intentando concentrarme en otra cosa.

Esto está mal, pero aún así no puedo dejar de mirarla, ahí parada fumándose un cigarro. Como si no acabaré de salvarle la vida a esa chica.

—¿Por qué te has ido con ella?— me pregunta Hunter con un tono de enfado

—Porque me ha pedido ayuda— digo sin mirarle

—No deberías haberlo hecho, cualquiera podría haberlo hecho. Te necesitaba aquí ayudando a calmar a mi padre, en vez de irte a jugar a los doctores con mi hermana— dice y frunzo el ceño

—Hunter, creo que estás exagerando. Yo no podría haber calmado a tu padre, y en vez de eso he ido a ayudar a una chica cuyo brazo estaba sangrando. Creo que estás siendo egoísta— digo dándole una mirada para nada romántica

—¿Egoísta yo? Tú eres la egoísta aquí, yéndote sin quedarte a defender a mi padre. Sin quedarte a mi lado apoyándole— dice y asiento

—Ya, claro. No me apetece discutir, así que más te vale tranquilizarte para cuando lleguemos al hotel porque estoy cansada de tus tonterías— digo y se queda callado

De verdad que piensa que tiene razón, es increíble, totalmente flipante. Que pensaba, que me quedaría aquí apoyando al hipócrita de su padre en vez de ayudar a Scarlett a curar a esa chica. La lleva clara.

Y para colmo no hemos cenado, mi barriga ruge sin parar.

—Parece que tienes hambre— me dice Nessa

—Si pero no pasa nada, mañana desayunaré mucho— digo y sonríe

—¿Qué tal la chica?— pregunta

—Bien, Scarlett ha hecho un gran trabajo.

—Lo sé, así es Scarlett— dice y asiento— Siento que tengas que ver a mi padre así, son este tipo de situaciones las que me hacen replantearme mi relación con él.

—No pasa nada, no es culpa tuya. Todos los hombres acaban mostrándose tal y como son.

Vanessa me mira y por su cara se que sabe que tengo razón, esa frase es real y cuanto antes te des cuenta mejor. Recuerdo cuando mi primer novio me puso los cuernos, estuve una semana entera tirada en mi habitación llorando como una magdalena. Pero un día mi madre se hartó y me dijo esa frase, desde ese momento no he vuelto a dejar que ningún tío juegue conmigo.

CHOOSE MEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora