Capítulo 11

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Dos años más tarde...


Y allí estaba él, otra noche más, otra en la que tiene que engañar a todos los invitados que ahora le aplauden. Castle, de nuevo, sonríe algo agotado por la rutina de estos últimos meses.

- Richard, ¿estás  bien?- Gina le coge del brazo y le lleva a un lugar apartado.- sabes que tienes que sonreír, al menos finge que te lo pasas bien.

- Y eso hago, Gina, firmé para un año de gira, no para dos. Mi madre está sola en Nueva York, allí tengo a mis amigos.- esto último es mentira pero alguna excusa debe poner para ser más creíble.

- Fue una oportunidad que no podías rechazar Rick, confía en mí; tu madre está bien.- pero Castle no piensa en ella ahora mismo, no ha dejado de pensar en ella ni un solo instante; dos años sin saber nada de aquella mujer.

Gina ha desaparecido mientras Rick pensaba en sus cosas, éste observa a las preciosas mujeres que se le acercan. Es uno de los solteros más guapos y cotizados de Nueva York y él no muestra ningún interés en esas diosas.

-¡Richard Castle!- Una joven morena, ojos azules, alta y buenas curvas camina hacia el escritor.- ¡Soy Megan Swan! ¡Soy una gran fan de tus libros!

- Muchas gracias Señorita Swan.- ésta, sin ningún tipo de miramiento, acorta las distancias. Castle puede oler el alcohol ingerido por la joven.- Lo que no logro comprender es por qué has matado a Derrick Storm.

- Es necesario Señorita Swan, ese personaje en cierta forma representa una parte de mi vida que quiero dejar atrás.- La imagen de Kate permanece en su cabeza, nunca se ha marchado de allí.

- Bueno me da igual, el caso es que estás muy bueno.- ese tipo de comentario ya no sorprende a Rick, está más que acostumbrado.- ¿te apetece venir conmigo al baño? Necesito a alguien para sujetarme el bolso.- Castle sabe de sobra lo que pretende la chica, coge una copa de vino de un camarero que pasa por su lado; se la bebe de un trago. Seguidamente otra y otra, no puede más, tiene que desahogarse de alguna forma y esa chica está dispuesta.

En ese momento, en Nueva York...


Kate coge las fotos de la pizarra, otro caso cerrado con éxito, suelta pequeños suspiros con cada foto que guarda.

- Beckett, ¿a qué se debe tanto suspiro? Ni que estuvieses enamorada.- Espo le ayuda a guardar las fotos.- Enamorada no.- miente.- pero agotada sí aunque no me apetece irme a mi apartamento, ¿tienes planes?

- Pues Lanie y yo íbamos a tomarnos algo, ¿te apuntas?- Kate detesta ir de sujeta velas pero necesita alcohol y en grandes cantidades.

Volvemos a la fiesta de Castle...

Rick besa con fiereza a la joven, busca sus labios con desesperación; Megan se deshace del vestido rápidamente quedándose con un sujetador negro y un tanga del mismo color.

-¿Llevas condones? Sería genial tener un hijo tuyo pero soy muy joven.- Rick siempre lleva encima, desde la noche de la graduación.- Desnúdate mientras me lo pongo.

Castle abre las piernas de la chica, comprueba su humedad con los dedos; los penetra para dar vueltas en su interior, Megan gime de placer, su cuerpo se estremece. Embiste a Megan con fuerza, con sus manos agarra las caderas de ella para moverla según su ritmo, hacia delante y hacia atrás; provocando sensaciones reprimidas durante todo un año.

Antes de seguir, la imagen de Kate aparece en su cabeza, concretamente la noche que lo hicieron en la biblioteca, todos los besos, caricias, las tardes que pasaron juntos. La discusión antes de que él se marchase.

Caminos entrelazadosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora