Fantasmas

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Capítulo 20
Erin

Siento como todos hablan y no paran de hablar sobre lo ocurrido.

Han iniciados rumores sobre mí y todos me llaman zorra por la manera en que agredí a Scarlett pero lo merecía por exponer mi pasado, también dicen que soy una matona y que lo saque de mi padre, ser alguien abusivo se hereda también e escuchado decir, puedo escuchar sus risas y su manera de maldecirme, siempre trato de ignorar todo esto pero algo no ha estado bien conmigo últimamente, trato de dejar todo de lado pero me siento incomoda con cada paso que doy. No estoy comiendo bien y mis noches de insomnio me atormentan.

Solo estando con el encuentro un poco de paz, estos días he estado escondida en su casa prácticamente pero nada me salva de las contantes pesadillas; como si todo lo que hice viniera a mi de manera rápida.

Damián siempre me cuida pero también debo entender que esta situación lo está cansando, mis ataques me dejan sin fuerza, casi no puedo controlar mi cuerpo y aunque el me ayuda se que verme de esta manera lo esta lastimando, en esta situación estoy recordando a la psicóloga Celia y rio a lo grande ya que ella siempre me mantuvo bajo control, drogandome con todos tipos de patillas para que mis pensamientos no llegaran al extremo y no hiciera daño a los demás, era un peligro, creí que estaba controlada, pero solo me sigo mintiendo al ver que ya no controlo nada.

Llego a mi habitación y después de batallar bastante logro dormir pero como siempre las pesadillas llegan a atormentarme.

- Muere maldita bastarda, si no hubieras nacido no tendría que haber soportado todo tipo de abuso - me grita y por primera vez lloro sin fingir nada.

- Todo estaría bien si muriera - murmuró pero ella sigue molestándome mientras me grita a la cara.

- Nadie debía saber sobre nuestro pasado, y si mi esposo se entera, no quiero ser llamada asesina, fuiste tú quien lo mato, recuérdalo Daphe tu mataste a tu padre - me recrimina y veo a esa mujer aparecer.

- Te dije que nunca ibas a poder controlarte, estás enferma, acéptalo Daphe - llega al lado de mi madre y me señala con su dedo - eres un ser maligno, debiste morir aquella vez, las pastillas eran una señal para que acabaras con tu vida - ríe y yo solo puedo cubrir mis oídos con mis manos.

- Me mataste y yo te amaba - veo el cuerpo lleno de heridas de mi padre y grito para alejarme de ese lugar.

- La maldita bastarda está llorando - veo cómo llega Scarlett a mi lado para patear mi rostro - muérete, no puedo seguir aguantándote - se acerca hasta ahorcar mi cuello y trato de luchar pero no consigo nada.

Me muevo y trato de que me suelte pero hasta mi propia madre me ha abandonado y si solo salgo y muero, nadie me recordará si lo hago. Me despierto bañada en mi propio sudor, Violet llega a mi lado y veo a más de una chica en la habitación.

- No despertabas y llame a las demás para que me ayudaran, estabas gritando - trata de decir pero solo tomo mi monedero para salir corriendo de ese lugar.

Corro por todo el campus hasta llegar a una farmacia y sin pensarlo demasiado pido las pastillas que tanto odie tomar, compro una botella de agua para tomarlas todas de manera rápida, bajo mi vista para ver que he corrido sin zapatos, tomo el mismo camino de regreso cuando siento como me voy calmando, de pronto mis sentidos comienzan a fallar. Las chicas del dormitorio salen buscándome y cuando me ven corren hacia mi, no doy ni tres pasos y caigo inconsciente al suelo.

- ¡Erin! - escucho el grito lejano de mi amiga pero solo quiero dormir.

Damián

Estoy algo emocionado ya que estoy planeando un pequeño viaje para celebrar que nuestra relación va por buen camino. Observo su foto en mi teléfono y sonrío instintivamente.

Esta chica vale su peso en oro, camino por el lugar tratando de buscarla ya que no responde mis llamadas. Veo como algunas personas corren de manera apresurada y yo solo sigo caminando a mi ritmo, pero cuando veo la gran multitud corro hasta llegar al lugar.

Me sorprende ver a una desmayada Erin, la tomo en brazos para revisarla, veo la bolsa que trae calcada y veo los botes de pastillas por la mitad, mi mente comienza a maquinar a más no poder, leo el envase y son calmantes con algunos somníferos.

- Llamen una ambulancia - grito para abrir su boca y tratar de que vomite.

Después de mucho intentar, ella vomita un poco lo suficiente para estar fuera de peligro, cuánto las pastillas que expulsó y fueron una gran cantidad, veo como los paramédicos llegan y le cuento sobre lo que vi y hice.

Proceden a colocarle una intravenosa para movilizar, me subo en la ambulancia para llegar al hospital, los médicos colocan un tubo para hacerle un lavado gástrico, el médico de cabecera me pide explicaciones y cuento todo.

- Hiciste bien en ayudarla - dice al final, pero no tengo cara para mirarla, estoy estudiando medicina y casi me voy a graduar, comencé mi residencia, pero a la hora de la verdad casi no pude hacer nada por ella.

Cuando la trasladan a su habitación, veo como llega una asustada Violet a mi lado y al rato llega su madre hecha un mar de lagrimas, me piden explicaciones y solo informo lo que me dijo el médico, ella tuvo una sobredosis con pastillas.

Todos nos quedamos a esperar que despierte y me sorprende ver cómo llega Scarlett con una canasta de frutas entre sus manos, su hermano también la acompaña, ella llega a mi lado para abrazarme y darme su apoyo, ya volvió la niña tierna que era mi mejor amiga.

- Me quedaré esta noche, vete a descansar, gracias por ayudar a mi hija - dice la señora Amanda pero no quiero alejarme de su lado.

- Me quedaré a esperar que despierte - susurró y ella asiente, mis amigos llegan al rato para mostrarme su apoyo.

Todos saben que ella no lo estaba pasando bien desde que todos se enterraron de su osado, trate de defenderla pero los rumores se están acumulando y más gente dice cosas que nadie sabe si ocurrieron.

Cuando se acaba la hora de visita le pido a Félix que lleve a Violet hasta su dormitorio, es mi buen amigo y se que no le hará nada a la chica, el me dice que está bien y se van juntos, le pedí que me llamara cuando la dejara y así lo hizo. Su madre se fue a casa en compañía de los demás, al final solo nos quedamos nosotros, solos.

Acaricio su cabello para besar su frente, no quiero que te lastime, eres lo mejor que me ha pasado, no quiero ver que algo te suceda.

El sonido de pequeños llantos me despiertan y la veo sufrir en silencio, me subo a la cama para acariciar su cabello, la abrazo para que sepa que no esta sola.

- Yo mate a mi padre, no podía soportar que siguiera lastimando a mi madre - confiesa y eso me deja saber que ha sufrido bastante.

- Eras muy pequeña, querías proteger a tu madre, no te culpes por eso, si hubiera estado en tu lugar hubiera hecho lo mismo - trato de calmarla con mis palabras.

- No quiero morir, pero el me está acosando, mis demonios me piden mi vida - llora y yo beso su rostro por todas partes.

- Yo te protegeré, se que no lo hiciste con esa intención, no te juzgo - susurró para calmarla y hacerla dormir.

Me quedo todo el rato acompañando su sueño hasta que el mío propio me vence y me hace dormir aferrado a su cuerpo.



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MalignaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora