Megan estaba de vuelta en la universidad. Se había ausentado un día luego de estar con la peor resaca de su vida gracias a la ajetreada noche en el Zeta.
Caminaba por los exteriores de la facultad. Avistó a Ellie caminando en la vereda de al frente. Las inminentes ansias de acercarse a la pelirroja le desesperaban. No quería cruzar mucho su vida con la de Ellie en estos momentos y odiaba aquella sensación de atracción que sentía cada vez que la veía. Estaba molesta, no se sentía independiente ni en control. Para una persona independiente y determinada era increíblemente desconcertante el sentirse tan fuera de control al ver a la chica que la había sumergido en un caudal de problemas.
De todas maneras no podía mentirse a sí misma. Le atraía Ellie. Y siempre sería así sin importar la circunstancia.
Siguió caminando adentrándose en el interior de la facultad y esquivando gente en los pasillos. Seguía intentando resolver de manera lógica por qué se sentía así respecto a Ellie y por qué se hacía tan difícil sacarse una persona tan dañina de su cabeza. La pelirroja no era mala persona y eso lo sabía, pero no le quitaba el factor de ser una persona que daña.
Se detuvo un momento. Le dolía un poco pensar así de Ellie, pues esta misma siempre sufría con saber que era responsable de muchas situaciones malas en las que había caído la gente de su alrededor. No quería pensar más en ella pero no lo lograba. Creía que lo estaba logrando cuando se daba cuenta de que tan solo conseguía pensar aún más en Ellie pero solo de manera negativa.
Su mente rápidamente se desenfocó del remolino de sobrepensamiento cuando identificó a la chica castaña que la había convencido de ir al Zeta hace un par de días.
-Claire.- dijo llamando su atención. -Megan.- respondió esta.
-No sabía que tus amigos eran vendedores de droga.- dijo Megan con un poco de resentimiento.
-Solo Peep. Es un buen chico, sólo no ha tenido una vida fácil y eso es todo.-
-hm.- respondió Megan.
-Lo siento de todas formas. Le tuve que haber dicho que eras mi amiga y que tuviera cuidado con su mierda. Mala mía.-
-Ya pasó. Ya tuve la resaca y logré revivir para estar aquí de nuevo.- dijo Megan todavía con un suave dolor de cabeza que por más leve que fuera se había mantenido durante los dos días.
"Ellie no la hubiera cagado así. Mierda. No pienses en Ellie de nuevo." pensó. O intentó no pensar. No lo sabía bien. Odiaba sentirse dependiente y la estaba sacando de quicio.
Sin pensarlo mucho se dirigió a Claire. Apoyó su mano en su brazo y bajó un poco la voz.
-Acompáñame al baño un momento.- dijo la rubia, inmediatamente notando el brillo en los ojos de Claire, quien asintió con una incipiente sonrisa que estaba intentando contener.
Tomó su mano y la llevó al baño de la facultad que sabía que nadie usaba.
Apenas alcanzó la puerta detrás de ella antes de que Claire se abalanzara para besarla. Ansiosamente presionó sus labios con los de la rubia, quien sin mucha premeditación le correspondió. La castaña suavemente depositó sus manos en la cintura de Megan, empujándola contra la pared del baño mientras dejaba un camino de besos desde su mandíbula hasta el cuello. Los suspiros de Megan iban y venían mientras Claire se detenía para besar su cuello, recorriendo con ansias la espalda de la rubia con sus manos. No iban lento y de a poco, si no más bien era un frenesí de besos y tacto que con hambre iban y venían, rodillas que subían y hacían presión, respiraciones agitadas y, al poco tiempo, suaves gemidos ahogados.
El estar en el baño de la facultad le daba el toque adrenalínico, el saber que en cualquier momento alguien podría entrar y que, peor, perfectamente podrían oír lo que ocurría tan solo parándose afuera de la puerta del baño. Una chica que llevaba deseando a la otra por semanas y otra que apenas pensaba lo que hacía y deseaba olvidar a otra eran la perfecta combinación para el desenfreno más apasionado. Megan nunca admitiría que, en una pequeña proporción, le gustaba sentir que una de las personas que podría entrar en cualquier momento podría ser Ellie.
Megan acercó sus labios a la oreja de Claire, quien por mientras continuaba recorriendo el cuerpo de la rubia con sus manos y usando el viejo truco de la rodilla. Quería provocarla, así que mantuvo aquella posición cercana a su oreja dejando fluir la respiración agitada junto a sus quejidos sin ahogos ni trabas. La castaña sonrió ligeramente, disfrutando el jugueteo de Megan.
Repentinamente sujeto suavemente a la rubia por la garganta, acercándose a susurrarle. -Si me quieres provocar, lo conseguiste.- murmuró mientras usaba la otra mano para acercar a Megan con la ranura del cinturón de sus pantalones, quien instantáneamente se ruborizó.
-Más te vale apurarte, porque ahora mismo soy toda tuya.- respondió, guiando la mano de Claire.
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Megan no habló mucho con Claire por el resto del día. Ni con Ellie. Ni con ninguno de sus amigos realmente.
Estaba recostada en su cama, sintiéndose algo mal. Había usado a Claire en medio de su enojo e incertidumbre para sacarse a Ellie de su cabeza. Sin embargo, lo había disfrutado. Lo consideraba un avance ya que no había hecho nada del estilo desde que había dejado de estar con la pelirroja. Aún así, se había aprovechado del interés de Claire.
Claire no había cometido ningún error más que el del Zeta. No era una persona sobreprotectora ni tampoco una persona con mal temperamento. Era más bien lo contrario. Era dulce, paciente y comprensiva. Era muy feo aprovecharse de una persona de la cual se sabe que no está contigo por puro deseo, si no que realmente estaba enganchada.
Escribió un mensaje a Claire para que viniera a su apartamento. Quería compensarla por haber sido una mierda.
Eventualmente llegó. Megan la hizo pasar a su habitación. Ambas se recostaron a escuchar música, Claire apoyando su cabeza sobre el torso de Megan, quien acariciaba suavemente el cabello castaño de esta.
-Lo siento.- dijo finalmente la rubia ante un periodo de silencio.
-No pasa nada. Fue el momento.-
-No, de verdad lo siento. Has sido una persona maravillosa conmigo y tan solo he usado eso en un momento en el que no me pensé nada.-
-Megan. Lo entiendo. No voy a decir que está bien lo que hiciste, pero si lo entiendo y ya está.- respondió.
-¿No me odias?- preguntó la rubia.
-No tengo motivo para hacerlo. Me contaste de tu situación y no podría juzgarte por eso.-
-De verdad que me impresiona que para tí nada cambie.- dijo Megan.
-Nada tiene que cambiar. Sé que ahora ya sabes bien que es lo que me pasa contigo. Pero no tiene que pasar nada respecto a eso. Me caes bien y puedo poner eso sobre mis intereses personales.- dijo Claire.
-Eso suena muy doloroso, Claire.-
-Si, pero honestamente nunca había conocido a una persona tan interesante como tú. No creo que valga la pena perder algo así por una estupidez de adolescente.-
Hubo silencio.
-Ya te revuelves la cabeza con muchas cosas. No te la revuelvas más con esto.- finalizó Claire.
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autora:
wujuuu otro capítulo (definitivamente no obtuve un poquito de inspiración en la escena del baño con algunas experiencias personales ejem ejem)
tengan un lindo día :D
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GREEN EYED 2 - The Fucked Up Tales
RomanceDespués del incidente en las bodegas el inicio del año universitario para Megan y sus amigos es inminente. Nueva gente, nuevos lugares y un cambio total en sus vidas. Cuando la libertad de Ellie pende de un hilo, deberán afrontar el duro futuro que...