La luz proveniente de la ventana perturbaba el sueño de Ellie. Rodó sobre su costado buscando su teléfono, el cual no paraba de vibrar. La iluminada pantalla arrojaba una y otra vez el nombre de Tommy con llamadas incesantes. Se restregó los ojos y contestó, con una mano, la llamada mientras que recogía y se ponía la ropa que encontraba en el piso con la mano libre.
-Si?- contestó al teléfono, todavía con la voz ronca y reseca tras dormir. Se levantó suavemente de la cama para no despertar a Luce y salió de la habitación.
-¿Estás ocupada hoy?- preguntó.
-No.- mintió, rápidamente poniendo la llamada el altavoz para ponerla en segundo plano mientras textea al chico que se supone que le haría clase hoy y le avisa que tendrían que posponer.
-Entonces te recojo en treinta minutos, ¿te parece? Podemos ir hoy a ver a Joel.- dijo Tommy. Las palabras sonaban absolutamente surreales en el oído de la pelirroja.
-Vale... vale.- dijo finalmente tras unos segundos de silencio en la linea. Presionó el botón para terminar la llamada y lanzó el teléfono sobre el sofá que se encontraba a su lado, suspirando y pasando sus manos por su cabello.
Treinta minutos puntuales tras la llamada, Ellie estaba esperando en la calle fuera del edificio. Un viejo Toyota Corolla aparcó frente a ella, revelando la mirada de Tommy al bajar la ventanilla. Ellie subió inmediatamente. El hombre subió el volumen a la radio y pasó el cambio.
-Estamos más o menos a una hora y media de la casa de Joel. Vive cerca de Yelm, hace muchos años que dejó Seattle propiamente tal.- encendió un cigarrillo y bajó la ventanilla de la puerta del conductor- Hasta ahí llega mi información. Joel... Joel debe ser quien te cuente cualquier otra cosa. Si es que... estima conveniente hacerlo.-
-¿Qué opina María de que me lleves a ver a Joel? ¿Lo conoce?-
-Supongo que siempre supimos que algún día esto iba a pasar.- respondió evasivo.
-Pero...- Ellie se vió interrumpida.
-María conoce a Joel. No lo quiere ver.- dijo cortante. -Ya he dicho que hasta ahí llega mi información.- repitió.
Ellie asintió y se acomodó en el asiento. Reposó su cabeza en el costado del auto y se quedó dormida.
***
-Ellie?- la pelirroja repentinamente despertó al sentir el tacto de Tommy. Miró hacia al exterior y observó el paisaje verde. El camino era apenas de dos vías, lo cual era solo nombre ya que apenas cabía un auto, los árboles rodeaban el lado izquierdo y se observaban grandes terrenos al lado opuesto, separados por verjas metálicas y marcados por las casas en cada uno de ellos.
-Llegamos en diez. Ya pasamos Yelm.- indicó, hizo una breve pausa mientras bebía un poco de agua de la botella que llevaba al lado de la caja de cambios. -Solo... solo necesito que me digas si estás incómoda o si pasa algo. Allá donde Joel, digo. Esto no es fácil, nos podemos ir cuando quieras.- dijo con cierta cara de preocupación.
-Gracias. Te haré saber si ocurre cualquier cosa.- respondió la pelirroja con gratitud. Tommy extendió su meñique y Ellie correspondió, entrelazando ambos dedos en señal de promesa.
Mientras pasaban los segundos, los minutos, la ansiedad invadía a Ellie junto a una sensación intensa de curiosidad. ¿Cómo se vería Joel ahora? ¿Tendría la misma voz? ¿Seguiría vistiendo leñadoras? ¿Usaría todavía barba? La última vez que había visto a Joel había cumplido recientemente cuarenta y ocho años. Si no estaba equivocada, Joel estaba más cerca de los sesenta ahora. La verdad es que Ellie también se preocupaba de su propia apariencia. Aquel último encuentro con su padre lo había tenido con apenas once años. En aquel entonces su cabellera roja fluía a lo largo de toda su espalda. Su altura apenas alcanzaba la mitad del estómago de Joel y este la podía cargar en sus brazos sin mayor dificultad. Su cara estaba intacta, su ceja completa, todavía tenía manos suaves y la voz chillona. Era tan solo una niña, y ahora temía verse demasiado adulta. Demasiado adulta para mostrar su alma fragmentada al hombre que alguna vez la crió. Cerró los ojos brevemente como si esto cerrara también el flujo de su cerebro, pero prontamente notó que el auto reducía ya la velocidad. Tommy aparcó frente a una casa de dos pisos, con pintura colorida y una camioneta celeste en el garaje, el cual estaba abierto. Tío y sobrina bajaron del auto y caminaron hacia la casa. Subieron las escaleras del porche y tocaron la puerta. La pelirroja tenía el corazón en la garganta. Una gota de sudor recorría su espalda a la vez que pequeñas corrientes eléctricas repetían aquella acción. Se tronó los huesos de las manos mientras esperaban.
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GREEN EYED 2 - The Fucked Up Tales
RomanceDespués del incidente en las bodegas el inicio del año universitario para Megan y sus amigos es inminente. Nueva gente, nuevos lugares y un cambio total en sus vidas. Cuando la libertad de Ellie pende de un hilo, deberán afrontar el duro futuro que...