Capítulo #9, parte 2.

18 3 2
                                        

El señor Sam se acerca a mí y me levanto del mueble. Extiendo mi mano para que él la tomé y así estrecharlas.

—Prometo que cuidaré de su hija.

Una hora y 10 minutos antes.

La cocina de mi apartamento huele una vez más delicioso, estoy preparando el desayuno.

Me costó dormir, no quería que el día de ayer se acabará. Fue el mejor día después de un millón de siglos.

Me ha costado tanto no volverme loco, estando solo tanto tiempo. Aunque debo agradecer a Lounson si no lo hubiera encontrado, no sabría qué sería de mí ahora.

Si algo siempre me enseñó mi joven hermana, era que si quieres que algo salga bien, entonces debes hacerlo bien. Por eso, estoy despierto tan temprano, necesito que entre Saríf y yo todo salga bien; para que nada se estropee, para que nada se vaya a deriva y quiebre.

En la otra vida si me hubiera atrevido a lo que me atreveré hoy, tal vez habría terminado degollado o tal vez exiliado del reino verde.

Créeme pedir la mano de una princesa cuando eres un "nadie" no es la mejor opción. No digo que no tuviera el valor, porque claro que sí, por Anleslines yo lo hubiera dado todo, aunque mi cabeza terminará rodando en el mismo piso que las de los delincuentes y traidores al reino. Con una sinceridad sorprendente mencionó que jamás me habría pasado por mi mente un ápice de arrepentimiento por ello, no.

Son las 6:20 AM. Bajo las escaleras con unas flores para la Sra. Maritza y al Sr. Sam le llevó palabras que nunca había utilizado en mi muy extensa vida.

Conduciendo se me hizo difícil no pasar por la misma calle de Neftali, entonces decidí que sería bueno llevarla; pero no la vi, es obvio es muy temprano para ir al instituto.

Al llegar a casa de Saríf me abrió la puerta el Sr. Sam me mira de arriba abajo, se detiene en las flores y luego en mi rostro.

—Buenos días —saludo.

—Saríf está durmiendo es temprano.

—Lo creí así, pero vine a hablar con usted y la señora Maritza.

No fue hasta estar en la sala comedor, enfrente de ellos que me invadieron los nervios y no es admisible que una persona que ha vivido tanto como yo los tenga, pero sí, los nervios me están tragando vivo.

—Sra. Maritza, Sr. Sam como ustedes saben yo ayer tuve una cita con su hija y preparé esa para pedirle que fuera mi novia, a lo cual ella respondió que sí —en Sr. Sam tiene su expresión neutra y la Sra. Maritza tiene una sonrisa que le llega a los ojos y la hace ver más hermosa de lo que es—. Ahora estoy aquí, hablando con ustedes porque son los padres de Saríf y sé que no es normal lo que estamos haciendo Saríf y yo, pero a mí me gustaría tener el permiso de ustedes, saber si ustedes nos aceptan.

—Sí —contesta la Sra. Maritza de inmediato—. ¿No te parece que esto es hermoso, King?

¿King? O-key. El señor Sam mira a su esposa, cuando lo hizo me di cuenta que su mirada cansada desapareció y para ser reemplazada por una sonrisa de labios cerrados, pero muy real. esa mirada de amor desapareció al mirarme serio.

—Saríf es uno de los cinco seres que amo en vida y amar no significa querer tener cerca a esa persona es respetar, cuidar, ayudar a que encuentre lo mejor de sí, es todo para ti. Saríf es mi hija y como la amo la quiero ver bien, la cuido, la valoro, doy mi vida por ella y así mismo por toda mi familia.

El Sr. Sam con el brazo que rodea a su esposa aprieta con sutileza su cuerpo.

>>Yo no puedo darte su vida. Puedo apoyarlos y aconsejarlos. Si ella dijo que sí es porque te quiere, yo no puedo interferir en ello a menos que la pongas en peligro y si ella te respondió un sí, entonces bienvenido a la familia.

El conocimiento de lo desconocido. - (BORRADOR).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora