Después de algunos días, Deanerys estaba pensando en si decirle a su madre la verdad sobre la tortura, no quería que murieran inocentes pero cuando alguien se metía con los hijos de Rhaenyra ni salía ileso luego de eso. Justamente hoy mientras dormía una siesta escuchó como su madre la llamaba. Por eso fue en busca de ella.
—¿Madre?
Entró a la habitación, y vió a su madre caminando hacia al frente la ventana, al vacío, con las manos extendidas hacia fuera.
—¡Madre!
Corrió rápidamente hasta llegar a detenerla, su madre cayó en sus brazos, Deanerys empezó a darle pequeños golpes en las mejillas para que reaccionara, parecía estar en un trance o en un sueño. Cuando su madre reaccionó parecía desconcertada.
—¿Deany? —parecía asombrada de ver a su hija mayor sosteniéndola— ¿Qué hago en el suelo?
—Parecías apunto de ti-tirarte de la ventana madre —Desnerys nunca en su vida había tartamudeado—. ¿Estabas dormida? ¿Qué hacías aquí sola?
Deanerys le ayudó a su madre a ponerse de pie mientras ella respondía.
—Bueno, es mi habitación.
—Sabes a qué me refiero, cualquier puede haberte hecho algo ya que estás sin ningún guardia.
—Alguien de la servidumbre me había traído algunos postres.
—¿Los pediste?
—No, me los ha ofrecido.
Deanerys no entendía el porqué pero su madre estaba demasiado despistada, la sentía diferente.
—¿Y los aceptaste? —le señora embarazada asintió mientras se sentaba en una mecedora—. ¿Así? ¿Sin más?
—Hija, he tenido dias estresados, pensé que alguien al fin me habría dado algo de buena fe.
Deanerys sabía que en quizá había sido culpa de ella por desaparecer.
—Ese es el problema madre, estoy demasiado asombrada de que hayas recibido algo, ¿cómo era la chica?
Su madre pensó para describirla. Parecía muy amable.
—Ojos verdes, pelo negro y largo, tez clara.
Habían muchas así por el reino.
—Vestía de verde y su nariz era linda pero grande, además de mumurar algo en cuanto le dí un bocado al postre y se fue.
Deanerys cerró los ojos, su madre había sido victima de la reina bruja. Los volvió a abrir, para verla.
—¿Sentiste algún malestar? Esto pudo haber afectado al bebé.
—No lo sé.
Su madre miraba a un lado, avergonzada. Deanerys se acercó hasta ella y la abrazó, gesto que fue correspondido.
—Te amo y siempre te protegeré madre —su madre limpió unas lágrimas rebeldes que salieron de sus ojos—. La buscaré y le daré una lección, ¿okey?
—No me has dicho tú quién te ha hecho daño.
—Lo haré, dame tiempo, en unas horas vuelvo, pondré guardias en la puerta.
Deanerys, toma los platos con los postres, se miraban llamativos e inofensivos pero sabía que esa era la trampa.
Así la princesa de rocadragón se va a los pisos bajos, donde habita la servidumbre, se encuentra a Elia. Quien le hace un reverencia.
—¿Qué se le ofrece, princesa?
—¿Donde está Aly Ríos?
Elia trago duro, si ella hablaba y le decía donde estaba la reina bruja podría matarla pero si se callaba, Deanerys también lo haría.
—No lo sé, no le he visto pero debe estar en su alcoba, viendo el fuego.
La reina bruja era conocida porque parecía tener habilidad para ver visiones en el fuego, de manera similar a los sacerdotes de R'hllor. Debió ver que su muerte estaba cerca al acercarse a Rhaenyra Targaryen y hechizarla.
Desnerys se acercó más alas habitaciones de la servidumbre, tocó la puerta y al no encontrar respuesta entró. Encontrando a una mujer, como su madre la describió y con una sonrisa la recibió.
—¿Princesa? ¿Qué hace en mis aposentos? ¿Le ocurre algo?
Sabía que ella no era simpática con los que apoyaban a Rhaenyra, varias veces "accidentalmente" sus hermanos aparecían con arañazos de ratas cuando despertaban, sabía que esta mujer también podía convertirse en eso.
—Deje la simpatía, me he preguntado ¿qué le a echado a los postres? —cuando Deanerys le muestra el plato con diversos postres la postura le cambia y se borra su sonrisa falsa, Deanerys se da cuenta pero sigue hablando—. Están muy deliciosos, tan deliciosos que podrían asesinar.
—¿Asesinar? ¿A qué se refiere?
Deanerys se acerca a ella y toma un postre con la mano, dejando el plato en la mesa más cercana.
—¿Podrías probarlos? Es que quería saber que les añadiste, están exquisitos.
—Oh, no me gustan los postres, me dan jaquecas.
Cuando la bruja levanta su mano y tica su cabeza Deanerys nota una pulsera en su muñeca, una igual a los diseños que tiene ella en su collar, regalo de su tío.
—¿En serio? A mi también pero estan vez hice la excepción.
Deanerys se acerca a la pequeña ventana de la habitación y ve si cabe un cuerpo.
—Hasta me han dado ganas de lanzarme por aquí.
Aly se acerca a ella tratando de esconder su raro nerviosismo, pues las veces que le echó cosas a los tés del rey nadie se dió cuenta.
—Princesa es mejor que se aleje del vacío, podría resbalarse.
—¿Por qué? —Aly hizo una mirada de desentendimiento—. ¿Porqué a mi madre?
—Yo solo cumplo órdenes, princesa.
—Yo no.
Agarra el cabello d Ema chica y la pone contra la ventana y ella. Dejándola inmóvil.
—Te funcionó.
Los ojos de Aly brillaron, algo que la pelo blanco no quería ver.
—¿El qué?
—Podrás experimentar lo que le hubiera pasado a mi madre si no me hubiera llamado en sus sueños.
—¡¿Llamado en sus sueños?! ¡Eso no existe!
Deanerys ríe mientras pega el cuerpo de la pelinegra más a la ventana.
—Si existe pero es algo que ya no podrás experimentar.
—¿A qué te refieres?
¿La tuteó? ¿En serio?
—Morirás, claro, antes de hacerlo.
Cuando termina de decir eso saca la cabeza de Aly, haciéndo que el aire espeso chocará en su rostro, tocó con su otra mano, su mejilla, su cuello, su hombro, su pelvis hasta llegar a sus piernas, al bajar tomó un pie y lo levantó, arrojándola al vacío, la mujer gritó como si le estuviera arrancando la piel mientras caía pero sus gritos cesaron.
Deanerys sabía que la habitación de Aly, daba frente a la cueva secreta de su dragón, sería una comida perfecta para Darrai. ella también sabía que si alguien hablaba no le pasaría nada pero aún así, no dejaría ningún cabo suelto.
Le seguía molestando el hecho de que Aemond le diera un regalo a la bruja, casi igual que el de ella.
Ella sabía que no le podía prohibir a su tío tener aventuras, así que ella también las tendrá apartir de ahora.
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Holaaaaaaa, ¿qué les pareció?
La venganza de Deanerys aún no termina,
falta que Daemon y Rhaenyra sepan the true.
¿Qué opinan del regalo compartido?
Tengo ganas de darle un zape a Aemond.
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Secreto Targaryen
Fanfiction"Amar no es para débiles pero te hace saber con cada parte de ti que tienes una debilidad".
