27. "Cambio de bando".

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—¿Te gustan nuestros trajes hermana? Pedimos que mezclaran nuestros colores representativos.

Deanerys mira a sus hermanos, no se había percatado pero los tres, Jacaerys, Lucerys y Jofrey ya estaban dejando de ser unos pequeños indefensos. Ella pensaba aún que les faltaba unos colores pero se reservó el comentario, sabía que él estaría orgulloso de ellos.

—Están muy lindos, espero que hayan pedido uno para mi.

Deanerys los miró con una ceja arqueada, ellos sonriendo como unos angelitos.

—Pues no lo pedimos, sabemos que no te gustan los colores claros.

Deanerys se sentó en el banquillo más cercano viéndolos a los tres de pies a cabeza, era obvio, cargaba un traje negro, junto a sus demás del mismo color que habían traído.

—Me gustan pero siento que no me combinan.

Joffrey se acerca a ella como sus demás hermanos.

—Hermanita, a ti todo te queda hermoso solo que tú no quieres ponerte colores claros.

—Pareciera que siempre estás de luto.

Se rieron los tres y ella solo mira.

—Eso no es gracioso, ¿vieron a Elia entre la servidumbre?

Los tres negaron, sabían sobre la amistad que su hermana tenía con la sirviente, les agradaba, ellos hace tiempo fueron testigos de como ella les juraba lealtad.

"Yo Elia Byrch, bastarda de Euro Byrch, les juro que mi persona les será aliada, mi fidelidad les será desde ahora hasta el día de mi muerte por la ayuda en Desembarco del rey donde la princesa Deanerys me salvó de donde me obligaban a usar mi cuerpo para sobrevivir".

Las palabras de Elia aún retumbaban por la mente de Deanerys, la había parecido raro el juramento de lealtad pero cuando quiso que Deanerys se cortara para beber su sangre, le parecía aún más caótico pero aceptó, así mismo terminando aquel juramento.

—¿Es raro no? Siempre estaba con nosotros ahora no está, ella me ayudaba a limpiar mi futura silla de montar.

La cara triste de su hermanito la hizo acariciar su rostro. Le regalaría el huevo de dragón que sería para su primer hijo.

—No debes depender de nadie, ¿está bien? Yo te ayudaré, solo me dices cuando.

Él asintió mientras se tiró a abrazarla, sus dos hermanos vieron él momentos y se tumbaron encima de ellos, riéndose a carcajadas. Tocan la puerta de la entrada a la alcoba y encuentran a su mamá, viéndolos con una sonrisa.

—Hola pequeños ¿se divierten?

—No nos habíamos fijado de tu presencia madre.

Los cuatro se paran y su madre entra.

—Deben ir a cenar, salgan ustedes primero —señala a los varones—. Hablemos Deany.

Ellas esperan a que salgan. Rhaenyra se acerca a su hija a paso lento y así toma sus manos, entrelazando los dedos de Deanerys con los suyos.

—No me has dicho nada sobre la fecha de tu boda, cariño.

—Pensé que tú me dirías sobre eso.

—Perdón, niña mía —la abraza, mientras dona su espalda, Deanerys le corresponde—. Por involucrarte en esto.

—No te preocupes, estaré bien madre.

Rhaenyra se separa de ella para verla. Su cabello largo y espeso, sus cejas no tan pobladas y sus pómulos delgados.

Secreto Targaryen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora