12. "¿Adiós?".

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Cuando Deanerys llegó a su habitación junto con Elia luego de haber dejado a Darrai en su lugar, se topó con la señora dentro, esperándola.

—Se ve fatal.

Deanerys se empieza a quitar la ropa en cuanto Elia cierra la puerta, su cuerpo no le daba vergüenza pero aveces son quienes lo miraban, ahora mismo sabía que lo miraban personas en quienes podía confiar.

—Di un puñetazo y sé que se ha aflojado el vendaje, se vuelve irritante el dolor.

Deanerys no tiene ni siquiera cinco horas de haber sido atendida por la señora curandera y ya quiere curarse rápidamente.

—Princesa debe entender que las curaciones llevan tiempo.

La pelo blanco se recuesta boca bajo en su cama, mientras le vuelven a colocar los paños húmedos encima.

—Oiga, curandera.

Balbucea Deanerys. La señora no tarda en responderle.

—¿Qué sucede, princesa?

—Usted ¿qué team es?

La señora no la entendió. Elia sonrió mientras pasaba unos paños.

—¿Tim?

—Así no se pronuncia, team.

Deanerys le dice la pronunciación correcta mientras la señora aún no entiende a qué se refiere.

—Le va a los verdes o a los negros.

La señora ya entiende.

—Oh, bueno, apoyo al que de verdad lo merezca.

—Yo también.

La pelo blanco trató de ignorar el ardor hasta que logró quedarse profundamente dormida mientras que la curandera había estado curándola.

Cuando abrió los ojos ya que un ruído la despertó, se dió cuenta que el sol ya se había escondido. Solo estaba la luz distorsionada de algunas velas.

—¿Quién anda ahí? —preguntó aun adormitada, cerró los ojos tratando de ponerse más despierta, no es que le diera miedo la oscuridad pero si le aterraba imaginar que habría dentro de aquella—. Si no hablas te pondré de cena para mi dragón y debo decirte que serás un festín.

Aemond maldecía en su interior por ser tan inútil, no acercarse por hoy había sido una tortura para él y el saber que su madre la había dañado lo ponía aún más de mal humor.

El único ser masculino de la habitación quería pasar desapercebido o eso quería pero fracasó en el intento.

—Solo venía a ver como estabas y  adécuate que lo siento.

Deanerys abrió los ojos al reconocer esa voz y recordar el espejismo que vió en sus últimos momentos en el suelo de la cárcel. Su rostro afligido, pero se seguía viendo atractivo.

—Antes de todo —Deanerys no quería hacer la preguntar pero debía—. ¿Sabías dónde estaba?

Él no sabía.

Aegon le fue comentar sobre eso, aún le seguía pareciendo extraño que su hermano se hubiera acercado para hacerle platica y mencionarla, pero, aún más peor cuando su hermano lucia preocupado, tuvo una sensación que nunca había tenido, ni quería que su hermano tuviera a Deanerys, ella sería de él tarde o temprano.

—No, no lo sabía.

Deanerys se quitó un peso de encima, no podía negar que en su cabeza pasó en algún momento que él sabía desde siempre.

—No tienes por qué sentirlo entonces, no te disculpes por acciones o errores que otros hayan cometido.

—Pero no te mereces lo que te hicieron, yo te aseguré que no te harían nada y mira, tienes muchas heridas.

El chico evitaba mirarla, miraba cualquier cosa que no fuera su cuerpo.

—No fue tu culpa.

—Talvez si lo fue.

Todo este tiempo Deanerys tuvo boca bajo, dejando sus heridas al aire. Esas de las que Aemond ahora tenía la mirada. Su espalda quedó muy dañada pero sabía que esas marcas no serían permanentes.

—No debes estar aquí, tío —Deanerys no quería su madre o tío Daemon descubrieran a Aemond, quería que la acompañara pero, él ya estaba destinado a estar en otro bando o eso pensaban.

—Lo sé.

Su tío se acercó hasta al pie de la cama y pasó la llena de sus dedos por el brazo de ella. Se arrodilló hasta estar a su altura. Ella levantó su rostro para verlo.

Con su otra mano acarició levemente su mejilla hasta qué pasó su mano hasta la parte trasera de la cabeza y así pegar sus labios en un beso corto. No sabía a nada, ni a pasión, ni a un típico beso con alguien que te atrae. Supo a despedida.

Cuando despegó sus labios con los de ella, la vió, el ojo de él estaba estaba dilatado tanto como los de ella.

—Lo sé.

Ella también tenía los ojos cristalinos, quitó su rostro del tacto de él y volvió a recostar su cabeza. Tratando de ignorarlo, haciéndolo pararse, logrando oír cuando él salía de su habitación.

Dejándola decaída y con un sabor amargo en su boca, haciendo eso como una atormentada despedida.

Deanerys quiso escribir algo, como cosa rara. Se paró lentamente soltando gemidos de dolor por las claras heridas que claramente se tragó y se acercó hasta llegar a un cajón pegado a la pared sacando su libreta pequeña de ahí y acercando una pluma con tinta.

Se puso a pensar. Primero, ¿qué iba a escribir? Segundo ¿cómo se sentía? No lo sabía, no sabía como se sentía, se sentía plana emocionalmente. Solo dibujó dos puntitos, luego cuatro, haciendo forma como un cuadrado. Haciendo una paréntesis dividiendo los puntos, creando una carita feliz pero cuando lo volteaba estaba triste.

Así se sentía muy seguido o aveces no sentía nada, por momentos feliz, otros triste y otros nada.




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Me ha dejado seria este capítulo.

¿List@s para la venganza real?

¿Dudas? ¿Predicciones?

Siento mucho haberme tardado en actualizar pronto publico el otro capítulo.

Secreto Targaryen Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora