33. Golpe en seco.

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A los tres meses después del íntimo casamiento, Daenerys inició con síntomas de estar en cinta, aunque no lo dijo porque no lo notó pero, algunas sirvientas y uno que otro familiar notaron su extases intensa hacia las fresas y piernas de pollo horneadas que estaban en temporada, hasta se escabullia de noche dejando a su esposo durmiendo profundamente.

–¿Que haces?

Un pequeño brinco sale de Daenerys para voltear a la puerta, pues otra vez se había escabullido para buscar fresas frescas sin éxito. Aster la miró confundido, Daenerys pone sus manos en su cintura.

–Tengo hambre solamente...

Arkos arrugó las cejas y Daenerys tomó asiento.

–¿Hambre como de qué? Y así veo si te ayudo.

Ella pensaba si tenía ganas de otra cosa aparte de las fresas y se le vino una lluvia de ideas encima.

–De fruta.

–¿Solo de eso?

–Tengo ganas de cerdo y pollo horneado, pastel de canela, codorniz asada, jugo de fresas y fresas.

Arkos se acercó a ella sigilosamente.

–¿Buscas alimentar a algún ejército...

Daenerys miró al suelo con vergüenza, había comido mucho estos días. Aveces por hambre y otras solo por placer.

–O será para que mi futuro sobrino nazca fuerte?

Daenerys estuvo en silencio mientras Arkos empezó a desmoldar el cerdo para luego hacer trozos y meterlos al horno. Empezó mezclando harina huevos y echando sumo de naraja para hacer un pastel de naranja.

–Antes de que repliques, la canela hace mal cuando estás en cinta.

–Nisiquiera sé si lo estoy.

Arkos la miró con ojos entrecerrados mientras batia.

–¿Tanta poca fe tienes de mi hermano?

–Tengo mucha fe en él, pero no en mí.

Daenerys se derrumba en su asiento. Sentía que había sido muy mala en su pasado y que por eso los dioses no le darían pequeños cachorros.

–Dea, tu eres una persona que pelea por los suyos, no eres mala, las circunstancias te hacen que actúes como debes hacerlo.

La peli blanco toma una de las fresas que le bajó su cuñado para lavarlas y comerlas de una en una. De la nada Daenerys se sintió mal, sentándose en el suelo rápidamente.

-¿Qué pasa? ¿Llamo a mi hermano? ¿te sientes bien?

Ella asintió para darle tranquilidad a Arkos quien se había convertido en un mar de nervios.

–No lo llames, estoy bien. Está dormido, tuvo días pesados.

Arkos levantó a Daenerys como si de una almohada se tratara.

–Te miras muy ida. ¿Segura que estás bien?

–Sientame, estoy ciega, tendré una visión.

La sentó y vió como el rostro de la princesa se contraía en diversas ocasiones. Empezando a murmurar y mirar a la nada.

–¿Verdadero rey?

Arkos preguntó.

–¿Tu tío?

Daenerys deja ver su descontento al bufar. Volviendo a enfocar su mirada en el rostro de su cuñado. Se pone de pie.

–Iré con mi madre, disculpa si te hice perder el tiempo cocinando.

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⏰ Última actualización: Jun 16, 2023 ⏰

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