Capítulo 46 "Eiden"

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Narra Jos:

La mire, ella me tomó con fuerza, como si tuviera miedo de dejarla, sus ojos parecen sellados, pero con un último esfuerzo, los abre para verme, suelta una risilla que me contagia, y después me abraza, mi piel se eriza al sentirla. Ella se apega a mí, como es su costumbre se esconde en mi pecho, como si fuera su rincón especial en el mundo. Me besa el pecho unas cuantas veces y mi única respuesta es regresarle el gesto con besitos en la frente. Juego con su cabello, y mi mano se desliza por su cuerpo, que aún sigue atrapado en su vestido. Una parte de mí quisiera quitarle ese vestido, sentir su piel, sentirla a ella, pero hoy no es la noche, no aún.

Sus pequeños besos se detienen, se incorpora de la cama con una prisa asombrosa, me pide ropa más cómoda, parece apenada, pero no hago más que correr a mi clóset para darle un pants y una playera. Ella corre al baño a cambiarse, bromeo, diciéndole que no la veré si se cambia en la habitación, pero ella aun es consciente de sus ideales y se va al baño. No le discuto, pues la amo. Aprovecho y me quito lo que resta el traje que use el día de hoy. Enciendo una pequeña lampara, sin iluminar todo el cuarto, tengo algunos roses rojos en la piel, que estimo es el labial de ella, sé que son sus labios. Me quedo solo con una playera y ropa interior. Acomodo un poco la cama y espero a que ella llegue; a los pocos segundos, ella corre a acostarse conmigo, sonrío al verla correr a mi lado, solamente porta una de mis playeras y se ha quedado con lo que parece ser un pequeño "Short" que portaba debajo del vestido. Se acurruca a mi lado y no demora en dormir, no sin antes decirme lo mucho que me quiere y regalarme unos últimos besos en mi mejilla.

Le doy un corto beso en sus labios y solo me sonríe. Cierro mis ojos y busco encontrarme ya con un mortífero sueño, sin embargo, son muchos los pensamientos que tengo ahora como para dormir, la sonrisa se me va de esquina a esquina de la cara, pues me parece increíble lo vivido hace apenas unos minutos, lo que ocurrió fue simplemente fenomenal, ella siendo tan sexy, provocándome, besándome, moviéndose a mi ritmo, ver esos ojos que tanto me miran con amor llenos de excitación, me hace sentir más cerca de ella.

Sé que ella quería llegar a algo más, pero luego esa idea se fue, me hubiera encantado por fin tomar ese camino, pero ella estaba un poco o tal vez demasiado borracha para disfrutar de la ocasión que no tenía nada de especial; si ese momento llega, planeo hacerlo digno de su persona, donde goce del placer de estar juntos.

Sonrío mientras fantaseo sobre aquellos mejores escenarios, ¿Su casa? Muy peligrosa ¿Mi casa? No sería buen lugar. ¿Algún hotel? No aceptaría. ¿Qué le gustaría hacer? ¿Habría ese jugueteo previo o solo unos cuantos besos? Es que, con ella quiero todo el protocolo. Me sumo en un mundo de miles de escenarios, pero es mi celular el que me saca de mi nube voladora. Mi teléfono vibra en señal de llamada; se trata de Eder. Dudo en contestar, pues sé que cuando me habla se trata solo para malas noticias o amenazas para entrar al negocio de mi padre. Una vez, otra vez y otra vez, Eder no dejará de llamar; tomo el valor suficiente para contestar. Salgo de la habitación, asegurándome dejar a mi novia dormida, ella no parece notar que la he dejado en la cama. Me siento nefasto dejándola sola, pero un leve cosquilleo invade mi cuerpo.

-¿Qué quieres?- Respondo al tomar la llamada.

-¿Terminaste con tu novia? Tu padre está afuera de tu departamento, será mejor que lo recibas.- Habla rápido.

-¿Qué? ¡Claro que no!- Le digo, pero apenas si puede escucharme, pues cuelga inmediatamente. Tenía entendido que mi padre no tenía idea de donde estaba, sabía que podía predecirlo o investigarlo, pero ahora sé que ha puesto los ojos sobre mi para tratar algún tema o solo hacerme la vida imposible, es probable que me estuviera espiando a que llegara desde la tarde, pero al verme con mi novia, prefirió evitarse el gusto de ofrecer un espectáculo.

"Querido Diario" |Jos Canela|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora