El sol comienza a esconderse, la puesta es magnífica y llenarme de energía proveniente de los últimos rayos del día, se convierte en mi pasatiempo favorito. Tirada en el jardín, observo algunas nubes que toman curiosas formas, extiendo mis manos, casi queriendo tocar el cielo, pero es solo para observar aquella pulsera roja que rodea y resguarda mi brazo. Como una niña pequeña, rio emocionada, recordando el juego de notas que Jos, está llevando a cabo, y los pequeños detalles que ha empezado a tener para mí, tal vez, esta sea la última oportunidad para ambos de poder establecer buenas bases para la relación, dejando atrás el sobrellevar las cosas y comenzar a vivir un poquito mejor.
El timbre llama a la puerta de mi domicilio, con pereza, me levanto del suelo y me adentro en mi casa, no sin antes sacudir mi ropa de muestras de tierra o algún pasto fastidioso.
-¡Voy!-Grito, molesta al escuchar el timbre sonar por cuarta vez. Abro la puerta, y el primer encuentro que tengo es frente a un hermoso ramo de flores de distintos tipos, la composición es bellísima, muchísimos colores y detalles en blanco que me hacen sonreír. A lado, escondiéndose de mi vista se encuentra Jos. Quien me mira después de verme sonreír por el detalle.
-¿Te gusta? No quería venir con las manos vacías, las flores más bonitas porque tú eres bonita.- Su dialogo (aunque robado de la película de Sherk) me invade los oídos y se queda almacenado en mi memoria para repetirse una y otra vez.
-Están muy bonitas, muchas gracias, Jos.- Le digo sonriendo, él nota la emoción en mi rostro y en mi actitud, pues le doy un abrazo y un beso en la mejilla.
-¿Puedo?- Pregunta cuando me separo de él. Le indico que "Si" y él entra a mi domicilio. Corro a buscar un recipiente con agua para colocar las flores y evitar que se marchiten o deterioren fácilmente. Para después subir a mi habitación y colocarlas sobre mi escritorio.
-No pensaba que te fueran a gustar demasiado.- Me dice, había ignorado su presencia en mi habitación, me volteo y lo miro recargado en el marco de la puerta.
-Parecería que mis deseos fueron escuchados o leídos.- Bromeo en referencia a la nota, pero él lo deja pasar.- ¿Así siempre es cuando le pides un "Tiempo" a tus novias?- Le digo cuando él se adentra en mi habitación, mis palabras le causan gracia, pues se dirige hacia mí, con una enorme sonrisa.
-No a todas, solo a ti.- Me dice, mientras se coloca frente a mí, con una pose dominante, cruzando los brazos. Suelto una ligera risa. Sabe de qué hablo, no parece que estemos tomando "Un Tiempo" como cualquier pareja del mundo.
-¿Cuántas somos?- Le pregunto mientras copio su pose. El libera un sonido, como si estuviera contando, dudoso de su siguiente respuesta, juega con sus dedos, parecen no serles suficientes para contarlas. Mi ceño se frunce un poco, a veces esa actitud logra su cometido de hacerme enojar y sentirme celosa.
-Solo eres tú, mi amor.-Me dice, mientras sus manos toman mi cintura, llamándome a pegarme a su cuerpo.
-¿Amigos que se besan?- Le digo, mientras me acerco a sus labios, él los busca con prisa, pero mi dedo índice interviene al tocar sus labios para impedir que se toquen con los míos.
-"Amiguitos" que se dan besos, se abrazan, duermen juntos, se pasan la tarea, comen juntos, tienen citas, se cuentan sus problemas...- Por cada opción Jos, deposita un beso rápido en mis labios, lo disfruto de una manera exorbitante, pero en su última respuesta lo detengo.
-En eso has fallado.- Le digo, él solo me sonríe y me da otro beso, pero esta vez, sus labios se quedan jugando con los míos. Pronto, él toma la iniciativa de cargarme, mis piernas se enredan a su cadera y llegamos a la cama, donde me quedo arriba de él, Jos no se acuesta, se mantiene sentado y sus manos se detienen en mi espalda para evitar que me caiga, mientras que mis rodillas tocan la cama.
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"Querido Diario" |Jos Canela|
Fanfic¿Nunca han sentido que desean a alguien desesperadamente? No en el ámbito sexual sino que necesitan tocar su piel, abrazarlo, sentir su calor y su olor, ver su sonrisa, ver lo suave que su cabello es, ver dentro de sus ojos y sentir su voz. Sabes qu...
