Cambiante.
Era una palabra yaciente en mi relación con Jos; desde un inicio; peleas, llantos, sonrisas, enojos, abrazos, noches juntos, celos. Y solo pasaban 3 días. Derivado de nuestras conversaciones, el ambiente era bueno, la calma era como un atardecer previo a una tormenta.
Pues ahora parecia que entrabamos a un ciclo un tanto frustroso. El romanticismo que nos carcomia por hacer mil actividades, en los ultimos dias se limitaba a solo vernos durante nuestra jornada en la universidad.
¿Las razones?
Una de ellas era que mi padre y Barbara habían vuelto de su último viaje, me enteré que estaban en casa cuando iba por mi tercera clase del día; esto sin duda me aterró; pues bastaba con que mi padre curioseara por mi habitación para observar que dormía con un chico, pues todo rastro de Jos estaba ahi; su ropa, su Play Station, su uniforme del equipo, sus maletas, sus libros: pero apenas si mi padre se inmutó en pasar el tiempo de espera en la sala, vaciando las maletas y descansando, ignorando tan siquiera la habitación de su hija o simplemente elaborar una "inspección" con un vistazo fugaz que revelará la verdad de la situación de su querida hija; que metía a un muchacho apenas él ponía un pie fuera de la casa. Suena demasiado dramático; pero con el suficiente desarrollo de historia que mi padre crearía en su mente.
Ante esto tuve que pensar rápido, era obvio que Jos no podría volver conmigo a casa ese día. Tuve que contener mi nerviosismo y conforme avanzaban los días, empecé a sacar las cosas de Jos. Él volvió a su departamento, aunque no me lo decía sabía que la situación le hacía entristecer, pero pronto vino consigo una ola de optimismo con las ganas de "Hablar con mi padre" idea que he ido desplazando pues, no siento que sea el tiempo para hacerlo.
¿Por que no lo sería?
Tal vez no estoy lista para que mi padre sospeche que cuando se va, Jos entra a casa, o si quiera que sepa que es mi novio pues sé que no lo aprobaría.
No le decía tal cosa a Jos; simplemente evitaba el tema, lo cambiaba o posponia. Jos no decía más al oír mis excusas. "No es momento"; "Tiene varias juntas y no ha regresado temprano a casa"; "No es muy importante Jos, te quiero"; una y otra vez, demasiado cansado para mi, frustrante para él, pues en un momento dejó de insistir.
Y eso me daba tranquilidad, pues no quería verme comprometida frente a mí padre. Menos con alguien que sé no aprobaría tan fácilmente.
¿Le temía a su juicio más que a perder a mi novio? Tal vez me atreva a dejar la pregunta en el aire. Pues dar una respuesta me pondría entre la espada y la pared, ya sea contra el hombre que me dio la vida, como contra aquel hombre que me hace vivirla.
Una de las segundas razones fue por la alta temporada de actividades y exámenes en la universidad, el trabajo se duplicaba y había días en los que por nada veía a Jos. Él se encontraba resolviendo el mundo a base de la arquitectura y en sus momentos libres peleaba contra los equipos de fútbol del estado; pues los torneos habían comenzado, entre tanto aveces también se perdia en su trabajo; había vuelto a la refaccionaría de motos. Apenas si podía balancear su vida de maquetas, planos, balones, cascos y refacciones.
Lo mismo pasaba conmigo, entre mis estudios, el equipo de investigación, mi propio trabajo en la dulceria y las actividades que salían con mi padre y Barbara, encontrar ese balance suficiente para ser la novia de siempre se me hacía complicado.
De cierta forma las citas habían disminuido. Era obvio que Jos ya no dormía conmigo, no dudaré en decir que lo extrañaba, pero las miles actividades me mantenían distraída. En ocasiones pasaba a su departamento, estaba con él un rato y después me iba. Cada quien en su propia sintonia. Al principio se sintió algo frustrante, pues pasamos de compartir la cama a estar alejados. Pero creo que ambos nos acostumbrabamos a estar así; y funcionaba o lo hacíamos funcionar, éramos como una pareja presente que vivía en un momento ausente, cada quien en su mundo, pero queriéndonos estando a la distancia. Eso está bien ¿No?
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"Querido Diario" |Jos Canela|
Fiksyen Peminat¿Nunca han sentido que desean a alguien desesperadamente? No en el ámbito sexual sino que necesitan tocar su piel, abrazarlo, sentir su calor y su olor, ver su sonrisa, ver lo suave que su cabello es, ver dentro de sus ojos y sentir su voz. Sabes qu...
