besarse es una opción

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Laurel.


Debería seguirlo, tomarlo de la camisa y seguir besándolo.

Dejar que me estampe contra la pared y rozar su lengua con la mía.

Hago caso omiso a mis pensamientos, sentandome en el sofá con la mano en el corazón, todavía acelerado.

Carajo, ¿En qué diablos estaba pensando?

Pero es que... Cuando estaba cantando y abrí lo ojos y lo ví contemplandome como la cosa más maravillosa del mundo, no aguanté.

Llevaba aguantando las ganas de besarlo desde que dijo que era abogado. Y no es por interés. Si no es que me lo imaginaba en traje y corbata... Y resultó una imagen de lo más sensual.

Niego llevándome las manos a la cabeza. ¿Que mierda está mal conmigo?

Me levanto yéndome al cuarto, acostandome boca arriba en la cama, mirando el techo, pensando.

Mi intención al principio era darle un sonoro beso, un rose de labios... Pero, una vez pegué mis labios a los suyos, se me fué la cordura... Y es que besa tan jodidamente bien.

¿Que hago ahora?, ¿Que haré luego?

Cojo mi celular de la mesita de noche, escribiéndole un mensaje a Joshua.

Hey, ven lo más rápido que puedas a mi depa, me estoy volviendo loca.


Y sé que es impresionante. Pero nos hicimos muy buenos amigos. Es un chico de lo más gracioso. Al día siguiente de que se fuera Francesco, llegó a mi puerta, lo que me sorprendió. Y me reí cuando prácticamente dijo con exigencia:

—Necesito que me cuentes en que rollo andas metida, no puedo más con la curiosidad, me estoy volviendo loco.

Así que le conté lo de Aiden y mamá. Lo que hizo que me diera un consejo de lo más sabio e inteligente. Que se quedará en lo más profundo de mi corazón. Nótese el sarcasmo.

—La gente es asquerosa, recuérdalo siempre.

Así que después de contarle todo, le hablé de Francesco, de las dos salidas que tuvimos. En resumen, lo sabe todo.

Voy corriendo.¿Estás en tu cuarto?


Sí.

Hasta copia de la llave le dí. Es increíble ver lo rápido que consigues un amigo en tan poco tiempo, todo gracias al chisme.

En tres minutos lo tengo en mi habitación. Cuando ve mi expresión se apresura a lanzarse a la cama, acostándose boca arriba a mi lado.

—Cuentamelo todo. ¿Que pasa con el guapote de Fran?

Volteo los ojos.

—Hola Joshua, yo estoy bien, gracias por preocuparte.

—Los saludos quedan en segundo plano cuándo hay chisme de por medio—se cruza de brazos—. Así que suéltalo.

Me muerdo el labio, de pronto nerviosa.

—Bueno, vino Francesco. Me trajo un pastel y...

—Chico inteligente—me interrumpe. Lo miro mal.

—Bueno, me trajo pastel. Y nos sentamos a conversar. Cosa que como muy común, no es aburrido. Me dijo que era abogado y que tenía veintitrés años...

—Oh my god—susurra, sorprendido.

Ya me acostumbré a que me interrumpa cada vez que hablo.

—Asi mismo me quedé yo. Bueno el caso es que me entraron ganas de besarlo—miro a otro lado, evitando verle la expresión—. Porque me lo imaginé en traje y corbata, una imagen de lo más interesante...

Su MiradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora