33) Coincidencia

836 99 9
                                        

Aclaraciones:
► Viktor comisario.
► Gustabo inspector.

—Comisario no podrá huir siempre.— dijo Brown mientras veía como el más alto volteaba hacia todos lados para verificar que no estuviera cierta persona.

—Inspector metase en sus asuntos.— alzó una ceja al poner su cara seria.

—10-4, lo lamento.— murmuró entre dientes el de menor rango.

El ruso tomó camino hacia el vestidor, no quería cruzarse ni aunque le pagasen a la persona que venía ignorando hace ya, varios meses.
Soltó un suspiro al ver que no había ni un alma en dicho lugar y se dedico a quitarse el chaleco.

—Viktor~~— canturreó una voz desde fuera causando que el comisario mire con terror la puerta. Su frente había comenzado a sudar, ya no sabía de qué otra manera rechazar a esa persona, se lo había dicho, hasta se lo había demostrado pero no había caso.

Se quedó inmóvil al ver la puerta abrirse, rogando a todos los santos que lo acompañaban. Miró fijamente la entrada.

Un rubio con flojera entraba arrastrando los pies, digamos que cagarla con Conway ahora que sabía que era su padre no le daba ni un beneficio, pensaba que las horas extra por robar teléfonos móviles a los cacheados se rebajarían al saber que era el único familiar vivo que tenía el superintendente, que iluso.

Y detrás de él, venía corriendo una entusiasmada pelivioleta buscando a su amado. Como no, Paola.

Volkov al ver la situación tomó de los hombros a Gustabo y rápidamente encajó sus labios con los contrarios, creando un beso bastante desastroso. Pero logró lo que realmente quería, Paola dio media vuelta y se fue.

Al separarse del beso, el cerebro de Gustabo se encontraba buscando señal, no había entendido para nada sus últimos 10 minutos de vida.

—¿Volkov?— murmuró confundido.

—Joder, lo lamento Gustabo, no debería haber actuado así, pero es que era por algo en concreto y pura coincidencia de que justo usted haya entrado.— balbuceaba sin saber cómo justificarse —Fui egoísta, lo lamento mucho señor Gustabo, si quiere tomaré sus horas libres por el mal rato que le hice pasar.—

Gustabo pestañeo confundido —¿Señor? ¿Coincidencia? ¿Horas extra? ¿Mal rato?— giró su cabeza en señal de no entender.

—Paola me viene acosando desde hace 4 meses para ser exactos y ahora mismo me estaba buscando, así que no encontré otra solución.— habló quedándose inmóvil en su sitio.

—¿No encontraste otra solución que besarme?— preguntó con un toque de burla en su voz.

—10-4.— asintió despacio viendo los movimientos del menor.

—Vale, una pena comisario.— soltó un suspiro dramático, despertando la curiosidad del ruso.

—¿Por qué una pena?— preguntó mirándolo de reojo.

—Pensé que le interesaba.— dijo Gustabo sonriendo de lado —Pues nada, espero que le haya servido para su libertad.—

—Espere, espere.— lo detuvo agarrandolo del brazo despacio —¿Que me interesaba usted?—

—Sí, pero no se preocupe comisario me alegro de haberle servido de ayuda.— volvió a intentar salir, siendo detenido de nuevo por el mayor.

—Le.. ¿Le apetecería salir a cenar?— soltó de la nada Volkov haciendo que Gustabo gire inmediatamente a verlo con los ojos abiertos de la sorpresa.

—Que solo bromeaba comisario.— dijo junto a una risa nerviosa —No se sienta presionado.—

—Que de verdad, ¿Le apetece ir.. conmigo a cenar?— realmente no entendía de qué parte de su cerebro había salido dicha propuesta pero desde que Conway presentó al «dúo catastrófico», el primero en llamarle la atención había sido el rubio.

Gustabo procesó el entorno, observó fijamente las facciones del más alto para encontrar algún indicio que demostrara algo negativo. Sin embargo solo halló unos ojos sinceros y una media sonrisa tímida.

—¿A qué hora?— giró su rostro restándole importancia.

—Usted sale a las 20, ¿No es así?— preguntó recordando leer las horas del menor al estar su fichaje de llegada y salida junto a la de él.

—Sí..— respondió alzando una ceja —¿Le puedo preguntar como sabe eso?—

—E-Eh.. Yo.. Su aviso del panel está junto al mío, p-por eso yo sé sus horarios.— tartamudeo sonrojandose fugazmente.

—Comienzo a pensar que el beso no fue ni coincidencia ni para salvar su trasero.— habló burlón Gustabo.

—L-le juro que fue para quitármela de encima.— asintió rápidamente.

—Está bien, acepto su cena pero a las 21pm.— le dijo comenzando a caminar hacia la puerta —Mm, comisario. Si por ejemplo, Greco hubiese sido la persona que habría entrado en mi lugar, ¿Aún así le hubiera besado?— preguntó sonriendo.

—...— con aquella pregunta el cerebro de Volkov dejó de funcionar, y todas sus emociones pedían ayuda.

—Piénselo, y respondame cuando me pase a buscar para ir a cenar.— dijo por última vez yéndose a hacer papeleo con una sonrisa.

Quien diría que luego de aquella cena, vendría otra más, y una más, y alguna que otra más.

━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━

One-shot | VolkaboDonde viven las historias. Descúbrelo ahora