Después de mi cita con la psicóloga, me sentía más tranquila, hablar con ella me sirvió de catarsis, lloré mucho y ella conmigo... Cuando salí del consultorio, estaba tan agotada que casi me desmorono en los brazos de mi madre.
Subimos al coche sin decir nada, mi madre encendió la radio en una estación aleatoria y condujo de vuelta a casa.
Recargué mi cabeza en la ventanilla reflexionando sobre lo que había ocurrido recientemente en la corte.
Aunque, sentía pena por la manera en que Lukas y su madre se habían enterado del lado oscuro de Charlie, por otro lado, me sentía liberada.
Mi madre frenó cuando el semáforo se puso en rojo y apagó la radio.
─¿Cómo te fue con la psicóloga? ─preguntó rompiendo el silencio.
─Bien, creo que ella y yo cada vez nos entendemos más.
─Me alegra escucharlo.
─Ruth, ¿en qué piensas?
─Siempre imaginé que lo peor que podía pasar es que ustedes se enteraran, pero ahora que lo saben, me siento en paz —declaré en un hilo de voz—. Una paz que no tuve ni siquiera cuando Charlie murió —murmuré esto último sólo para mí misma.
─Lo bueno es que todo esto está por terminar ─mencionó sonriendo esperanzadora.
Mi madre siguió conduciendo en silencio, y de tanto en tanto me divisaba a través del espejo retrovisor.
─Ruth, ¿qué te parece si nos quedamos en casa y pintamos un poco? ─sugirió de repente.
─¿No vas a ir a la galería?
─Prefiero pasar tiempo contigo ─aseguró sonriente sin quitar la vista del camino.
─Genial ─solté entusiasmada.
Me encantaba estar en su taller. Hacía mucho que no pintábamos, en realidad, desde que pasó lo de Charlie... Yo me había empeñado en alejar a mis padres con mis desplantes y mi mala actitud.
Ella puso un lienzo sobre el caballete frente a mí y me dio un pincel.
─Pinta, el arte puede servirte de terapia ─comentó.
─P-pero yo no sé nada de pintura ─mascullé renuente.
Sin tener mucha idea de lo que hacía, comencé salpicando un poco de pintura por aquí, y luego, un par de pinceladas por allá.
─¿Cómo vas con tu pintura? ─preguntó mientras echaba un vistazo a mi pintura─. Ay, ay, ay ─Me miró de arriba abajo y se cubrió la boca con su palma.
─¿Q-qué ocurre?
Estalló en carcajadas y yo creí que se estaba riendo de mí.
─¿No te gusta?
─Es que... Tienes más pintura encima, que la que hay en el cuadro ─dijo entre risas─. Eso sí que es "Bodypaint".
Fui a verme en el espejo, y creo que ni el kínder me manchaba tanto. Tomé un trapo húmedo y comencé a limpiarme.
─Niña Ruth, un muchacho la busca ─informó Dolores.
¿Muchacho?
Lo primero que se me vino a la mente es que se trataba de Lukas.
Me disponía a recibirlo cuando recordé los planes que tenía con mamá, y volví hacia ella, no quería dejarla sola. Me acerqué a ella mientras pensaba en que decirle para pedirle que me excusara, pero ella habló antes que yo.
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Fragmentos de mi vida
Teen FictionDespués de un trágico evento que acabó con la vida de varios estudiantes; una chica ha tenido que lidiar con los señalamientos en su contra, que la culpan por la muerte de algunos de sus compañeros solo por estar relacionada con el perpetrador. Rut...
