No fui capaz de asimilar lo que estaba pasando,
pero cuando por fin fui consiente de lo que ocurría,
no hice nada,
había sido tan duro el porrazo, que nada en mi fue capaz de dar respuesta alguna, ni siquiera llanto, ni gritos.
era un trozo de carne vagabundo que por inercia marchaba bien, cuando realmente nada en ese cuerpo iba por un buen camino, agonizaba un poco más cada día y nadie, ni siquiera yo quería darme cuenta de tan lamentable echo,
y eso era lo peor, era un trozo de carne vivo, sucio,cada día tenía más frío, menos hambre, con más cansancio, con más dolor de espalda, había un grillo viviendo en mi cabeza, y no dejada de hacer ruido,
estaba enferma, y ya lo sabía, lo peor no era que yo lo supiera era que mi madre lo veía,
ya no podían hacer nada,estaba enfermando de apoco,
me echaba a andar con la espalda adolorida, las manos temblando, las piernas apenas y me hacían caso,
y con ese asqueroso insecto en mi cabeza,
que no hacía más que darme dolores de más,
le daba la espalda a todo, a todos,
estaba muriendo,o ya lo había echo,
pero nadie lo noto,
porque aún respiraba,
hasta que mi cuerpo habló.
