Te traigo atorado en la garganta,
en los huesos,
en el estómago,
en la espalda,
te me atoras a todas horas,
no se que será este nudo, o si serás,
ni que será este dolor de espalda,
sal,
a la hora que quieras,
por donde quieras,
por la garganta,
de entre los ojos,
que grité o lloré,
sal,
déjame,
que no sabré qué será de mi
el día que deje de vivir sin tanto hubiera,
sin tanto pasado,
ni sabré qué seré, ni que sería,
ni quien fui, ni de quién,
sal,
déjame,
que ya no será más que un dolor en la espina dorsal,
y un aparente dolor de muelas,
sal,
o quédate,
todavía puedo caminar.
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